¡Hola a todos!
Finalmente el PDF de Burned está disponible en español :) Un agradecimiento especial a Adela, quien se encargó de hacerlo, y a todos quienes ayudaron en su Traducción/Corrección, como siempre he dicho, cada aporte ha sido de gran ayuda: Guadalupe, Brahms Op.77, Ximena, Frío, Ade Rubiah.
Entrando en [Este Link] podrán descargar el archivo.
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domingo, 27 de octubre de 2013
martes, 24 de septiembre de 2013
Burned - Lo que ocurre después...
Traducido por: Daniela
Sip, yo lo hice. Y solo estoy
comenzando. El equipo de rescate puede haberles lanzado una cuerda de rescate,
pero estas mentirosas siguen en un barco hundiéndose. Solo es cuestión de
tiempo antes de que caigan por siempre.
Spencer se está quedando un poco sin aire por perseguir a
Reefer por toda la cubierta principal. Puede haberlo pescado y traído de vuelta
por ahora, pero nunca nada con drogatas está tallado en piedra. Si tengo algo
que decir al respecto, su relación se derrumbara antes de que lleguen a las
puertas ivy de Princeton.
Pobrecita Hannakins, perdiendo otra
amiga gracias a moi. Supongo que nadie le dijo nunca que los puentes que
cuelgan sobre aguas turbulentas siempre se queman. Hablando de quemadas, oí que
alguien del barco estará rehabilitándose en la propia clínica de quemaduras de
Rosewood. ¡Y nada alivia una conciencia culpable como un poco de trabajo
voluntario!
La Pija Ladrona robó el corazón de
Emily y luego nadó como un cisne hacia la puesta de sol, pero la postal de
Jordan lo hace sonar como que su historia de amor aún no se acaba. ¿O sí? Para
Emily, todos los caminos llevan de vuelta a Ali. Y nada es más difícil de extinguir
que una vieja llama…
En cuanto a Aria, el collar de Tabitha
no es lo único que necesita mantener enterrado. Si cierta personita se entera
sobre su estrellada y tenebrosa noche el verano pasado en Islandia, explotará
mucho más que un crucero.
Disfruten el sol mientras puedan,
señoritas. Los bronceados se desvanecen tan rápido cuando estás tras las
barras.
¡Besos!
—A
Burned - Capítulo 34: La diversión ni ha comenzado
Traducido por: Daniela
Corregido por: Frío/Ade Rubiah
El timbre sonó en la casa de Byron a
las 8 A.M. la mañana siguiente, y Aria se levantó de golpe del sillón. La casa
estaba vacía—Byron estaba en el trabajo, y Meredith había llevado a la bebé
Lola a una cita con el doctor.
Miró por la ventana en la puerta.
Hanna, Spencer, y Emily estaban de pie en el pórtico, con caras serias.
- Gracias por venir – Aria dijo en voz
baja cuando abrió la puerta.
Nadie respondió. Las guió al estudio.
Sus tres amigas se acomodaron en el sofá dándole la cara a la TV. Se sentaron
con postura perfecta, sus ojos vidriosos y rojizos, como que estuvieran en un
funeral. Lo cual, por supuesto, era algo parecido.
- ¿Están seguras de que debemos hacer
esto? – Spencer dijo.
Todas se miraron. – Yo no quiero –
Hanna susurró.
- Yo tampoco – Emily dijo. Su garganta
tembló cuando tragó saliva.
Aria se apoyó en el brazo del sofá,
sintiéndose igual de dudosa. Cada momento de esta mañana se había sentido como
el final de una era. Era la última vez que se despertaría en su cama. La última
vez que se lavaría sus dientes en su baño. La última vez que besaría a Lola sin
un guardia de prisión de pie junto a ella. ¿Siquiera Meredith llevaría a
Lola a visitarla en la prisión? Los mensajes molestos de A la perseguían
también: ¿Irá el novio de Aria a visitarla a la cárcel?
Hanna se picaba sus uñas. Emily miraba
una taza de café que sostenía, pero parecía no poder llevarse a sí misma a
beberlo. Y Spencer seguía escogiendo una revista, observando la portada, y
luego devolviéndola.
- Quizás tendremos un juez muy gentil –
Emily dijo – Alguien quien entienda lo asustadas que estábamos de que la
Verdadera Ali venga de vuelta a herirnos.
Spencer se burló. – Ningún juez
comprará eso. Dirán que todos sabían que la Verdadera Ali estaba muerta.
Emily se contoneó en su asiento,
pareciendo que estaba a punto de orinar sus pantalones. – De hecho, no si le
decimos a la corte que dejé la puerta abierta para ella el día del incendio.
Las cabezas de todas se levantaron de
golpe. - ¿Disculpa? – Spencer balbuceó.
Emily enterró su cara en sus manos. –
Lo siento. No podía simplemente dejarla en el piso así nada más.
No sé si salió, pero dejé la puerta abierta.
- Pero vi la puerta – Hanna dijo – La
cerraste.
- No, no lo hice.
Aria miró el techo, tratando de recordar
esos momentos horribles, calurosos, agitados antes de que la casa se prendiera.
