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miércoles, 11 de junio de 2014

PDF de Deadly en español

Entrada pequeña pero grande :D

¡Ya está disponible el PDF de Deadly en Español!, gracias a Raul por armar el pdf que le ha quedado genial! :)

Aquí está el link de descarga

jueves, 5 de junio de 2014

¡Traducciones Finalizadas!


Finalmente ha llegado el día en que puedo decir que estamos al día con Pretty Little Liars :) El 30 de Mayo se finalizó la traducción de Ali's Pretty Little Lies. Agradecimientos públicos a Guadalupe y Brayan quienes se encargaron de la traducción y corrección respectivamente :)

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Y hoy 5 de Junio terminé de publicar los capítulos finales de Deadly. Agradecimientos a Analía por ayudar con la traducción y a Andrea, Brayan, Pilar, Pamela y Raúl quienes se encargaron de la corrección :)
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Y como sé que saltarán las preguntas, aclaro:

- Los pdf serán publicados en la página de descargas de Pretty Little Lies una vez que estén listos y además daré aviso a través de la sección "Novedades" al lado derecho del blog.

-Toxic acaba de salir, aun no se ha filtrado el libro en inglés, y muchísimo menos se ha traducido. Sobre si se hará la traducción en el blog, aviso lo siguiente: compré toxic vía preventa, y se tarda cerca de un mes (y medio) en llegar, no lo leeré (ni traduciré) antes de tenerlo y leerlo de mis manos (*-*). A eso se le suma que el semestre que viene comenzaré con práctica universitaria y como siempre digo, no sé qué tanto tiempo libre vaya a tener, así que de todos modos si esque lo traduzco o no daré aviso en su debido momento.
Saludos a todos, mil gracias por los comentarios y espero que les haya gustado el trabajo que hemos hecho con dedicación para que todos puedan leer los libros de está intrigante historia :D


Deadly - Ali, Interrumpe



Traducido por: Daniela
Corregido por: Brayan, Andrea, Raúl S.

            Alison corrió y corrió hasta que sus músculos dolían y sus pulmones ardían. Mientras más corría, menos pensaba, y mientras menos pensaba, menos le importaba. Y para cuando estuvo donde necesitaba ir, estaba resuelta en su decisión. Esta era la única solución. Se había salvado a sí misma.
            Caminó hasta el lugar que había preparado semanas antes sin que Nick lo supiera, el lugar era todo suyo. Sacó las llaves de un bolsillo secreto cosido en sus jeans y abrió la puerta, bajando por el oscuro pasillo y hundiéndose en la cama recientemente hecha, sin siquiera mirar a la pila de correo que había dejado allí la última vez que vino, todas enviadas a Maxine Preptwill, su nuevo alias. Siempre fue un nombre que había encontrado gracioso, como una especie de anagrama de Nick Maxwell y también era el nombre que había usado con Noel para sus comunicados secretos. Por mucho tiempo había pensado en qué clase de persona sería Maxine. Una chica tranquila que se la pasaba sola. Una cara amigable en el vecindario, una  sobresaliente en la universidad local a la que eventualmente se enlistaría con el dinero restante del fideicomiso de Nick—había guardado pequeñas cantidades cada vez que venía aquí, armando ahorros. Lo usaría para arreglarse sus dientes también. Que su cabello sea cortado apropiadamente. Cirugía plástica para las quemaduras. Se volvería linda e irresistible otra vez. Necesitaba poner a alguien nuevo bajo su hechizo.
            Descansó allí por un largo rato, mirando el techo, su mente repasaba los eventos del día. Repasó lo de Nick, pero no sintió nada. Muy bien. Era mejor no sentir nada. Sin arrepentimientos. Sin ataduras. Era libre.
            Pensó en encender la televisión—había improvisado la antena con papel de aluminio para al menos poder ver las noticias. Pero no estaba segura de estar lista para ver la matanza aún. Hombre arrestado por el asesinato Clark. Pequeñas Lindas Mentirosas finalmente dicen la verdad. Y estaría la fotografía de prontuario de Nick, sus ojos ahuecados, su expresión aturdida. Él era el chico más inteligente que Ali conocía, pero igual no sabría qué fue lo que lo golpeó.
            Está bien, está bien, si realmente lo pensaba, no era lo que había querido. Odiaba que esas perras estuvieran libres. Y odiaba que ella haya sido la que entregó a Nick. Pero sabía lo que habría sucedido después si no lo hubiera hecho. Tan pronto como escuchó esas sirenas, comenzó a entrar en pánico. Se imaginó a los policías encontrándolo...y luego a ella.
            Bien, ella no lo permitiría.
            Así que huyó. Los policías habían encontrado a Nick, aún inconsciente en el piso, Ali se había ido hace mucho. Él probablemente les dijo que ella lo había metido en todo—lo cual era bastante cierto. Y si Ali no tenía evidencias sólidas para detenerlos, los policías vendrían a buscarla. Afortunadamente, tenía las cosas exactas para sellar su destino.
            Ese video. Nick nunca supo que ella lo había tomado. Pero eso es lo que necesitas para sobrevivir en este mundo. Necesitas cartas bajo la manga. Necesitas guardar los secretos y revelarlos en el momento perfecto.
            Aún así, Cuando Ali cerraba sus ojos, Nick aparecía en sus pensamientos. La primera vez que se encontraron en La Reserva durante las grupales, Nick le arrojó un papel enrollado para que Ali hablara. La primera vez que él le mostró ese ático secreto en La Reserva del que solo los pacientes geniales sabían—ella escribió el nombre por el cual todos excepto Nick la conocían, Courtney, en grandes letras redondas en la pared. El modo en que él la escuchó cuando ella explicó la horrible historia sobre el intercambio. La forma en la que él prometió ayudarla a vengarse.
            Pensó en la silueta de Nick asomándose junto a ella sobre el agujero en el patio trasero de sus padres esa noche en que Courtney murió. Después de que todo hubo acabado, él tomó a Ali y le dio un gran abrazo, repitiéndole una y otra vez que la amaba tanto y que estaba tan, tan orgulloso. Luego entendió, eso era verdadero amor: Alguien que mataría por tí, una y otra vez. Alguien que llegaría a los extremos de la tierra para hacer justicia por tus derechos.
            Pero ahora, algo en su interior la volvió de acero. Solo los fuertes sobreviven, pensó. Incluso si es que Nick, en el juicio, profesaba una y otra vez que Ali estaba viva, no había rastro de ella: Ella siempre se aseguraba de eso. Además, él había sido quien asesinó a Tabitha. Ese video no mentía.
            Rodó sobre la cama, poniendo su lengua en el sitio donde le faltaba un diente. - Al diablo él, - dijo en voz alta, probando su voz. - Es hora de seguir adelante. Soy Alison. Y soy fabulosa.
            Y ella supo, de repente, y sin ninguna duda, que lo que sea que haría a continuación, lo haría bien. Y algún día, cuando esas perras no estuvieran mirando, volvería a ir por ellas. Pero enfrentémoslo: estaba impaciente. Tenía la sensación de que sería más pronto que tarde.
            No podia esperar.

