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sábado, 15 de noviembre de 2014

PLS - Hanna - Infeliz Hanna-kah

<<<Capítulo 16


Traducido por: Daniela
Corregido por: Brayan.


Para ser una supuesta chica popular, a Hanna le vendrían bien unas lecciones de ser relajada. Las grietas en su armadura de chica-hot son más obvias que el perfume de Lilas de Kate. Está desesperada por la atención de papi, es insegura de su vida amorosa, y está en mayor necesidad de una nueva mejor amiga. (Ahem, incluso trató de juntarse con Kate) Pero su más grande, más malo, y más delicioso miedo: Hacer una mala jugada y convertirse la gordita y fea perdedora que era en la pre-secundaria.
    Quizas haré que su peor pesadilla se haga realidad. Puede que Kate tenga una razón para mantener sus labios-besadores-de-Santa cerrados, pero yo no. Y hay tanto que podría revelar: Su coqueteo con Vince, perder contra Dinah, el campamento de gordos, el incidente de las galletas. Y eso sólo es la punta del iceberg. Si lo revelo todo—las purgas, las mentiras, la paranoica ilusión de que Mona sigue allí, esperando atropellarla otra vez—todo Rosewood verá lo desastrosa que es Hanna. Y todos sabemos a dónde pertenecen los locos: La Reserva en Addison-Stevens. Disfruta tus jeans talla dos mientras aún los tengas, Hannakins, porque la camisa de fuerza es talla única…
    Una abajo, faltan tres. Ahora a la señorita Emily Fields, quien está atrapada en el nevoso Rosewood con su familia amante de la navidad. Y mientras Emily puede estar decorando los salones y llena de buen ánimo, su navidad está a punto de volverse aún más feliz. ¡Jo, jo, jo!

PLS - Hanna - Capítulo 15: ¡Las Operadoras Están Esperando!