Ella juraba haber mirado atrás y visto que la puerta estaba cerrada— ¿O era eso
solo un invento de su mente más allá del hecho?
- Dios, Emily – Spencer susurró,
sus ojos abiertísimos.
Hanna pasó sus dedos por el largo de su
cara. - ¿Es por eso porque estás tan convencida de que la Verdadera Ali es
quien nos acecha ahora?
- Supongo – Emily jugueteó con el
posavasos en la mesa de café. – pero he estado pensando en eso, y, chicas,
quizás sea bueno. Si testifico que la puerta fue dejada abierta y lo asustadas
que estábamos de que se haya escapado, quizás el juez entenderá nuestra
paranoia en Jamaica.
- O quizás pensará que estamos locas –
Hanna dijo.
Aria negó con la cabeza. – Deberías
habernos contado esto antes.
- Lo sé – Emily parecía torturada. – Y
lo siento tanto. Pero ¿realmente hubiera cambiado algo? Probablemente
hubiéramos estado aún más convencidas de que Tabitha era Ali en Jamaica.
- O habríamos ido a la policía en vez
de encargarnos nosotras mismas – Aria dijo.
- Esto podría no haber ocurrido nunca.
– Spencer añadió.
Emily se desplomó. – Lo siento.
- ¿Te das cuenta de lo que significa? –
Aria pasó sus dedos por su cabello - ¡La Verdadera Ali podría andar por allí!
¡Podría ser A!
- Eso es lo que he estado tratando de
decirles – Emily se urgió – Ali tiene más sentido. Ella y Tabitha habían sido
tan buenas amigas que Tabitha llevaba una foto de ella en un relicario. Quizás ella
estaba con Tabitha en Jamaica, y quizás el plan había sido empujarnos por el
techo, no al revés. Quizás eso es por lo que estaba esperando en la arena,
tomando esas fotos. Pero entonces, cuando las cosas salieron mal, decidió
torturarnos.
- ¿Pero y Graham? – Spencer preguntó. –
Él tiene mucho sentido también. Y estamos seguras de que él está
vivo.
Aria tragó saliva. – Pensé que no
importaba ya que íbamos a confesar, pero escuché a Jeremy y a un policía
hablando ayer, y Graham está en el hospital.
Hanna entrecerró los ojos. - ¿Por qué?
- No lo sé. Quizás por la explosión. No
estaba claro.
- ¿A quién le importa si Graham está en
el hospital? – Spencer levantó sus manos – Saldrá de allí eventualmente. Y
luego dirá todo lo que hicimos.
- Había otra cosa rara también – Aria
dijo. – El policía dijo que identificaron dos siluetas en la cinta de las
calderas—uno era definitivamente Graham. No podían identificar a la segunda
persona, pero pensaban que era un hombre.
Spencer ladeó su cabeza. - ¿Recuerdas a
alguien más estando allí abajo?
Aria negó. Emily tocó la mesa. – Quizás
solo te pillaron en un ángulo extraño o algo. O quizás era un trabajador al
azar estando allí abajo al mismo tiempo que tú.
- Quizás – Aria dijo lentamente. Luego
cerró sus ojos. Estaba tan cansada de hablar de esto, avanzar y retroceder
sobre quién podría ser A, dejar que A atormente sus vidas. Estaba harta.
- Le diremos a la policía sobre Tabitha
ahora mismo – decidió.
- Está bien – Emily susurró, abriendo
sus ojos ante el tono autoritario de Aria. Spencer solo asintió. Hanna tragó
saliva, pero luego inclinó su cabeza hacia el celular de Aria.
- Bien – Aria se sentía cargada
eléctricamente y un poco loca. Tomó su celular y marcó el número de Michael
Paulson, el hombre del FBI a cargo del juicio del asesinato. Era un código de
área de Washington DC. Apretó los números en su teléfono innecesariamente
fuerte.
Marcó el último dígito y escuchó la
línea marcando. Luego de un momento, alguien de recepción contestó. – ¿Puedo
hablar con Michael Paulson, por favor? – preguntó, poniendo la llamada en
altavoz.
- ¿Puedo saber quién llama? – La mujer
dijo con voz aburrida.
Aria miró a sus amigas, luego de vuelta
al teléfono. – Alguien que tiene información del caso del asesinato de Tabitha
Clark.
Hubo una pausa cargada. – El Sr.
Paulson está en una conferencia de prensa ahora mismo – dijo luego de un
momento. – Pero si es importante, podré ubicarlo. ¿Puede llamarte de vuelta en
un momento?
Aria dijo que estaba bien y colgó. Puso
su teléfono de vuelta en la mesa de café, su corazón martillaba. ¿Qué iba a
decir cuando el detective la llamara? ¿Cómo iba a decirlo? Tan pronto como lo
hiciera, sus vidas cambiarían. ¿Realmente estaba lista para eso?
Hanna tomó el remoto y prendió la TV. –
Necesito ruido – dijo. – No soporto esto. – Un comercial de tortas de helado
apareció en la pantalla. Todas lo miraron ausentemente. Aria se preguntó si
todas estaban pensando en lo mismo—probablemente nunca tendrían algo tan
frívolo y celebratorio como torta de helado otra vez.