Capítulo 34

Deadly - Capítulo 34 - En Algún Sitio Allí Afuera


Traducido por: Daniela
Corregido por: Brayan.

            Aria nadaba en un bello océano azul. Coloridos peces iban a su lado. El coral ondeaba en la corriente del océano. Una silueta se mantenía a flote en la distancia, pataleo hacia él. Cuando salió a la superficie, vio a Noel. El sol bailaba por sus mejillas. Sus ojos brillaban. Pero su sonrisa era triste y solitaria. Había lágrimas en sus ojos.
            - Aria, - él dijo, con una voz llena de dolor.
            - ¡Noel! - Aria nadó como perrito hacia él. - Te he extrañado. Pensé que no te volvería a ver.
            Noel parpadeó y apretó los labios. - Ese es el asunto, Aria. No lo harás. Esta es la última vez.
            - ¿A-a qué te refieres? - Aria preguntó. ¿Por qué se veía tan triste?
            Y luego recordó. La habitación del sótano llena de Ali. Ese gas venenoso. Ali y Nick y esas pistolas. Ese bang.
            Todo inundó sus recuerdos, retorciéndola. Miró a Noel con horror, las olas los rodeaban. - ¿Estoy...muerta?
            El mentón de Noel temblaba. Caían lágrimas por sus mejillas.
            - ¡No! - Aria exclamó, moviendo sus brazos, de repente se sintió hiperventilada. - N-no puedo estar muerta. Me siento tan viva. Y no estoy lista. - Miró a su ex-novio, lleno de propósito. Ella no estaba muerta. Ella quería vivir; lo quería de vuelta. No le importaba más esa mierda de Ali. Todos mentían. Todos cometían errores. Lo superarían, del mismo modo que había superado todo.
            Trató de alcanzarlo, pero Noel se metió bajo el agua. - ¡Noel! - Aria llamó. No resurgió. - ¡Noel! - se metió bajo el agua también, pero todo lo que vio fue oscuridad. No más peces. No más nada.
            - ¿Aria, cariño?
            Aria parpadeó con fuerza. Cuando volvió a abrir sus ojos, estaba en una cama en una habitación brillante. Una sábana cubría su cuerpo, y un monitor hacía beep a su lado. Una cara borrosa se asomó sobre ella. Cuando sus ojos se ajustaron, vio a la Agente Fuji.
            Aria se lamió sus secos labios. ¿Era otra alucinación? ¿Estaba en alguna suerte de limbo post-muerte? - ¿Q-qué ocurre? - se oyó decir a sí misma.
            La Agente Fuji miró por encima de su hombro. Dos otras siluetas borrosas se acercaron de prisa. Uno de ellos era Byron, la otra Ella. - Oh dios mío, - ambos exclamaron, tomando las manos de Aria. - Oh, cariño, estábamos tan preocupados.
            Mike también apareció. - Hola, - dijo tímidamente. - Qué bueno tenerte de vuelta.
            Aria tragó saliva. Cuando se levantó, su cabeza palpitaba. ¿La gente muerta sentía dolores de cabeza?
            - ¿Estoy… viva? - Preguntó dudosamente.
            - Por supuesto que estás viva, - dijo una voz junto a ella. Aria miró. Emily estaba apoyada contra un cojín, sus ojos estaban abiertos y tenía una sonrisa demacrada. Su hermana Carolyn estaba junto a ella, con lágrimas en los ojos. Hanna estaba al lado, con su mamá sosteniéndole una mano, Kate sosteniendo la otra. Spencer tenía un vendaje en su frente y se veía bastante fuera de sí misma, pero cuando vio la mirada de Aria sobre ella, saludó débilmente.
            Estaban todas vivas. Lo habían logrado, de algún modo. - ¿Por cuánto estuve ida? - preguntó Aria temblorosamente.
            - Dos días, - Mike dijo. - Pero se sintieron como dos años.
            Fuji se materializó a los pies de la cama de Aria. - Las sacamos de ese cuarto justo a tiempo. La cantidad de cianuro en el aire era impactante. Si hubiéramos llegado unos minutos después, no habrían vivido. Qué bueno que estábamos siguiéndoles el rastro esa noche. Alguien las siguió a esa casa. Cuando no salieron, nuestro agente llamó por refuerzos. - Palmeó la pierna de Aria. - Pero lo atrapamos, cariño. Él está bajo custodia. Todo ha terminado.
            - Él, - Aria dijo densamente. Nick. Pensó en su tenebrosa sonrisa lobezna. El arma sujetada en sus manos. Su cuerpo cayendo al piso, un leve recuerdo de Emily noqueándolo.
            - Él casi las mató, chicas. - dijo Fuji. - Supongo que se dio cuenta de que estaban acercándose mucho. Algunos miembros de mi equipo descubrieron de Nick justo aproximadamente al mismo tiempo en que ellas las capturó. Nos informaron de él justo mientras él las atrapó en esa casa.
            - ¿Cómo supieron que era Nick? - Aria preguntó.
            Fuji se rasgó las líneas alrededor de sus ojos. - Un grupo de expertos forenses estaba haciendo la parte computacional, y pudieron seguirle el rastro a todo hasta el teléfono de Nick—todos esos mensajes de A, y también el desvío de los mensajes de A a sus teléfonos. - Miró a Spencer. - Sí te escuchábamos—corroboramos a los pacientes de La Reserva para ver si alguien del interior del hospital podría ser un sospechoso. Nick estaba en nuestra lista. Hicimos que otros expertos busquen ADN, y Nick también salió compatible allí—su ADN estaba en un registro de una ofensa anterior de antes de estar en La Reserva. Finalmente identificamos la tercera cara del sótano del crucero donde esa bomba estalló. Y anoche, encontramos a Iris Taylor atada en el bosque, medio-muerta. Confesó que él la hirió. Fue Nick.  Siempre fue Nick.
            - ¿Iris? - Emily exclamó. - ¿Entonces está… bien?
            - Lo estará, - Fuji dijo. - Pero estuvo cerca.
            - Espera. - Había una laguna en el cerebro de Aria. - ¿Y qué hay de… Ali? ¿La encontraron?
            Byron y Ella se miraron el uno al otro. Fuji formó una línea con sus labios. - Ali no estuvo allí, Aria.
            Aria se las arregló para levantarse sobre los cojines. Su cabeza palpitaba. - Sí, estuvo. Todas la vimos. Dijiste que había gente vigilándonos en la casa. Deben haber oído su voz.
            - Cariño, - Ella dijo amablemente. - Solo estás confundida.
            - No, es cierto, - Spencer rugió. - Trató de matarnos en conjunto con Nick. Lo hicieron juntos.
            - Ella me disparó, - Emily dijo. Aria la miró mientras se tocaba la cabeza. No había herida. - Al menos pensé que lo hizo, - dijo Emily luego de un momento.
            Fuji suspiró. - Chicas, Nick las drogó con una peligrosa mezcla de toxinas. Vieron a Alison porque eso era lo que temían ver—y porque su foto estaba en todas esas paredes. Nick le construyó un santuario. Él estaba obsesionado con su muerte, y estaba tratando de vengarse.
            - Nick y Alison eran novios, - Melissa Hastings, quien estaba sentada junto a Spencer, dijo. - Él vino tras ustedes porque su novia fue asesinada. Él conocía a Tabitha Clark—eran amigos del hospital también—y claramente hizo que la imite para asustarlas. Y allí es donde comenzó todo.