<<<Capítulo 14

Traducido por: Daniela
Corregido por: Brayan

De vuelta en casa, la cocina estaba silenciosa y desocupada. Se sentía el agua correr arriba en la ducha, y Hanna podía oír el sonido amortiguado de las noticias matinales en el cuarto de su padre. Por la ventana, las gemelas de seis años que vivían en la casa de al lado salieron a la entrada de autos como derviches, usando idénticos gorros de los duendes de Santa.
           Hanna se tomó un par de Advils y comenzó a preparar café. Por unos minutos, el único sonido en la habitación era el agua goteando en la garrafa. Miró con la mente en blanco a la página frontal de El Centinela de Filadelfia, deseando que su dolor de cabeza desaparezca. Ian Thomas Mantiene Inocencia, decía un titular. Dio vuelta la página rápidamente. Era lo último en lo que quería pensar ahora mismo. Ian tenía que ser culpable. ¿Quién más tenía motivos para matar a Ali?
           Hanna miró nuevamente el periódico y se dobló de dolor. En la esquina de abajo a la izquierda había un enorme anuncio sobre Body Tonic Gym y Spa. Allí, en blanco y negro, estaba la cara sonriente de Vince, diciéndole a los potenciales ejercitadores que desde ahora hasta el año nuevo, las matrículas serían de $50.
           No podía creer lo que había hecho Dinah—y no podía creer que Vince haya escogido a una rara antes que a Hanna. Si hubiera llegado a cantar villancicos en vez de Dinah, ¿Vince habría ido por ella en lugar de Dinah? ¿Por qué había actuado como si estuviera tan interesado en Hanna en primer lugar? ¿Había algo cierto en lo que dijo Dinah? ¿Estaba simplemente tratando de hacer que las dos compitieran por él?
           Después de todo por lo que había pasado con A, debería haber sabido que Dinah iba a acuchillarla por la espalda. Una imagen pasó por su mente. Vio el auto de Mona conduciendo hacia ella. Sintió el impacto, su cuerpo volando en el aire, el grito alojándose en su garganta. Persona tras persona seguían traicionándola.
           Hanna se masajeó la frente y trató de respirar lenta y calmadamente. ¿Había alguien en quien pudiera confiar aún? Miró su teléfono en la mesa, luego revisó su lista de contactos, preguntándose si debería llamar a Spencer. O quizás a Emily. O Aria. Recordó el intercambio de regalos que tuvieron en séptimo grado, justo antes del receso de vacaciones. Aria les había tejido sujetadores de lana a todas, y todas se los probaron por encima de sus ropas y bailaron en el living de Ali. Incluso Ali había estado de buen humor ese día, sin burlarse de cómo el sujetador de Hanna se estiraba de manera extraña sobre su pecho. El hermano de Ali, Jason, había entrado a la habitación en medio de su fiesta de bailes. Las vio en sus bizarros atuendos, y todas explotaron de la risa.
           Alguien tosió en el pasillo y Hanna miró justo cuando su padre entraba a la habitación en su bata y pantuflas. – Hola, - dijo en voz cansada, sacudiendo su cabello. - ¿Te importa si tomo un poco de ese café?
           - Por favor, - dijo Hanna.
           El Sr. Marin sirvió parte de la garrafa en el mug de Doberman que había usado desde que Hanna era una niña. Se sentó junto a ella, y dejó escapar un largo y cansado suspiro y se frotó los ojos.
           - ¿Todo bien? – Hanna preguntó.
           Su cabeza subió y bajó. – Solo estoy cansado. Estas actividades de Doce Días de Navidad están un poco locas este año. Isabel me tiene corriendo para todos lados.
           - Lo siento no haber participado en ellas, - Hanna dijo, sintiéndose un poco culpable.
           El Sr. Marin hizo un gesto con la mano. – Quizás fuiste suficientemente inteligente para perdértelas. – La miró encubiertamente. – Entre tú y yo, creo que me gustaba más cuando celebrábamos Hanukkah. Al menos eso solo duraba ocho días. Y era mucho más simple.
           Hanna se mordió el labio. – A mí también me gustaba más cuando lo celebrabamos.
           El Sr. Marin abrió su boca como si iba a decir algo más, pero luego pareció cambiar de opinión y solo se tomó un largo trago de su café. Hubo silencio entre ellos. El reloj con forma de bastón de dulce que Isabel había colgado en el rincón hacía su tic toc ruidosamente. Un motor se encendió afuera.
           Luego, el Sr. Marin palmeó el muslo de Hanna. – De hecho, eso me recuerda. Tengo algo para ti. – Se levantó, buscó su maletín junto a la puerta, y sacó una pequeña caja de terciopelo.
           Hanna la miró, reconociéndola inmediatamente. Levantó la tapa y encontró el mismo relicario Cartier que había descubierto el día en que su padre, Isabel, y Kate se habían mudado allí. Nunca pensó que lo volvería a sostener. - ¿Es…para mí?