El comercial de la torta de helado
terminó, y uno de camionetas Ford apareció. Luego uno de una pizzería local,
luego seguros de vida. Después de eso, las noticias locales aparecieron. El
hombre del tiempo habló sobre que iba a estar nublado hoy, pero habría un
sistema de alta presión entrando mañana. - ¡Saquen sus shorts y remeras! –
Anunció - ¡Estará extraordinariamente tibio!
- Dios. ¿Tiene que ser tan animado? –
Spencer gruñó a la pantalla.
Emily miraba desesperadamente al
teléfono. - ¿Por qué no llama de vuelta? ¿No sabe que es importante?
Hanna abrazó un cojín. – Hay algo que
no mencioné sobre mi conversación con Naomi ayer. Aparentemente, la Verdadera
Ali la llamó cuando estaba de vuelta en Rosewood como Courtney y le dijo todo.
Ahora era a ella a quien todas miraron.
- ¿A qué te refieres con todo? – Aria preguntó.
- La verdad, supongo. Todo lo que
estaba en esa carta que pasó bajo la puerta en Poconos. Pero Naomi no le creyó.
Pensó que estaba loca.
Spencer parpadeó con fuerza. - ¿Por qué
Ali daría a conocer un secreto tan grande?
Hanna se encogió de hombros – Pensó que
Naomi se pondría de su lado. Me dijo que Ali trató de reclutarla, al igual que
Mona trató de reclutarte a ti, Spencer. Ali dijo ‘Atraparemos a esas perras,
Naomi’.
- ¿atraparemos? – Aria dijo.
- Eso es lo que ella dijo – Hanna miró
pensativa a Aria. - ¿Qué tiene de raro eso?
Aria puso su cabello tras su oreja - No
lo sé. Solo sonó raro por un segundo, como que Ali tuviera un equipo de gente
tras nosotras. Pero quizás no.
De repente, Spencer, quien había estado
mirando su teléfono, levantó su cabeza. - ¿Recuerdas que dijiste que Graham
estaba en el hospital, Aria? De hecho, creo que está en coma.
Les mostró su teléfono. EL CRUCERO DEL TRIÁNGULO
DE LAS BERMUDAS DECLARA UNA VÍCTIMA, decía el titular de una historia online.
Aria escaneó el texto. Graham Pratt fue hospitalizado por heridas luego de
la explosión a bordo del Eco crucero Esplendor de los Mares. El staff
médico en Bermudas dice que está en un coma, pero descansando cómodamente.
- Wow – Aria susurró, su corazón se
aceleró. ¿Un coma? ¿Había sido noqueado con la explosión? ¿Pero por qué ella no
lo había visto tirado en forma de X en el piso de la sala de calderas,
inconsciente?
El presentador de noticias apareció en
la pantalla de la tv con una historia sobre un accidente de tráfico cerca de
Conshohocken Curve, desconcentrándola. Aria tomó el control remoto, queriendo
poner algo más, cuando la cámara mostró una cara familiar. Los ojos
azules de Tabitha resplandecían. Su sonrisa era brillante y coqueta, como si
guardara un secreto. NUEVO ACONTECIMIENTO, decía un subtítulo bajo su foto.
El control remoto se cayó de los dedos
de Aria al piso. Hanna la tomó del brazo y lo apretó.
- Acabamos de recibir nueva información
sobre Tabitha Clark, la adolescente que fue asesinada en Jamaica el año pasado
– la reportera rubia dijo. – El examinador médico ha terminado la autopsia, y
tiene resultados sorprendentes. Por más, aquí está Jennifer Rubenstein.
La cara de Emily se palideció – Oh dios
mío.
- Aquí vamos – Spencer susurró. – Van a
decir que Tabitha fue empujada.
La imagen mostró a Michael Paulson, el
mismo hombre a quien estaban esperando, frente a un mar de micrófonos. Un
hombre con una bata de laboratorio blanca estaba de pie junto a él. Aparecieron
flashes.
- Luego de una larga examinación de los
restos de la Srta. Clark. – Paulson dijo, caminando hacia adelante. – Mi equipo
y yo hemos concluido que fue asesinada por un severo trauma en su cabeza. Hubo
múltiples golpes en su cráneo, y parece que fue golpeada con un objeto
desafilado.
Hanna, quien había estado cubriéndose
sus ojos con sus manos, miró. – Espera, ¿qué?
Aria giró su oído hacia la TV, segura
de que había escuchado mal también.
- Quien sea que la mató lo hizo a poca
distancia, - Paulson continuó – Esos son todos los resultados que puedo
entregar por ahora.
Los reporteros arrojaron preguntas,
pero de repente uno de los asistentes de Paulson le tocó el hombro y le acercó
un teléfono. Paulson se alejó de la cámara, dijo unas cuantas palabras concisas
al asistente, pero luego tomó el teléfono y lo puso a su oído.
El teléfono de Aria sonó, y todas
saltaron. Miró el ID del llamante. Era el número de DC que había llamado
recién. Paulson seguía en la pantalla de la TV, esperando su respuesta.