            - Pero Iris dijo que no había visto a Tripp—Nick—en años, - Emily protestó. - Ella me llevó a buscar una aguja en un pajar y tratar de encontrar su casa.
            - La gente miente, - dijo Fuji. - E Iris no es lo que diríamos una chica saludable.
            Aria la miró, parpadeando. - ¿Entonces qué hay del video de Jamaica? ¿El de Tabitha?
            Fuji se acomodó. - Un segundo video salió la misma noche en que se escabulleron, probando su inocencia. Es más grabaciones de la noche en que Tabitha fue asesinada, y muestra a una persona actuando sola, golpeando a la chica hasta morir—Nick. Nuestros expertos digitales y forenses están ciertos de que este es el verdadero. El otro es uno falso.
            Una ola de shock atravesó a Aria. - ¿Quién envió ese video?
            Fuji negó con la cabeza. - No lo sé.
            Aria miró a las otras, y parecían igual de sorprendidas. - ¿Y si Ali lo envió? - Emily gritó. - ¿No lo ven? Lo tuvo bajo la manga todo el tiempo. ¡Lo envió para inculpar a Nick cuando supiera que los habían atrapado!
            - ¿Y qué hay de tu teoría de dos personas atando a Noel? - Aria preguntó. - Si no fue Ali ayudando a Nick, ¿quién fue?
            - Puede haber sido cualquiera, - Fuji dijo. - Nick tenía más amigos. Es posible que haya mentido y dicho que Noel lo hizo enojar, o que le estaba haciendo una broma.
            Aria cerró sus ojos y pensó en la noche en que ella, Noel, y las otras trataron de atrapar a Ali en la biblioteca. Una chica rubia había servido como carnada, claramente ayudante de Nick. ¿Y si quien sea que estaba ayudándolo en su malicia de hecho no era Ali?
            Pero no. Ellas la habían visto. Hablado con ella. Aria estaba segura de ello.
            Fuji se metió las manos a los bolsillos. - Déjenlo ir, chicas. Sé que querían un cierre, pero realmente no vieron a Alison allí. Nuestros expertos están revisando el sótano, asegurándose, pero estoy segura de que no encontraremos rastro de ella. Está muerta—lo ha estado por largo, largo tiempo. Honestamente. Es mejor solo aceptarlo y superarlo. - Miró a su alrededor a todas las chicas. - Solo descansen un poco, ¿está bien? Van a tener que responder un montón de preguntas de los reporteros muy pronto.
            Y luego salió de la habitación y cerró la puerta. Aria miró a sus mejores amigas.  Todas la miraban en blanco. Pero no era como si pudieran hablar de esto ahora—no con todas sus familias allí. Por supuesto todos también pensarían que habían imaginado a Ali. Quizás deberían dejarlo ir, Aria se preguntó. Quizás este realmente era el final.
            La puerta se abrió otra vez, y Aria volteó su cabeza, preocupada de que pudiera ser un reportero indiscreto queriendo hacer preguntas. Pero en su lugar entró Noel. Tan pronto como vio a Aria su cara se destrozó. Corrió a su lado. Byron y Ella se apartaron para dejarlo acercarse.
            - H-hola, - dijo, temblando.
            - Hola, - Aria dijo. De repente, el sueño volvió a su mente. Hundiéndose bajo el agua y no encontrando a Noel en ningún lado. No poder volver a tocarlo. Se estiró y le apretó la mano, y él se la apretó de vuelta. Y luego se inclinó para que su cara esté cercana a la de ella. Al comienzo, Aria pensó que él iba a besarla—y ella quería besarlo.
            Pero él se movió a su oreja. - La viste, ¿no? - él susurró.
            Los ojos de Aria se abrieron como plato. Asintió, luego miró hacia la puerta, donde Fuji había desaparecido. - Pero nadie nos cree.
            - Yo te creo. Yo siempre te creeré.
            Se alejó, y Aria lo miró, medio en shock, medio agradecida.
            Gracias, articuló, sus ojos ellos de lágrimas.
            Pero ella quería decirle a Noel que se olvide de Ali. Quería que todos se olviden de ella. Su mente se ubicó en un punto oscuro y terrible. No encontraremos rastro de ella, había dicho Fuji. De repente, Aria supo que sería así. Ninguna huella en el arma que ella sujetaba. Nada de sangre en el piso. Ningún largo cabello rubio en la alfombra. No porque Ali no haya estado allí.
            Porque Ali era más inteligente que todos ellos.
            Una enfermera se asomó y frunció el ceño al ver a los visitantes. - Muy bien, visitas, hora de salir, - demandó en una voz que no aguantaba reclamos. - Estas chicas necesitan descansar.
            Noel palmeó la mano de Aria. .- Estaré justo afuera, - dijo. Aria asintió, luego observó como todos se iban. La enfermera bajó las luces, y por un momento, el cuarto estuvo en silencio. Luego Hanna alcanzó su control remoto y prendió la TV que colgaba del techo. Asesino Serial Puesto Bajo Custodia, decía un titular en CNN. Por supuesto que estaba en las noticias.
            Luego la cámara mostró el exterior de una vieja casa de campo. Un policía metía a Nick en el asiento trasero, sus manos esposadas a su espalda. Las ambulancias se oían de fondo. Aria se preguntó si ella habría estado en una de ellas, inconsciente.
            - Lo odio, - Spencer dijo tranquilamente, cuando una fotografía de prontuario de Nick apareció.
            Aria asintió, sin decir nada. Él se merecía esto completamente. Pero él solo era la mitad del problema. Si tan solo los policías también hubieran atrapado a Ali.
            El auto policial se alejó de la pantalla, pero las cámaras permanecieron en la actividad policial de la casa por un momento. Estaba llena de oficiales de policía, equipos forenses, y perros. Aria escuchó atenta por encima de los sonidos de sirena en busca de esa delatadora risilla aguda, lo que sea que pruebe que Ali seguía aquí. Pero nada. Por supuesto que no.
            - ¿Y ahora qué? - preguntó, cuando las noticias pasaron a un comercial.
            Spencer suspiró. - Es difícil saberlo. Perdimos todo. Pero ahora quizás podamos hacer algo.
            Algo. Se miraron entre sí, absorbiendo las posibilidades.
            Hanna miró su teléfono, el cual seguía metido en su bolsillo. - Sigo esperando que empiece en cualquier segundo.
            - Con un mensaje, - Spencer susurró.
            Aria miró su teléfono también, pero no llegaba ningún mensaje. No llegarían, por supuesto. Ali no era tan tonta como para enviar uno justo entonces.
            Aria miró nerviosamente a sus amigas. - ¿Creen que volveremos a oír de ella alguna vez?
            Hanna negó con la cabeza, con una mirada de determinación. - No. Está terminado.
            Pero Aria sabía que no lo creían. Puede que no oirían nada de Ali por un tiempo—quizás mucho tiempo. Pero no se había ido de sus vidas por siempre. Seguía allí afuera...y ellas seguían vivas… y eso significaba que su trabajo no estaba hecho. Conociéndola, solo se detendría cuando obtenga lo que quería. Solo se detendría cuando estén muertas.
            Solo era cuestión de cuándo.