           - Por supuesto que es para ti. Era de tu abuela.
           - Lo sé, - Hanna murmuró, levantando el collar de la caja. Brillaba a la luz. – Es hermoso, - susurró. – Siempre lo quise.
           - Lo sé, - El Sr. Marin dijo, ocultando una sonrisa. – Tu abuela hubiera querido que tú lo tengas. Yo quiero que tú lo tengas también.
           Hanna se levantó y le dio un abrazo a su padre. – Gracias. – Quiso añadir por no regalarselo a Kate o a Isabel, pero tenía miedo de que arruinaría el momento. Repentinamente, todo se sintió un poco mejor otra vez. Quizás su papá no la había olvidado después de todo. Quizás el aún recordaba, de forma pequeña, que ella estaba aquí, que ella aún importaba.
           Se volteó para que su padre pueda abrochárselo en el cuello. El relicario colgaba perfectamente, y Hanna no pudo resistir pasar su dedo por su suave forma ovalada. El Sr. Marin terminó su café, luego sacó una botella de agua de su maletín, y tomó un gran trago. – Bueno, supongo que debo moverme.
           - Espera un segundo. – Hanna miró la botella en su mano. La etiqueta decía AMINOSPA. - ¿De dónde sacaste eso?
           El Sr. Marin volvió a tapar la botella. – Un tipo estaba vendiéndola en mi oficina. Dijo que estos  refrescos tienen un montón de vitaminas y que me sentiría mejor una vez que comience a beber un par de botellas al día. Pero no me siento nada diferente, honestamente. Y como que sabe a jugo de limones podridos.
           Hanna sonrió tristemente. – Creo que es una estafa.
           - Probablemente. – El Sr. Marin se encogió de hombros. – Creo que todo el asunto de vender esto es reclutar otras personas para que también la vendan. El chico me dio una charla muy larga sobre cómo podría ser asociado part-time de AminoSpa—haría montones de dinero y nunca tendría que sacarme el pijama. – Se rió entre dientes de buena manera. – La gente reclutada para vender estas cosas son como miembros de un culto—tienen el cerebro lavado. Y una vez que te atrapan, no hay salida.
           Puso la botella de AminoSpa en el mesón y le dio un beso en la frente a Hanna. Sus pantuflas hicieron suaves sonidos en el piso cuando él salió de la habitación. Hanna se quedó sentada inmóvil por un momento, mirando la botella de AminoSpa en el mesón. Era loco pensar que había caído por un tipo que había sido atrapado en un timo piramidal. Dinah podía quedárselo por completo.
           De repente, se le ocurrió una idea. Se levantó, corrió hacia la botella, y miró la información de la compañía en la parte de atrás. Para unirte a nuestro equipo, ¡Llama ahora! Decía bajo un número 1-800 y un sitio web.
           Con el corazón latiendo, Hanna levantó el teléfono de su casa y marcó el número. - ¡AminoSpa industrias! – una voz alegre respondió casi inmediatamente. - ¿Estás interesada en unirte a nuestro equipo?
           - Uh, sí, - Hanna dijo en su tono de voz más profesional. – Mi novio vende AminoSpa, y me encantaría formar parte también.
           - ¡Eso es maravilloso! – dijo la operadora. - ¿Cuál es tu nombre?
           - Dinah Morrissey, - Hanna dijo, sonriéndole a su reflejo en la ventana. Lo deletreó, luego le dio la dirección de Dinah a la operadora, la cual estaba en la hoja de llamadas del campamento que Vince les había dado el primer día. – Por favor, envíeme cien cajas.
           - ¿Cien? – La voz de la operadora aumentó de tono. – Oh, cariño, eso es demasiado para alguien que está comenzando.
           - Puedo manejarlo, - Hanna insistió, corriendo sus dedos por su nuevo collar.
           - Entiendes que no hay devoluciones, ¿cierto? – Eres responsable por cada botella. Y te enviaremos la cuenta por esas botellas a comienzos del próximo mes.
           - Lo entiendo, - Hanna dijo. – Como dije, ¡estoy muy ansiosa por unirme al equipo!
           Después de darle unos pocos detalles más a la operadora, Hanna colgó y sonrió. Luego tomó la botella de AminoSpa a medio beber que su padre había dejado atrás, cerrando aún más la tapa, y tirándola al tarro de la basura. Abriendo su teléfono, escribió un nuevo mensaje a Dinah. ¡Te perdono! ¡Estoy segura de que serán muy felices juntos en CADA labor! Si Dinah quería a Vince, podría tenerlo—pero tendría que tomarlo con su ridículo timo piramidal y todo.
           Su teléfono sonó menos de un minuto después, y al comienzo pensó que era Dinah respondiendo. Pero para su sorpresa, el número de Lucas apareció en la pantalla.
           Llegué a casa antes. ¿Puedes venir antes de la escuela?