Aria abrió bien los ojos hacia su
teléfono, luego a sus amigas, y luego a la televisión otra vez. TABITHA CLARK
ASESINADA POR TRAUMA EN LA CABEZA A CORTA DISTANCIA, decía la leyenda en la
parte de abajo. Lentamente, se acercó al teléfono, y presionó IGNORAR. El
teléfono dejó de vibrar mientras la llamada fue enviada a buzón de voz; él no
dejó ningún mensaje.
Luego silenció la TV y se dio vuelta
hacia sus amigas. Sus palmas se sentían erizadas. Su cabeza se sentía como si
hubiera sido separada del resto de su cuerpo.
- No entiendo – dijo temblorosa - ¿Por
qué la autopsia no dijo que su espalda fue rota del impacto de una caída? Digo,
trauma con fuerza sin filo en la cabeza a poca distancia…
-…no es algo que nosotras hicimos –
Hanna terminó por ella. – La caída no la mató.
Aria parpadeó. Los engranajes en su
cerebro se movían lentamente – Así que… ¿Eso significa…que alguien más
la mató?
En la TV en silencio, los reporteros
lanzaban preguntas al Sr. Clark. Aria forzó una sonrisa. Hanna se acercó y
apretó su mano. Spencer y Emily se abrazaron, ambas comenzando a llorar. Una
extraña mezcla de sentimientos abrumó a Aria: alivio, euforia, pero también
miedo paralizante. Alguien más había hecho esto. Eran inocentes. Las
palabras eran bella música para sus oídos.
Y aun así sus manos temblaban tanto y
su corazón latía muy fuerte. Habían estado a punto de confesar un crimen que no
cometieron. Arruinar sus vidas, destruir sus relaciones. Lo habían hecho para
sacarse a A de sus espaldas, pero quizás eso era exactamente lo que A había
querido que hagan todo el tiempo. Porque, quizás, A era el verdadero asesino de
Tabitha. No ellas.
- Chicas, Graham ya no tiene sentido
que sea A – dijo lentamente. – Él no tenía motivo para tendernos una trampa
antes de lo de Jamaica. Quien sea que esté haciéndonos esto, es alguien que
hemos conocido por mucho, mucho tiempo.
Todas se intercambiaron una mirada de
horror, definitivamente, pensando en lo mismo al mismo tiempo. – La Verdadera
Ali – Spencer susurró.
- Tiene que ser ella – Hanna tragó
saliva.
De repente, el celular de Aria sonó. Al
comienzo, pensó que era el detective llamando otra vez, pero luego vio las
palabras en la pantalla. Un nuevo mensaje de texto. Su estómago se
revolvió. Cualquier noción restante de que Graham fuera culpable desapareció.
La gente en coma no enviaba mensajes de texto.
El teléfono de Hanna sonó después. El
de Spencer chilló. El de Emily vibró. Todas se miraron entre sí, la sangre
drenándose de sus caras. Luego Aria tomó su teléfono y presionó LEER.
Me pillaron, perras—Yo lo hice. ¿Y
adivinen qué? Ustedes son las que siguen.
—A
Burned - Capítulo 33: Emily obtiene sus deseos
Traducido por: Daniela
Corregido por: Frío / Ade Rubiah
Al día siguiente, el transfer se
estacionó en la entrada del auto de Emily, y el simpático conductor, quien
había hablado a Emily todo el viaje sobre que su hijo de dieciséis años sería perfecto
para ella, caminó a la parte de atrás para tomar los bolsos de Emily.
Parece que no hay nadie en casa – Miró
hacia la casa colonial azul de los Fields. Las ventanas estaban oscuras, las
persianas bajadas, y habían hierbas y ramas tiradas por el viento en todo el
pórtico.
Emily se encogió de hombros. Su papá le
había enviado un conciso mensaje poco antes de aterrizar en el aeropuerto
Newark diciendo que no podía ir a recogerla y que había contratado un transfer.
Él no le dio una excusa, y Emily se preguntó si esto era sólo porque él no
quería estar atrapado en el auto con ella por dos tortuosas horas.
Aparentemente, él no simpatizaba con el hecho de que tuvo que escapar del barco
en un bote salvavidas.
Le dio al conductor el último billete
de veinte dólares en su billetera como propina, luego marcó el código del
garaje y vio lentamente abrirse la puerta. Como era de esperar, los autos de
ambos padres estaban estacionados tranquilamente en el garaje. Caminó junto a
ellos y abrió la puerta lateral de la casa.
El familiar aroma de su casa, una
mezcla de popurrí ligeramente añejo, blanqueador, y la colonia de almizcle que
su papá siempre usaba, hicieron que su garganta se apriete. Por unas pocas
horas, había pensado que nunca tendría que volver aquí. Y luego de todo lo que
había ocurrido, no tuvo tiempo para prepararse para volver a esta vida.
A la vez, sus piernas no se movían. No
podía soportar otra mirada de reojo de sus padres, otro suspiro pesado. No
podía tolerar el pesado silencio de decepción, la puerta del dormitorio de su
madre cerrada, esas terribles cenas con su padre donde ninguno de ellos
hablaba. Y solo se pondría peor una vez que ella y sus amigas confesaran.