Capítulo 33 - Ali, Interrumpe

Deadly - Capítulo 33 - El Dulce Aroma a Muerte



            Traducido por: Daniela
            Corregido por: Brayan.
    
            Emily tembló al sentir la acerada, asesina mirada de Ali sobre ella. Aquí estaba, finalmente. Real. Viva. Pálida y demasiado delgada, sus jeans colgaban de sus caderas, sus brazos eran como mondadientes, se veían tendones y venas sobresaliendo de su cuello. Había mugre en toda su cara, su cabello no estaba brilloso, y uno de sus dientes delanteros se había podrido, arruinando su sonrisa. Era como garabatear sobre la Mona Lisa. Una bella chica, la más bella chica, envidiada por todos, adorada por la misma Emily. Ahora ella solo era una ruina deslustrada. Una loca perversa. Luego se volteó otra vez miró a Nick. Derrick. No tenía sentido. Emily no podía creer que este fuera su dulce confidente, el chico que la había ayudado durante un sombrío verano. Él había ofrecido rescatarla de la residencia de Carolyn. Pero ahora la miraba fríamente, con una tenebrosa y desconocida sonrisa en su cara. Y algo más se le ocurrió: Derrick conocía a Gayle. Él había trabajado como su jardinero ese mismo verano. Era por eso por lo que Gayle le habló con familiaridad la noche en que la mató. Probablemente se había preguntado qué era lo que Derrick, entre toda la gente del mundo, estaba haciendo en su entrada.
            Ali ondeó el arma, su cuerpo aún plantado firmemente contra la puerta frontal, su única salida. – Hay una trampilla en el rincón. Vayan allí. Ahora.
            Condujeron a las chicas a una puerta oculta en el piso. Nick tiró de una oxidada bisagra y la abrió. Unas escaleras descendían a un sótano. Una línea de tenue luz alumbró una alfombra. Un extraño y dulce aroma flotaba en el aire, provocando que Emily tosiera. - ¿Qué es ese olor? – balbuceó.
            - Nada de preguntas. Bajen, - Ali mandó, presionando su pistola contra la espalda de Aria.
            Temblando, Emily bajó tambaleándose por las escaleras, casi cayéndose dos veces. Spencer, Aria, y Hanna siguieron. Los pies de Emily tocaron el fondo, y miró a su alrededor. Estaban en un angosto pasillo. No había nada allí abajo excepto por cuatro paredes. El dulce aroma era más fuerte, empalagoso y casi sofocante y había un molesto silbido en el aire, quizás de más del dulce veneno que llenaba el espacio. Emily tosió unas veces más, pero no pareció ayudar. Spencer respiró con fuerza. Aria parecía pálida.
            Las siluetas de Ali y de Nick se movieron ante ellos mientras bajaban la escalera y cerraron la trampilla. – Entonces, chicas, - Nick dijo, sonriendo como un cocodrilo. - ¿Siguen confundidas?
            Nadie se atrevió a hablar, aunque Emily estaba segura de que estaban todas tan confundidas como ella.
            - Me seguiste a Islandia, - Aria señaló.
            Nick se encogió de hombros. – Supongo que sí.
            - ¿También estuviste tú allí? – Aria le preguntó a Ali, mirándola a la tenue luz.
            Ali solo se rio, sin responder. Probablemente asumiendo que no tenía que responder.
            - ¿Tú pusiste a Noel en ese cobertizo? – Aria susurró, lágrimas surgiendo de sus ojos.
            Nick se cruzó de brazos. Nuevamente con esa atrevida sonrisa.
            Luego Emily se aclaró la garganta. – Tú le robaste ese dinero a Gayle. Y tú la mataste. Y tú viniste en el crucero con nosotras. Tú le dijiste al FBI sobre Jordan.
            - Y tú bombardeaste el barco, - Aria añadió. – Tú casi me mataste.
            - Tú mataste a Graham, - Hanna dijo.
            Nick y Ali se miraron entre sí, lucían orgullosos. Parecían casi embriagados.
            Emily alcanzó la mano de Aria. El alcance de todo lo que él había hecho la atravesó como un cuchillo, caliente y filoso. Era suficientemente malo lo que Nick y Ali le habían hecho a Noel. Pero ellos dos también habían matado a Ian. Y a Jenna. Él ayudó a incendiar el patio de Spencer. Más que seguro él también había estado en Poconos cuando Ali trató de matarlas. Él ayudó a Ali a escapar.
            A pesar de que no tenía sentido, a pesar de que era loco, de algún modo este chico había sido cuatro personas a la vez, personas diferentes para todas ellas.
            - Confié en ti, - Emily susurró, mirando a Nick. – Y por ti, casi le di mi bebé a una persona loca.
            Los ojos de Nick se endurecieron. – Yo no te forcé a hacer ese trato, Emily. Lo hiciste sola. Eso es lo hermoso de esto, chicas—las metí a todas en problemas, pero fueron ustedes, en última instancia, quienes forjaron sus destinos.
            Todas se intercambiaron una nefasta mirada. Él estaba en lo cierto. Ellas eran culpables…y responsables en última instancia. De algún modo Nick había averiguado sus debilidades  y las había explotado.