PLS - Hanna - Capítulo 14: Destrucción Mutuamente Asegurada

<<<Capítulo 13

Traducido por: Analía:)
Corregido por: Brayan

    - ¿Q-qué estás haciendo aquí?- Hanna tartamudeó, enderezandose.
    Kate se rió.- ¿Fue el campamento demasiado para ti  hoy, Hanna?- Ella extendió algo en sus manos. Era una remera extra larga que decía ¡PON TU TRASERO EN MARCHA!
    El estómago de Hanna cayó. - N-no sé de lo que estás hablando.
    - El programa suena estupendo.- Kate ondeó la remera burlonamente bajo la nariz de Hanna. - Estoy segura de que todos en Rosewood amarían saber en qué has estado.
    Ella sacó su celular y le mostró a Hanna una serie de imágenes. Hanna y los campistas de remera roja corriendo a través de una carrera de obstáculos de neumáticos detrás de Body Tonic, todos ellos tenían la cara roja y un aspecto ridículo. Los campistas reunidos en un círculo haciendo uno de los cantos de Vince de AminoSpa. Y el golpe de gracia: Dinah y Vince besándose, y Hanna parada en la entrada recién, luciendo devastada.
    Ella lo  había visto todo.
    -Dame eso,- Hanna dijo golpeando el teléfono de Kate.
Kate lo sostuvo por encima de la cabeza de Hanna.- ¡No tan rápido!
- ¿Has estado siguiéndome?- Hanna chilló. - ¿No tienes nada mejor que hacer?
- ¿Qué puedo decir? Adoro un buen secreto.- Kate se meció de un lado a otro en sus botas Uggs forradas en piel.- Y alguien me dió un estupendo aviso, entonces te seguí aqui.
Un escalofrío serpenteó por la columna vertebral de Hanna. ¿Quién podría haber hecho eso? Inmediatamente, A vino a su mente… pero A se había ido.
- ¡No te avergüences por ir a un campamento!- Kate continuó.- Al menos estás haciendo un cambio positivo, ¿Sabes?- Ella tecleó algo en su teléfono.- Creo que esto haría una adorable publicación en tu muro de Facebook. ¡Y tal vez alguien se compadecerá por ti por perder a un chico por otra chica!
El corazón de Hanna palpitó fuerte. - ¡No estoy interesada en Vince!
Kate le dió una mirada conocedora. - Manténte diciéndote eso, Hanna. Pero las fotos no mienten. Ahora, ¿cuál sería un buen pie para Facebook? ¿El campamento es tan impresionante, y mira a mis asombrosos nuevos amigos? ¿O qué hay de algo simple, como Poniendo mi gran trasero en marcha?
Hanna dejó escapar un gimoteo. Ella era “amiga” con todo tipo de personas en Facebook. Naomi Zeigler y Riley Wolfe, dos perras que no amarían nada más que oír eso. Chicas de último año que la invitaron a fiestas increibles. Mason Byers, James Freed, Noel Kahn, y su ex, Sean Ackard. Que Mona la haya querido matar fue suficientemente malo— Una publicación del campamento cimentaría su estatus como perdedora para siempre. Ella ya se veía a ella sentada sola en la cafetería para el almuerzo. Pasando cada sábado en la noche en su habitación. Nunca siendo invitada a una fiesta otra vez.
- Por favor, no publiques sobre ésto,- Hanna lloró.- Te lo ruego. Haré lo que sea. Una de las cejas de Kate se elevó. - ¿Qué hay para mi?
Un violento viento sopló, entumeciendo las orejas de Hanna y la punta de su nariz. Ella miró hacia la ruta vacía frente de Body Tonic y retorció su cerebro. ¿Qué tenía ella que Kate quisiera? ¿No se había rendido lo suficiente? Desde que Kate puso un pie en la casa de Hanna, la vida de Hanna habia ido de mal en peor. Kate ya le había usurpado toda la atención del padre de Hanna. Tan pronto como ella empezó en Rosewood Day, ella probablemente se convirtió en la chica más popular de su grado, tomando el lugar de Hanna. ¿Cuánta más tortura ella podía tomar?
Que no daría ella por Mona justo ahora— La Mona que ella conocía antes de que toda las cosas de A empezaran. Las dos podrían reírse en la cara de Kate, decirle que ella no se atrevería a enfurecerlas, y después darse la vuelta y conducir lejos con una nube del tubo de escape. Tener a Ali aquí podría ser incluso mejor: Ella abrocharía su codo alrededor del de Hanna, se inclinaría, y susurraría.- Tu tienes algo de ella también, Han. Eso es lo bueno de los secretos— Puedes usarlos como moneda.
De pronto, la cabeza de Hanna se disparó hacia arriba. Era como si Ali le hubiese hablado desde más allá de la tumba. Ella si tenía algo de Kate. Algo que ella casi olvida.
Ella empezó a reírse.
- ¿Qué?- Las cejas de Kate se unieron.
Las risitas siguieron llegando. Hanna hurgó en su bolso por su teléfono.- No publicarás nada en Facebook. Porque si lo haces, les contaré a todos sobre Santa.
Kate frunció el ceño. Por un instante, una mirada de auténtico terror cruzó por su rostro. - ¿Huh?
-Tú sabes,- Hanna dijo burlonamente, deteniéndose en la foto que estaba buscando en su teléfono y empujándolo hacia Kate. Santa acariciando el cuello de Kate. Kate enterrando sus manos en la barba de algodón de Santa. -Un apropiado pie sería Alguien ha sido traviesa este año. ¿Y no te has enterado de que ese chico es un gran pervertido?- Hanna le regañó.- ¡El coquetea con niñas de 12 años!
Kate se alejó de Hanna, su boca abriendo y cerrándose como la de un pez.- Por favor, no.- Fue todo lo que susurró.
- Creo que tenemos un acuerdo entonces.- Hanna presionó el botón DESBLOQUEAR de su llavero.- Si tu publicas la foto del campamento, yo publicaré esto. ¿De acuerdo?
Kate no respondió, pero Hanna supo que la había conseguido. Con la cabeza en alto, ella se balanceó al asiento del conductor, arrancó, y rápida y expertamente se retiró de su lugar.- ¡Bye-bye!- ella gorjeó, meneandole sus dedos a su hermanastra. Kate permaneció donde estaba, la remera roja floja a su lado.
Hanna condució lejos sin darle a su hermanastra una segunda mirada. Mientras ella daba vuelta para salir del estacionamiento, una frase que Ali solía decir y que Hanna adoptó vino a su mente: Soy Ali, y soy fabulosa. Hanna se sentía malditamente bastante fabulosa en este momento también.