Se paró en el cuarto de lavandería, una
mano sobre la lavadora. Quizás se daría vuelta, caminaría por la puerta, y se
quedaría en un hotel por la noche. Iban a llamar a la policía
mañana—probablemente estaría en custodia en menos de veinticuatro horas. ¿Por
qué no pasar las últimas horas en libertad en algún lugar pacífico y
relativamente calmado? ¿Por qué torturarse a sí misma estando cerca de gente
que la odiaba?
Tragando saliva, comenzó a darse
vuelta. Pero luego oyó una aguda, voz de cascarón llamando desde la sala de
estar. - ¿Emily? ¿Eres tú?
Se congeló. Era su mamá.
- ¿Emily? – La Sra. Fields llamó otra
vez.
Luego hubo pasos. La Sra. Fields
apareció en la puerta del living, usando un sweater rosado y jeans. Su cabello
se veía lavado. Su cara tenía maquillaje. Y—aún más bizarro—estaba mirando a
Emily con una débil sonrisa en la cara.
Emily cautelosamente se tocó sus
mejillas, preguntándose si estaba soñando. – Uh, ¿hola?
- Hola cariño – La Sra. Fields miró sus
bolsos. - ¿Quieres que te ayude?
Emily parpadeó. Eran las primeras
palabras que su mamá le decía en más de dos semanas. – No estaba segura si me
querías en casa – chilló, sorprendiéndose a sí misma.
La Sra. Fields juntó sus labios. Sus
hombros subieron y bajaron, y por un breve segundo, Emily vio decepción
formándose en las líneas de la cara de su madre y en las bolsas bajo sus ojos. Aquí
viene, pensó. Su madre iba a ponerse a llorar y a desaparecer otra vez.
Pero entonces la Sra. Fields dio un
paso adelante, con los brazos estirados. Antes de que Emily supiera lo que
estaba ocurriendo, había abrazado a Emily. Emily se quedó quieta a presión, con
sus brazos a sus costados, aun esperando las lágrimas… o un reto… o algo
terrible. Pero su madre sólo descansó su cabeza en el cabello de Emily,
inhalando y exhalando quieta.
- Oí que hubo una explosión en el barco
– La Sra. Fields dijo – Y que ustedes casi se ahogaron en el mar.
Emily bajó su mirada – Lo siento – dijo
tímidamente.
- Solo agradezco que estés a salvo. –
La Sra. Fields sacudió las manos de Emily.
Emily levantó la mirada. - ¿Lo estás?
La Sra. Fields asintió. – Cariño, he
tenido un montón de tiempo para pensar. Vamos a superar esto. Vamos a averiguar
un modo de ser una familia otra vez.
Emily se alejó y miró la cara de su
mamá. – Bueno, ¡di algo! – La Sra. Fields urgió, parecía nerviosa. – Eso
es lo que quieres ¿o no?
- Por supuesto que es lo que
quiero – Emily dijo – Yo solo… yo nunca…yo…- Sintió las lágrimas juntándose en
sus ojos – Nunca pensé que me perdonarías – murmuró, comenzando a sollozar.
La Sra. Fields la abrazó otra vez. –
Tuve una larga charla con el Padre Fleming cuando no estabas. Sé que no
hablamos sobre muchas cosas. Pero odio la idea de que hayas ocultado algo tan
grande. He sido dura conmigo misma durante este tiempo también, Emily. Siento
como que te he fallado como madre.
- No digas eso – Emily balbuceó – Es mi
culpa. Debí habértelo dicho. Estaba tan…
- … asustada, - La Sra. Fields terminó
por ella. – Lo sé. Carolyn nos dijo.
Emily se hizo hacia atrás. - ¿Carolyn
hablo contigo sobre esto?
La Sra. Fields asintió. – Siente como
que te falló también. Quiere venir a casa para un fin de semana largo pronto
para hablar las cosas. Esto es una reflexión para todos nosotros, Emily.
Y si alguna vez vamos a sanar, vamos a salir adelante todos juntos. ¿No
crees?
Emily miró a su mamá sorprendida. – Si
– susurró. – Realmente quiero que seamos una familia también.
Emily miró alrededor en el cuarto de
lavado con sus canastos de pollo, viejas sudaderas en ganchos, y jarras de
detergente. Nunca había prestado tanta atención a esta sala, pero de repente,
era su lugar favorito en el mundo. Las posibilidades se abrieron ante ella.
Reconstruir su relación con su hermana mayor. Hacer lo correcto con su mamá
otra vez. Tener cenas normales, vacaciones normales—ser una familia. Y
ser honesta con ellos en el futuro, no corriendo de ellos cuando tuviera un
problema.
Luego recordó: Tabitha. Pero
puso eso a un lado por el momento, decidiendo concentrarse en esto y solo esto.
Por un día, podía tener a su familia de vuelta justo como quería. Probablemente
nunca tendría un momento como este otra vez.
- Vamos – La Sra. Fields dijo,
levantando uno de los bolsos de Emily y arrastrándolo a la cocina. – Siéntate,
te haré un té, y puedes contarme sobre tu viaje.