            - Tú también mataste a Tabitha, ¿no? – Emily balbuceó.
            Nick miro a Ali y ella se rio. – Hicimos lo que tuvimos que hacer, - Nick dijo.
            - ¿Y qué hay de Iris? – Emily susurró.
            Nick se encogió de hombros. – No hay más preguntas. Estamos listos.
            Pasó junto a  ellas y ubicó un pequeño bulto en la pared. Lo giró una vez, y toda la pared se movió, revelando un cuarto oculto. Salía luz de una ampolleta en el rincón. – Vayan, - demandó, empujando a Emily y a las otras al interior.
            Emily caminó temblorosamente al espacio. Era un pequeño cuarto de sótano, húmedo, que olía a moho y a ese horrible dulzor que no podía identificar. Había un viejo sofá cuadrillé contra la pared de bloque de cemento, una mesa a su lado. Y en las paredes, cubriendo cada pulgada, había fotos de Ali.
            Antiguas fotos de escuela de séptimo grado. Tomas del anuario en cuarto y quinto grados, fotos espontáneas de cuando volvió a Rosewood después de que Ian fue procesado, retratos de la familia que Emily recordaba haber visto en el pasillo de los DiLaurentis, solo una gemela DiLaurentis sonreía con una sonrisa que le faltaba un diente. Las fotos cubrían cada pulgada del espacio. Artículos de periódico sobre Alison volviendo a Rosewood, Alison desapareciendo luego del incendio de Poconos, y avistamientos de Alison por todo el país también estaban esparcidos por las paredes, ciertas líneas de texto estaban destacadas, otras cosas encerradas en círculos con lápiz rojo. TE AMAMOS, ALI, decían brillantes letras sobre el borde superior de una pared. TE EXTRAÑAMOS, ALI, decían letras en la pared opuesta.
            Emily dio un paso atrás. - ¿Qué es esto?
            - ¿Te gusta? – Ali les preguntó tras ellas, su arma aun apuntando sus espaldas. – Deberían. Ustedes lo hicieron.
            Emily parpadeó, su cabeza ladeándose. No podía sentir muy bien sus piernas. - ¿A qué te refieres con eso?
            - Cuando las encuentren, - Ali explicó con una voz placentera, - creerán que es su santuario a mí.
            Los ojos de Spencer cortaban. – Nunca te haríamos un santuario.
            - Oh, por favor. – Ali giró sus ojos. – Me aman. Siempre me han amado. Soy todo en lo que han estado pensando estos años. Eso es lo que los policías pensaran cuando las encuentren a todas muertas aquí. Su pequeño plan de muerte, un tributo final a moi.
            Le tomó un gran esfuerzo a Emily darse vuelta y mirar aterrorizada a sus mejores amigas. Su cerebro se movía lentamente, pero las piezas encajaban. Los policías. Un santuario a Ali. Un plan de muerte. Cuando los policías las encuentren—si es que las encontraban—luciría como que se suicidaron por—en honor a—Ali. Porque estaban encantadas y hechizadas por ella.
            Emily se afirmó su cabeza, la cual ahora palpitaba. - ¿Qué hiciste? – le preguntó a Nick. – Pusiste algo en el aire, ¿no? Algo venenoso que nos matará.
            - Quizás sí, quizás no, - Nick molestó.
            - No puedo respirar, - Spencer balbuceó. – Hagan que se detenga.
            Nick negó con la cabeza, luego llevó su mano detrás de él y colocó un objeto sobre su cara. Parecía una máscara de gas. Le paso otra a Ali, y ella también se la puso. Sus cuerpos se relajaron mientras tomaban aire limpio profundamente. El plástico se empañó. Él respiró una y otra vez, molestándolas.
            Todo el tiempo, cada inspiración que Emily hacía, dolía. Podía sentir sus células apagándose progresivamente, titilando, rindiéndose. Sus amigas se retorcían también, sufriendo de igual manera. Los ojos de Emily se llenaron de lágrimas. Esto era todo. Podía sentirlo. Pero necesito más tiempo, su cerebro gritaba. No podía morir ahora. No podía dejar que Ali gane
            Pero este era el final. Spencer dejó escapar un gemido de frustración. Aria se cayó al piso, medio inconsciente, sus ojos giraron a la parte de atrás de su cabeza. Nick y Ali se estrecharon las manos y saltaban en sus talones como niños. Amaban esto.
            Emily los miró. Eran salvajes. Inhumanos. De repente, energía de algún lugar en su interior la llenó, y corrió hacia Nick, sus brazos estirados. Él gritó al caer de espaldas. Ella le sacó la máscara y la lanzó a través de la habitación, luego tomó el arma y la lanzó también. Cuando lo volvió a mirar, su cuello estaba torcido, sus ojos cerrados, sus labios abiertos. Respiraba lenta y calmadamente. Lo había noqueado.
            El arma brillaba al otro lado de la habitación. Emily no sabía dónde encontró la energía, pero la alcanzó y la tomó con ambas manos. Era más pesada de lo que esperaba, el metal se sentía frío al tacto.
            - Vaya, vaya, vaya. Miren quién es dura.
            Emily miró. Ali la miraba hacia abajo, la máscara aún sobre su cara.
            - Aléjate. – Emily apuntó la pistola de Nick hacia ella.