PLS - Hanna - Capítulo 13: ¡Te Pillé!

<<<Capítulo 12


Traducido por: Analía :)
Corregido por: Raúl S y Brayan.

    - Hanna, ¿Hanna?
    Hanna abrió un ojo y vio a su padre parado en la entrada. Ella se puso tensa. Había un sabor a calcetín sucio en su boca, y su cabeza se sentía como si pesara un millón de libras. Ella también tenía la sensación de que apestaba a alcohol— No podía recordar si se habia bañado después de que volvió de Snooker’s, anoche.
    - Tu alarma ha sonado por media hora.- El Sr. Marín señaló al teléfono de Hanna en la mesita de noche, el cual se prendía y se apagaba.- Algunos de nosotros estamos tratando de conseguir un poco de sueño extra.
    Hanna miró atontada hacia su teléfono, luego presionó el botón para apagar el ruido de la alarma.- Lo siento. - Ella murmuró. Su padre refunfuñó algo más y luego cerró la puerta.
    Ella miró al reloj. Eran las 5:30 Am, momento de levantarse para la sesión matutina de gimnasia. Hanna gimió y rodó fuera de la cama, arrepintiéndose de los tragos de tequila que ella había tomado con Dinah anoche, cuando celebraron que Vince era un perdedor. El trago había acortado la noche— Después de terminarlo, la cara de Dinah se había vuelto verde, y había corrido al baño. Cuando ella volvió dijo que debería irse a casa. Después de eso, la única cosa que Hanna recordaba era que había metido el dinero suficiente en el medidor de Hollis para poder dejar su Prius aparcado allí toda la noche, llamar un taxi, y tropezar a ciegas dentro de la casa. Afortunadamente, Isabel, su padre, y Kate habían hecho algún tipo de actividad de Doce Días de Navidad, así que ninguno la atrapó.
    Se las arregló para tirar del equipo de ejercicio, deslizar sus pies dentro de sus zapatillas, llamar un taxi para ir a rescatar su auto en Hollis, y manejar hasta el gimnasio. Mientras ella caminaba hacia el frente de la entrada de Body Tonic, ella sacó su teléfono y escribió un mensaje para Dinah. ¿Estás aquí hoy?¿Te sintientes tan mierda como yo? Si sólo tuviese un poco de AnimoSpa— Ha, ha.
    Ella dió en Enviar, esperando que Dinah le escribiera de vuelta inmediatamente, pero ella no obtuvo ninguna respuesta. Tal vez Dinah había abandonado al campamento y todavía estaba dormida.
    El interior de Body Tonic olía como a aceite de masajes y flores frescas, las cuales hacían que el estomago de Hanna diera vueltas. La animada chica del frente del escritorio le dio un saludo con la mano, y Hanna caminó hasta el probador sin devolverle el saludo. Ella revisó su teléfono una vez más antes de arrojarlo a su casillero, pero Dinah todavía no había contestado. Encogiéndose de hombros, ella se dirigió a la habitación donde los del campamento siempre se encontraban. Cuando ella se empujó a través de las puertas y vió a Dinah parada contra el espejo, con su cabeza echada hacia atrás en un risa, Hanna se detuvo en seco.
    Dinah lucía fresca y saludable como si ella no hubiera bebido una gota de alcohol anoche. Ella estaba parada al lado de Vince, con una botella de AminoSpa en su mano, sonriéndole como si fuese el Mesías, Vince, también, le estaba sonriendo.
    - Tu interpretación de “Allá en un pesebre” fue asombrosa,- Dinah murmuró con admiración.- Tan sincero.
    - Si, bueno, todos estaban muy metidos en el modo que pusiste todo junto esa improvisada reproducción de Natividad en el jardín del Sr. Larsers,- Vince respondió.- ¿Qué te hizo pensar en hacer algo como eso?
    - Oh, no lo sé.- Dinah bajó sus pestañas.- He estado cantando villancicos desde mi primera comunión. Realmente sé cómo meter a las personas en el espíritu.
    Ella tomó la mano de Vince. Vince envolvió sus dedos con los de ella y apretó. Ellos se miraron en los ojos uno del otro como si fueran almas gemelas, y luego se movieron más cerca y se besaron.