Emily dejó que su mamá la guie por el
living y la sentó en la mesa de la cocina. Se sintió bien verla llenar la
tetera con agua y ponerla en la cocina. Estaba a punto de comenzar una
descripción del barco y de las islas que visitaron, pero luego un sobre de
Correo Express llamó su atención. Emily Fields, decía el escrito en la
parte de la dirección.
Lo levantó. - ¿Qué es?
La Sra. Fields lo miró sobre su hombro
y sonrió. – No lo sé. Acaba de llegar esta mañana.
Emily abrió el sobre y sacó una postal.
Cuando vio la foto del Aeropuerto Internacional de Bermudas en el frente, su
corazón se dio vuelta. La postal no estaba firmada, pero supo inmediatamente de
quién era. Luego leyó la fecha, y su mente se detuvo. 3 de Abril. Era
dos días atrás, el día de la explosión del barco. Se imaginó el cuerpo de
Jordan saltando de la cubierta del barco, las burbujas en el agua, los botes de
FBI buscando en la bahía. Una sonrisa se extendió en su cara. Luego miró abajo
y leyó la nota una vez más.
Emily: Estoy bien. No voy a donde
habíamos planeado, sino que aun lugar aún mejor. Nos encontraremos algún día—
Es una promesa.
Burned - Capítulo 32: El problema del novio
Traducido por: Daniela
Corregido por: Frío
A pesar de que la compañía del Eco
Crucero había fijado vuelos para que todos los niños vuelvan a Philadelphia,
aún estaba el asunto de que todos recojan sus cosas del barco. El barco llegó
al puerto Hamilton a las 7 A.M. el lunes, y todos tenían permitida una hora
para empacar. Aria y Noel subieron la rampa, luego miraron el auditorio, que
aún estaba decorado para el show de talentos. Era algo triste ver los globos
festivos, serpentinas, y reflectores. Incluso la comida aún seguía puesta,
aunque había moscas zumbando alrededor de esta hambrientamente.
Noel apuntó a la Vespa del primer
premio, que estaba estacionada cerca del escenario – Me pregunto quién la irá a
recibir.
- Nadie, supongo – Aria murmuró.
Él negó con la cabeza sombríamente. – Ayer fue un asco – Tomó la mano de Aria – Simplemente no puedo creer que pensaron que era una buena idea ir a buscar alguna estúpida herencia familiar que Spencer perdió buceando. Podrían haber muerto.
Aria bajó la mirada – No creí que fuera
la gran cosa. No planeamos que la balsa se desinflara. Fue algo raro.
- Debieron haberlo pensado – Noel tomó
la cara de Aria con sus manos – Cuando Naomi me dijo que ustedes navegaron
hacia la puesta de sol y aún no habían vuelto, mi corazón casi se detuvo. No sé
qué haría sin ti.
- No seas tan dramático – Aria murmuró,
pero sus ojos se llenaron de lágrimas. Esos terribles momentos en el agua
estaban tan frescos y vivos en su mente. Ella aun no podía aceptar en su mente
la idea de que Naomi no era A tampoco—y de que A podría ser Graham y solamente
Graham. Él las había visto, entrando y saliendo de las sombras tan sin
esfuerzo. Él había sido quien mató a Gayle y casi las mató a ellas.
Mientras caminaron más allá en el
barco, el aroma a humo se hizo más fuerte. Noel arrugó su nariz. – Repugnante –
Cuando pasaron el casino, Noel miró la mesa al frente, la cual aún tenía un
letrero de la Eco Búsqueda del Tesoro - ¿Hablaste con Graham luego de que
evacuamos? – Él dijo, poniendo una cara rara – Estoy sorprendido de que él no
haya querido rescatarte.
Aria tragó saliva, reviviendo esos
horribles momentos en la sala de caldera. Spencer le había dicho que el barco
pudo salvar una de las cámaras de seguridad, pero estaba indecisa de lo que la
cinta podría revelar: En un extremo, sería bueno que Graham sea identificado y
pillado. En el otro, ciertamente ella era la otra persona en la cinta.
Noel perdería la cabeza si se enterara de que ella casi había sido hecha
añicos.
Se secó sus ojos y miró a su alrededor
a la multitud de chicos dirigiéndose a sus cuartos. La habitación de Graham
estaba en ese piso, pero él no estaba entre ellos. De hecho, Aria no lo había
visto en ninguna parte. Había buscado en la multitud en el lobby del hotel, restaurantes,
y sitios al aire libre sin parar, pero él no había estado en ningún lado.
Pensándolo bien, si él era A, esconderse a plena vista era lo que mejor
hacía.
Pero pronto ya no iba a importar. Una
vez que contaran lo de Tabitha, Graham ya no podría atormentarlas. Serían
libres.
- ¿Tierra a Aria?
Saltó. Noel la estaba mirando. - ¿Estás
bien? – Preguntó.
Aria trató de sonreír, pero su boca no
cooperaba. La realidad la golpeó como un balde de agua fría en su cabeza. Iban
a contarlo. ¿No le correspondía contarle a Noel también? No quería que él
se entere viendo las noticias de las seis.