            Ali se encogió de hombros y apuntó su pistola a Emily. – Vaya, Em. – Dijo cariñosamente, su voz sofocada. Luego se sacó la máscara y sonrió, mostrando ese horrible agujero en sus dientes. Se dejó caer de rodillas junto a Emily. – No tiene que terminar así. Podemos volver a ser amigas ¿No?
            Su respiración se sentía caliente y de aroma agrio en la cara de Emily. Emily temió, no queriendo que Ali la toque. Miró a Nick en el piso. Él estaba completamente fuera. Luego miró a sus amigas. Estaban mirándola con miedo, pero también aturdidas, demasiado débiles para moverse.
            - Te heriré, - Emily advirtió a Ali.
            Ali puso la máscara de vuelta en su cara, luego giró sus ojos. – No, no lo harás, Em. Sé cómo te sientes sobre mí. Sé que no soy tan linda como solía serlo, pero sigo siendo la misma Ali. Sé que aún has estado pensando en mí. Yo también he estado pensando en ti. Especialmente la última vez que nos vimos. Cuando me dejaste salir de esa casa justo antes de que explotara. Nunca te lo agradecí correctamente.
            Había un nudo en la garganta de Emily.
            Emily agarró con fuerza la pistola de Nick y alejó a Ali. – Aléjate de mí.
            Ali se sentó, parecía entretenida. - ¿La pobre y pequeña Emily ya no me ama? – dijo con una voz de puchero y de bebé, medio amortiguada por la máscara sobre su boca.
            Emily la miró a sus ojos. – Yo nunca te amé, - chilló.
            Ali echó su mano para atrás y abofeteó a Emily en la cara. La visión de Emily se puso roja, su cara gritaba de ardor, y se fue hacia atrás. El arma voló de sus manos y se deslizó hasta el otro lado de la habitación una vez más. Emily la fue a alcanzar, pero Ali la atrapó y la tiró de vuelta con una fuerza sorprendente.
            - Di que nunca dejaste de pensar en mí, - Ali rugió, su arma en la frente de Emily ahora. Su máscara se soltó y se balanceó en su cuello. La sostuvo contra su boca, sus fosas nasales se dilataban. – Di que incluso habrías traicionado a tus mejores amigas si eso significaba tenerme de vuelta.
            La mejilla de Emily punzaba. No pudo dejar salir una respuesta. Volvió a mirar a Spencer, Aria, y Hanna. Apenas estaban conscientes, su piel estaba gris, su respiración era irregular. Cada una tenía una mirada de desesperación—estaba claro que querían ayudar a Emily, pero simplemente no podían. El arma yacía en el rincón, fuera de su alcance.
            - ¡Dilo! – Ali exigió. – Dile a tus amigas cuánto me querías viva. Diles que las traicionaste. Veremos cuánto te aman entonces.
            - Ya nos lo dijo, Alison, - Aria dijo débilmente. – No nos importa. Emily sigue siendo nuestra amiga.
            Ali presionó el arma contra la piel de Emily. – Dilo de todos modos.
            - Déjame en paz. – Los labios de Emily temblaban. A pesar de que sabía que era el final, a pesar de que probablemente estaría muerta en unos minutos y Ali escaparía otra vez, no quería que esa fuera la última cosa que diga en su vida. No amaba a Ali. De ningún modo.
            Hubo un click cuando Ali levantó el seguro de la pistola. - ¡Dilo!, - gruñó. – Di lo emocionada que estabas cuando tus amigas me estaban buscando. Di lo mucho que querías encontrarme para poder besarme otra vez.
            - ¡Para! – Emily gritó, acurrucándose.
            Ali movió el arma a la sien de Emily. – Bueno, entonces di adiós.
            Emily comenzó a sollozar. Cada músculo en su cuerpo temblaba. Miró a su alrededor en la habitación, primero a sus amigas, luego al cuerpo inconsciente de Nick, luego a todas esas horribles fotos de Ali en las paredes, y luego, finalmente, a la misma Ali. – Te odio, - susurró.
            - ¿Qué fue eso? – Ali gruñó, pareciendo alienígena en su máscara de gas.
            Emily estaba a punto de decirlo otra vez, pero de repente, hubo un sutil ruido en el piso de arriba. Ali ladeó su cabeza hacia el techo. Emily también. El sonido se puso más fuerte. Sonaba como… una sirena policial.
            Ali respingó. Miró a Emily. - ¿Llamaste a los policías?
            Emily miró a las otras. ¿La policía venía por ellas? ¿Sabían? ¿Llegarían aquí a tiempo?
            Pero las sirenas aún estaban tan lejos. Incluso si los policías sí llegaban a la casa, nunca encontrarían el sótano. Lágrimas corrieron por las mejillas de Emily. La ayuda estaba tan cerca…y tan lejos. Ali iba a ganar esta vez… de verdad.
            - Demasiado tarde, - Ali dijo en una voz calmada, empujando la pistola contra la cabeza de Emily. – Despídete, Emily querida.
            Emily cerró sus ojos y trató de pensar en algo bueno y puro. Y luego, bang. El sonido reverberó en las paredes. Emily cayó al piso, aterrorizada con el poder.
            Y luego todo lo que vio fue oscuridad.