    La boca de Hanna cayó abierta. Ella quería correr fuera de la habitación, pero las bases de sus zapatillas se sentían como pegadas al piso. ¿Dinah se había ido… a cantar villancicos? ¿Como en los villancicos de los que Hanna le había hablado? La conversación de la noche anterior pasó a toda prisa por su mente. Cómo Dinah había dicho que Vince era un perdedor. Cómo Dinah había dicho que ellas estaban mejor sin él. Cómo ella la había abandonado apenas después de que Hanna le contara la misión de cantar villancicos secreta de Vince, y el reclamo del tequila que le había hecho enfermar.
    ¿Fue todo eso una trampa?
    Un torturado chillido se escapó de sus labios, y Dinah y Vince se dieron vuelta. Tan pronto como Dinah divisó a Hanna, las esquinas de sus labios en forma de arco se curvaron en una sonrisa malvada. Vince le dió un tímido saludo. Hanna agarró el brazo de Dinah.- Necesitamos hablar.
    Ella arrastró a Dinah al pasillo, parando al lado de una pila de Pilates Magic Circles.- ¿Qué demonios?
    Dinah se meció hacia delante y hacia atrás en sus tacones.- ¿Qué demonios qué?- Su voz no sonaba como la asombrosa, amigable, cómplice chica que se había sentado al lado de Hanna en Snooker’s la noche anterior.
    - ¡Pensé que llamamos a una tregua! ¡Pensé que ambas decidimos que era un perdedor!
    Dinah se empezó a reír.- Te dije que él me eligiría. Todo es justo en el amor y la guerra.
    La cabeza de Hanna dió vueltas, dejándola fuera de balance.- No te puedo creer,- Ella susurró, sintiendo su garganta ponerse carraspera y lágrimas corriendo a sus ojos. Más imágenes de la noche anterior se proyectaron en su mente. Cómo Dinah había dicho, a la ligera, que ella amaría que Hanna fuera a Larchmont Academy— ella podría necesitar a alguien genial como Hanna allí. Cómo Dinah había prometido presentar a Hanna su tío editor de Bazaar cuando visite en navidad. Cómo Dinah le había dado un gran abrazo cuando salieron, diciéndole que la vería mañana.
    - Pensé que éramos amigas,- Hanna escupió.
    - Oh, por favor.- Dinah rodó sus ojos.- Sólo estás molesta porque te engañé, como si no me hubieras hecho lo mismo.
    - No lo habría hecho. No lo hice.- Hanna chilló, su voz sonando mucho más patética y vulnerable de lo que a ella le hubiera gustado. Y entonces, antes de que sus lágrimas se derramaran por sus mejillas, ella se dió la vuelta y se dirigió al vestuario. Sus dedos temblaban mientras ella trabajaba la combinación de su casillero. Ella agarró su bolso y marchó fuera del gimnasio sin ni siquiera ponerse su abrigo.
    Tan pronto como ella  salió al frío aire, ella soltó un sollozo reprimido. Las lágrimas derramándose calientes y rápidas por su cara. Se tambaleó hasta su auto, y se inclinó sobre el capó, sintiéndose como si un gran globo de agua dentro de ella hubiera sido reventado. Ella lloró por la muerte de Ali. El horror de Mona. Por la pesadilla que era su nueva familia. Porque ella no había escuchado de Lucas en lo absoluto. Porque ella había perseguido a Vince en lo absoluto, cuando lo que ella realmente quería era a Lucas. Todo simplemente se sentía tan… incorrecto.
    -Aw, ¿alguien está enamorada?
    Hanna miró a lo largo del estacionamiento a través de las borrosas lágrimas. Una figura estaba del otro lado de su auto, con una engañosa sonrisa en su cara. Por una momento, Hanna tuvo miedo de que fuera Ali. Pero luego su visión se aclaró. La chica tenía el cabello de color castaño, no rubio. Era Kate parada contra la puerta de su Honda Civic, mirando a Hanna en su peor momento.

PLS - Hanna - Capítulo 16: Los Bronceados con Lentes de Sol Están Tan de Moda

<<<Capítulo 15

Traducido por: Daniela
Corregido por: Brayan.