- Yo… - comenzó, su voz quebrándose.
Noel parecía preocupado - ¿Qué ocurre?
– Preguntó suavemente.
- Hi-hice algo terrible – Aria susurró.
- ¿Qué? – Noel se acercó. No estaba
claro si él no había escuchado o si estaba pidiendo que continúe.
Alguien cerró una puerta. Otro barco en
el puerto hizo sonar una ruidosa y fea bocina. La historia palpitaba en la
lengua de Aria, rogando ser liberada. – Yo he…
De repente, la voz de Jeremy salió por
el altoparlante. - ¡Todos, quedan cuarenta y cinco minutos! ¡Por favor empaquen
rápido!
Noel le dio la espalda a Aria. Él la
miró por unos momentos, esperando. Aria se dio vuelta. – No importa. – dijo. No
había modo de que pudiera decirlo todo ahora.
Él le dio un gran abrazo, luego se
alejó y le tocó el cuello. - ¿Dónde está tu collar?
La mente de Aria se desordenó en
búsqueda de una excusa. – Debo haberlo perdido en el agua – Esperaba sonar
convincente – Supongo que quería ser devuelto al mar.
Noel asintió lentamente, sin parecer
molesto – Supongo que es mejor que tú lo hayas perdido a él que yo
haberte perdido a ti.
Le dio un abrazo final, luego se
dirigió a su habitación. Aria dio un paso atrás en el elevador—su habitación
estaba dos pisos más abajo que el de Noel. Cada músculo en su cuerpo se sentía
nervioso y cargado. Ese mismo podría haber sido el último abrazo que se darían.
¿Siquiera le hablaría luego de que se enterara de que ella era una asesina?
De repente, justo cuando las puertas se
estaban cerrando, un hombre con uniforme de policía caminó por allí, con
postura tiesa, su mirada derecha hacia adelante. Aria golpeó el botón de ABRIR
PUERTA y volvió al pasillo de Noel. El policía caminó hasta el final del
pasillo, luego entró a una puerta a la izquierda. Aria estaba casi segura de
que era la habitación de Graham. Ella recordaba donde estaba por cuando lo fue
a buscar para ir al mini golf. Parecía que había sido tanto tiempo atrás.
Miró a Noel caminar a su habitación,
insertó su llave en la puerta, y entró. Luego, tomando aire, bajó por el
pasillo también. Pasó la puerta de Noel, dirigiéndose al final del corredor a
la puerta en la que el policía había entrado. Definitivamente era la de
Graham—Aria reconocía el sticker de caballero en la pizarra.
Miró adentro, preparándose para ver a
Graham, pero en vez de eso solo estaban el policía y Jeremy. Sus cabezas
estaban cercanas, y hablaban en tono intenso.
- ¿Por cuánto ha estado inconsciente? –
El policía preguntó, con las manos en sus caderas.
- Desde la evacuación – Jeremy murmuró.
– No estoy seguro de qué tan malas son sus heridas—los doctores no hablan
mucho. Su familia volará pronto.
Aria parpadeó. ¿Graham estaba en el hospital?
El policía hizo una cara irónica. – La
inconciencia es un modo fácil de no hablar ¿huh? La cinta de seguridad revela a
dos personas, uno de quienes es él – Él miró un celular. – Tiene mucho a qué
temerle ahora mismo.
- ¿Han identificado a la segunda
persona? – Jeremy preguntó.
Aria contuvo su respiración. Pero luego
el policía cambió su peso y dijo, - Aun no podemos obtener suficientes
características faciales de la segunda persona. Pero creemos que es un hombre.
Aria frunció el ceño, confundida. Pasó
sus dedos por su largo cabello, luego miró sus fibrosos dedos femeninos, cada
uno pintado de un color coral con glitter. Había sido confundida con un montón
de cosas a lo largo del tiempo, pero nunca, jamás, con un hombre.
De repente, los dos levantaron la vista
y la vieron. Los ojos de Jeremy se expandieron. El policía parecía enojado. -
¿Sí? – ladró.
- Um, estoy buscando a Graham – dijo,
sorprendida por lo débil y tímida que se sonaba su voz. - ¿Saben dónde está?
Algo tiritó en la cara de Jeremy por
medio segundo, luego se calmó. – Tienes que empacar ahora, ¿está bien?
Una alarma sonó en su cabeza - ¿Graham
está…bien? – preguntó, su voz chillando.
Jeremy frunció el ceño y caminó hacia
ella. – En serio. Si no sacas todo de tu habitación en la próxima media hora,
no te dejaremos volver por ella.
Los contornos de su cara se habían
afilado, haciéndolo parecer más viejo y amenazador. Aria se dio vuelta y caminó
rápidamente de vuelta al elevador, sintiendo que acababa de ver y oír algo que
no debería. Una sensación incómoda se apoderó de ella, pero antes de poder pensar
claramente al respecto, se apresuró, queriendo estar lejos de la habitación que
posiblemente podía haber sido la de A de una vez por todas.
Burned - Capítulo 29: S.O.S.