Capítulo 32 - Capítulo 34

Deadly - Capítulo 32 - El Chico


Traducido por: Daniela
Corregido por: Brayan. Raúl S.

            Una tras una, Hanna y las otras treparon los arbustos. De cerca, era mucho más desagradable que como se veía desde el estacionamiento. Las ventanas estaban cubiertas con pedazos podridos de madera, y un pórtico frontal estaba cubierto con telas de araña y basura. Una veleta oxidada y con forma de gallo en el techo daba vueltas lentamente y chillando con el viento. Hierbas crecían hacia arriba y adentro de las paredes como si estuvieran tratando de tragarse la casa completamente. El fétido olor a cadáver de animal pudriéndose provenía de algún lugar al interior.
            Hanna se cubrió la nariz con la manga. - ¿Cómo podría vivir en un lugar como este?
            - Del mismo modo que pudo matar a cinco personas, - Aria le recordó. – Está loca.
            Spencer trepó una subida desmoronada hacia la puerta frontal. Las bisagras eran tan viejas que se abrió fácilmente, haciendo un fuerte chillido. Hanna se erizó y se cubrió la cabeza como si una bomba estuviera a punto de estallar. Luego de unos segundos, se atrevió a abrir los ojos. La puerta estaba semiabierta. Nadie estaba allí. Spencer estaba inmóvil en la entrada, su cara era una máscara de miedo.
            Emily subió por la subida después de Spencer. Hanna fue la siguiente, y todas miraron al interior. Estaba muy oscuro. El olor a animal muerto era más fuerte, casi nauseabundo.
            - Ugh, - dijo Hanna, dándose vuelta.
            - Es muy malo. – Spencer se atragantó. Emily se puso el cuello de su remera sobre la nariz.
            Aria sacó su teléfono y alumbró por toda la habitación. Los pisos estaban cubiertos de polvo, yeso, trozos de madera, y mugre. Cuando alumbró a un rincón, algo se salió del camino, chillando mientras se iba. Las chicas gritaron y saltaron hacia atrás otra vez.
- Solo es un ratón, - Spencer chilló.
            Tratando de no respirar, Hanna dio un paso dudoso al interior de la habitación. El piso parecía soportar su peso, así que se atrevió a dar unos pasos más a través de un arco. La siguiente habitación contenía un viejo lavabo de metal y un horno negro de tres piernas que parecía sacado de “Hansel y Gretel”. Un antiguo periódico descansaba cerca de un enorme agujero en la pared que alguna vez podría haber sido una puerta trasera. Lo recogió y miró los titulares, pero la página estaba tan desteñida que no pudo entender lo que decía.
            Asomó su cabeza a un baño. Una bañera oxidada se ubicaba en la esquina, un retrete sin asiento contra la pared. Había agujeros donde puede haber estado un lavabo, y gran parte de las cerámicas estaba sacadas y hechas picadillo. Una ventana estaba abierta, la fuerte brisa entraba. Hanna dio un paso atrás. El aire olía sucio y contaminado.
            Las otras chicas vagaban por las habitaciones, asomándose en los armarios. Habrían subido al segundo piso, pero faltaban la mitad de los escalones. – No hay nadie aquí, - Spencer susurró. – Está totalmente vacío.
            - ¿Hay un sótano? – Emily sugirió.
            Spencer se encogió de hombros. – No he visto ninguna escalera que vaya hacia abajo.
            Aria se dio vuelta, sus ojos como platos. - ¿Oyeron eso?
            - ¿Qué? – Hanna preguntó temblorosamente, quedándose quieta.
            Nadie dijo una palabra. Hanna escuchó atentamente. Aún no oía nada. Miró alrededor al espacio vacío, oscuro y tenebroso. – Quizás no es aquí, - dijo. – No veo ninguna evidencia de nada. No creo que Ali esté aquí.
            Spencer suspiró también. – Quizás estábamos equivocadas.
            Hubo un crujido sobre ellas. Sonaba como ramas rasgando el techo. – Quizás debamos irnos, - Emily dijo, yendo de puntillas hacia la puerta. – Este lugar me está aterrorizando.
            Todas asintieron y se movieron hacia la salida. Pero luego se oyeron pasos tras ellas, esta vez de verdad. Hanna se dio vuelta, sus músculos se pusieron rígidos, Repentinamente, había alguien de pie en las sombras cerca de la parte de atrás de la habitación.