Despues de cambiarse a su uniforme de Rosewood Day y reunir sus libros para la escuela, Hanna condujo a la orilla de la vereda de la casa de Lucas. El Ford Explorer de su familia estaba de vuelta en la entrada de autos, con la puerta de atrás aún abierta. El SUV Mercedes que Hanna había visto la noche que los Rumsons se pasaron también estaba aquí—lo que significaba que Brooke también estaba aquí. Hanna se preguntó si Lucas la había invitado únicamente para romper con ella en persona. Igual, no era como si ella fuera a permitirle que se le adelante. Ella rompería con él primero.
           Bien, acabemos con esto, pensó, agradecida de que al menos se veía hermosa después del campamento. Suspirando tristemente, cerró la puerta del Prius y caminó por la entrada. Justo cuando iba a tocar el timbre, divisó un débil movimiento en la espesa hilera de arbustos que rodeaba la propiedad de los Beattie. Casi parecía que alguien se estuviera escondiendo allí, pero eso sería una locura. ¿Quién podría estar merodeando a las 8 AM en un clima de -9 grados? ¿Cuándo iba Hanna a dejar de pensar que alguien la estaba siguiendo?
Lucas abrió la puerta casi inmediatamente. Su piel estaba dorada, su cabello rubio casi blanco, y lucía como que había perdido unos cuantos kilos. – Hola, - dijo, haciéndola entrar y dándole un enorme abrazo. – Te extrañé tanto.
           Hanna retrocedió. – No parecía así cuando no estuviste. Supongo que estabas divirtiéndote demasiado como para enviarme un mensaje, ¿huh?
           Lucas hizo una mueca de dolor. – Lo siento mucho. Pensé que íbamos a tener Wi-Fi, pero el servidor estaba caído. Esa es una de las razones por las que volvimos antes, de hecho—el Sr. Rumson estaba volviéndose loco porque no podía revisar su BlackBerry. Brooke entró a Facebook por un momento, pero ninguno de nosotros pudo conectarse.
           - Sí, vi esa publicación. – Hanna no podía ocultar su irritación. – Tú y Brooke se veían muy felices juntos.
           Lucas miró su cara. – Tu no crees que estábamos… - Dejó de hablar y se pellizcó la piel entre sus ojos. – Oh, Hanna, lo siento. No es lo que parecía.
           - Ahá, - Hanna dijo desinteresada. Estaba segura de que sólo estaba inventando excusas ahora que Brooke tenía que volver a casa.
           - Es en serio. – Lucas guio a Hanna y la sentó en el sofá. – Después de ese primer día, Brooke y yo apenas nos vimos. Yo fui a unas caminatas geniales y aún increíble viaje en kayak, pero todo lo que ella quería hacer era broncearse. – Se acercó a ella, su voz en su oreja. – se untaba aceite de bebé en abundancia desde la mañana hasta la noche. Lo cual causó el otro motivo por el que tuvimos que volver.
           En eso, su mirada se dirigió al pasillo. Los dos padres Rumson emergieron de la cocina, llevando sus maletas tras ellos. Brooke apareció a continuación, usando un mini vestido ultra-corto más adecuado para climas tibios, y un par de tacones de rafia. Su cara estaba descascarándose, tenía una horrible marca de lentes de sol en sus ojos, y tenía alguna especie extraña de pomada blanca en ambos brazos. La piel bajo la pomada lucia como las partes ennegrecidas de la carne que el papá de Hanna hacía cada vez que intentaba usar la parrilla. Hanna no sabía si reír o cubrir sus ojos.
           - ¿Qué le sucedió? – Susurró.
           - Tiene quemadas de tercer grado por el sol, - Lucas respondió en voz baja. Eran tan malas que tuvimos que llevarla al hospital. Fue el lugar más tenebroso que he visto alguna vez, Hanna—habían cucarachas en la sala de espera, nadie tenía una cama apropiada, y te juro que ninguno de los doctores tenía licencias médicas de verdad. El tipo que trató a Brooke le dijo que si volvía a estar al sol por siquiera un minuto, su piel iba a caerse—literalmente. Su mamá la miró como un halcón después de eso. Brooke anduvo bajoneada día y noche, quejándose de que estaba muy aburrida. Yo quería matarla para cuando el viaje se acabó. Supongo que todos querían hacerlo.
           Hanna abrazó un cojín. – Entonces… ¿No tomaste sol desnudo? ¿No tomaste Jell-o shots?