            Las otras se dieron vuelta también. Spencer respingó. Aria hizo un pequeño hip. Emily se encogió de miedo contra la pared. - ¿H-hola? – Hanna dijo temblando, tratando de ver quién podía ser la silueta.
            Se prendió una linterna. Una difusa luz amarilla se dispersó a través de la habitación. El ratón chilló y correteo La casa crujió y gruñó por el viento. Finalmente, la silueta que sostenía la linterna la giró hacia arriba, alumbrandose a sí mismo. – Hola, chicas - dijo una voz de chico.
            Hanna parpadeó al ver la cara en la luz. Tenía ojos café, nariz inclinada, y una mandíbula puntiaguda y afeitada. Había una pistola en su mano derecha, apuntándolas.
            Mientras él se enderezaba a su altura completa, Hanna se dio cuenta de impacto de que lo conocía. Madison le acababa de mostrar su foto.
            - ¿Jackson? – exclamó. El barman. El que había servido demasiados tragos a Madison y se rio cuando Hanna sugirió que le llamen un taxi.
            Solo que… ¿Qué hacía él aquí?
            - ¿Derrick? – Emily dijo lentamente, junto a ella.
            Hanna frunció el ceño y estudió la mirada de impacto en la cara de Emily ¿Quién era Derrick?
            Spencer estaba tiritando también. – Phineas - dijo deslumbrada, mirando al chico. – El Phineas de las A Fácil de Penn.
            - Olaf, - Aria dijo al mismo tiempo.
            Hanna retrocedió, demasiadas neuronas en marcha al mismo tiempo en su cerebro. – Espera. ¿Olaf de Islandia?
            - Sí, - Aria dijo lentamente, su mano medio cubría su boca. – Es él.
            Hanna negó con la cabeza enfáticamente. – Ese no es Olaf. Yo conocí a Olaf. – Su noche en ese antro en Philly había ocurrido antes de Islandia—habría sabido si el mismo chico que la había atendido la noche del accidente de Madison también estaba coqueteando con Aria al otro lado del mundo.
            ¿Cierto? Miró las oscuras cejas de Jackson y los delgados labios. Pensándolo bien, él sí que se veía como Olaf. Pero ella nunca habría pensado en conectar al extraño tipo Islandés con un barman preppy en los Estados Unidos.
            - N-no entiendo, - Spencer rugió.
            - ¿Qué rayos está ocurriendo? – Hanna dijo al mismo tiempo.
            El chico dio un paso adelante. – Mi nombre es Jackson, - dijo. – Y Derrick. Y Phineas, y sí, también Olaf. Pero mi nombre real es Nick. O Tripp para mis amigos. Tripp Maxwell.
            Emily parpadeó con fuerza. – Tripp, - suspiró. – Oh dios mío.
            Spencer la miró. - ¿Quién es Tripp?
            La mandíbula de Emily temblaba. – A Iris le gustaba un chico llamado Tripp Maxwell. Él era un paciente en La Reserva.
            - Oh, Iris, - Nick giró sus ojos. – Siempre sintió algo por mí.
            La cabeza de Hanna daba vueltas. Él era un paciente en La Reserva. Su nombre comenzaba con N. Este era el novio de Ali. Él era la persona de quien Graham estaba hablando. Él también había herido a Noel. Matado a Gayle. Asesinado a Kyla.
            Él era el Ayudante de A.
            El pánico subió por su pecho. Se asomó por su hombro. Solo habían unos pasos de distancia hasta la puerta—quizá podrían llegar sin que Nick alcance a ninguna de ellas. Tomó el brazo de Spencer y la dio vuelta. Emily y Aria se abalanzaron a ella también. Hanna dio un paso hacia la puerta, luego otro, estirando sus brazos para alcanzar la suelta manija.
            Pero entonces, aparentemente de la nada, un cuerpo salió disparada y se paró frente a la puerta, obstaculizando su salida. – No tan rápido, - dijo una fría voz.
            Esta voz Hanna la conoció instantáneamente. De una vez, el aroma a perfume salió al aire. La sangre de Hanna se enfrió. Perfume de vainilla.
            Lentamente, dramáticamente, Nick apuntó la linterna a ella. Cicatrices cubrían su cuello y brazos. Aún tenía grandes ojos azules y cara con forma de corazón, pero había algo duro y malvado en ella. Estaba más delgada, flaca, con menos ropa, y lucía muy enferma. Sus ojos eran fríos y malvados, sin la más pequeña muestra de emoción. Hanna contuvo la respiración.
            - Saludos, perras, - Ali susurró, sacando una pistola al mismo tiempo. – Vendrán con nosotros.



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