           Lucas la miró como si estuviera loca. - ¿has tomado jell-o shots alguna vez? ¡Esas cosas son asquerosas! Como sea, no podíamos haber hecho gelatina si hubiéramos querido—el agua en Yucatán era inbebestible.
           Justo entonces, Brooke notó a Lucas y a Hanna sentados en el sofá y sonrió débilmente. – Oye, Lukey, - dijo en voz nasal, caminando hacia él con el andar tenso de una persona que estaba muy, muy quemada por el sol. – Supongo que nos vamos. Pero fue genial verte. Tenemos que hacer otras vacas juntos. ¿Quizás para el receso de primavera?
           Brooke abrió sus brazos para darle un abrazo a Lucas. Hanna se levantó y bloqueó su paso. – Lukey dice adiós, - dijo duramente. – Buena suerte recuperándote de tus quemaduras.
           Brooke miró a Hanna como si nunca la hubiera visto antes. Hanna mantuvo su terreno. No había modo de que iba a dejar que esa perra se vuelva a acercar a Lucas. Era una lección que había aprendido del modo difícil con Vince: Si querías a un chico, tenías que luchar con fuerza por él.
           Luego de un momento, Brooke se alejó, murmuró adiós, y merodeó de vuelta a sus padres. Todos sonaban cansados mientras se daban palmeadas entre sí en sus espaldas y decían que se volverían a ver pronto. Cuando los padres de Lucas cerraron la puerta, el Sr. Beattie se apoyó contra la manija y se llevó las manos a la cara. – Espero no volver a esa chica nunca más mientras viva.
           Hanna no podía estar más de acuerdo.
           El motor rugió en la acera, y pronto el SUV Mercedes dio la vuelta para salir del vecindario. Lucas se acercó a Hanna. – Lo siento mucho por que no hayamos podido hablar ni una vez mientras no estuve. Pero pensé en ti cada día. Y oye, ¡Ahora podemos pasar el rato durante todo el receso! Lo que sea que quieras hacer, lo haré—incluso ir a ese nuevo mall.
           - Te cobraré la palabra en eso, - Hanna dijo, amigándose con él un poco. – Pero no tenemos que ir a ese mall—apesta.
           Lucas comenzó a frotar los hombros de Hanna. - ¿Me perdí de algo mientras no estuve?
           Hanna pretendió sacar una hebra imaginaria de su falda cuadrillé de Rosewood Day, pensando en el campamento, Vince, y Dinah. ¿Estaba mal que hubiese coqueteado con Vince? No era como si hubiera pasado algo entre ellos. Y no tenía sentido contarle a Lucas por el campamento—no era como si fuera a seguir yendo. Antes de venir aquí, se había probado sus jeans más ajustados, y le quedaban bien. Le hizo preguntarse si realmente tenía tanto peso que perder en primer lugar.
           - Oh, no realmente, - finalmente respondió aireada. – Excepto que nunca, jamás deberías llevarme a ver El Cascanueces—Aún me dan pesadillas.
           Lucas se rio. – Entendido.
           La Sra. Beattie asomó su cabeza en el living y le sonrió a Hanna. – No tenemos cereal, así que voy a preparar tostadas francesas. ¿Quieren? Hay suficiente para todos.
           - Claro. – Lucas miró a Hanna. - ¿Quieres quedarte para desayunar?
           - Oh, estoy bien. – Hanna sonrió educadamente a la mamá de Lucas. – Bebí café—estoy bien.
           Lucas frunció el ceño y miró a Hanna de arriba abajo. – Deberías comer tostadas francesas. Estás muy…delgada.
Hanna puso sus manos en sus caderas. - ¿No es eso algo bueno?
           - No exactamente. – Lucas hizo un círculo con su pulgar y dedo índice alrededor de la muñeca de Hanna. – Como que me gustabas más como estabas antes. Por favor ¿come un par por mí?  
           La promesa del campamento apareció en la mente de Hanna, junto a todos los sacrificios que había hecho las últimas semanas. Pero luego pensó en una pila de tostadas francesas, rezumando con mantequilla y sirope. Había pasado tanto tiempo desde que había comido una comida de verdad.
           - Está bien, - Hanna accedió, levantándose y acercando a Lucas hacia ella. – Supongo que puedo comer una o dos.
           - Excelente, -dijo Lucas, llevándola a la cocina. Hanna lo siguió, inconscientemente tocándose el collar Cartier en su garganta. Una sensación de calma y bienestar se apoderó de ella como una sábana tibia. Todo en su vida se sentía absolutamente bien otra vez. Y lo mejor de todo, la única persona que sabía su secreto sobre el campamento, Dinah, y Vince era Kate—y ella no se atrevería a contarlo.