Traducido por: Daniela
Corregido por: Frío
Tomó
cerca de veinte minutos llegar al sitio de buceo al que el grupo de Spencer
había ido esa tarde. El sol casi se había puesto; la última luz restante
bailaba por el cielo en rayos morados. Spencer giró el bote en dirección a la
sección de la costa que estaba marcado con grandes formaciones rocosas,
acantilados naturales, y pequeñas cuevas. Escarpado coral sobresalía por todos
lados. El agua chocaba contra resbaladizas y altas rocas cubiertas de algas. La
cueva de la que estaban más cerca era muy profunda y oscura, parecía una
tenebrosa boca enojada.
Spencer paró el motor, luego se puso el
tanque de oxígeno y aletas, sintiéndose un poco incomoda al usar el
equipamiento de buceo luego de casi ahogarse. Pero chequeó las válvulas tres
veces, y no había modo de que Naomi las hubiera alterado antes de partir. - La
parte más profunda es en esa cueva. Iré sola ¿está bien? Ustedes chicas
quédense aquí.
- ¿Estás loca? - Emily dijo. - No
puedes nadar allí sola. Iré contigo. Yo me mantendré a flote en la superficie
mientras tú buceas.
- Yo igual - Hanna dijo.
Los ojos de Aria se expandieron. - ¡No
me dejen aquí! Yo iré también.
Spencer la miró con preocupación. -
¿Puedes hacerlo?
Aria tiró un tirante de su chaleco
salvavidas. - Estaré bien. Estamos en esto juntas, ¿cierto?
- Me quedaré cerca de ti Emily se
ofreció.
Las chicas ataron el bote salvavidas a
un afloramiento natural de rocas y se metieron al agua fría y llena de algas.
Nadaron hacia el angosto pasaje y dentro de un oscuro y turbulento estanque.
Luego de unas brazadas más, el pasaje se abrió a una caverna más amplia, donde
el agua estaba mucho más calmada y tibia. Pero estaba negro como boca de lobo
aquí también—Spencer apenas podía ver a unos pocos pies frente a ella. Apenas
era mejor cuando prendió la linterna de buceo que tomó de la sala de
equipamiento. La vaporosa y babosa alga marina seguía escurriéndose por sus
piernas como sanguijuelas. Miró preocupada a Aria, pero estaba flotando
cómodamente en su salvavidas.
Tomó el collar de la mano de Aria. -
Deséenme suerte - declaró, luego desapareció bajo el agua.
Se hundió como lo había hecho más
temprano ese día. Esta vez, su equipamiento funcionó, y el oxígeno llenó sus
pulmones. Una vez que estuvo suficientemente abajo, encontró un afloramiento de
rocas y puso el collar profundo en el golfo, soltando una nube de arena. Cuando
se aclaró, el collar se había ido. Estaba oculto—ojalá para siempre.
Cuando volvió a salir, las chicas seguían
flotando. Había un tenso silencio—Spencer pudo adivinar que ninguna de ellas
había hablado todo el tiempo que estuvo abajo. Los dientes de Hanna temblaban.
Aria estaba respirando con dificultad. Los ojos de Emily iban de un lado a otro
hacia la orilla, la que parecía a un millón de millas de distancia.
- Está hecho - Spencer dijo cuando se
sacó la máscara de la cara. - Vamos.
Patalearon de vuelta por el pasaje. El
mar se había puesto aún más frío con la puesta del sol, y Spencer no podía
esperar para volver a subir al bote salvavidas y dirigirse a la tierra.
Entrecerró sus ojos al mirar el pequeño pedazo de sol en el horizonte. Apenas
se podía distinguir entre el agua azul marina y el cielo oscureciendo. El único
sonido que escuchaba era el pacífico oleaje. Miró de derecha a izquierda,
desorientada. Algo parecía diferente.
Emily apareció tras ella. Aria llegó
después, luego Hanna. Todas se mantuvieron a flote junto a Spencer, mirando
alrededor confundidas.
- ¿Dónde está el bote? - Emily dijo
finalmente.
Spencer parpadeó. Así de simple, su
orientación vino a ella. Vio el crucero a la distancia. Allí estaba la roca con
forma de dedo que recordaba del buceo más temprano ese día. Pero cuando buscó
el gancho natural a donde habían atado el bote, todo lo que vio fue un trozo de
cuerda suelto. Lo tiró, sintiendo un peso subir de la profundidad. Un motor de
fueraborda apareció a la superficie. Luego de eso, la carcasa de una balsa, sin
aire.
Aria dio un grito ahogado. Emily y
Hanna intercambiaron silentes y horrorizadas miradas. Las olas golpeaban
violentamente las rocas. Una débil risa aguda dio vueltas en el aire.
Hanna dio un pequeño grito y miró a
todas las otras con los ojos aterrorizados y amplios. - N-no entiendo.
- Algo debe haberlo perforado. -
Spencer sugirió, su voz temblando.
Emily gimió. - ¿De verdad está
ocurriendo esto? ¿Cómo vamos a volver a la orilla?
Se miraron las unas a las otras, luego
a la vasta distancia entre ellas mismas y el barco. Spencer dio vuelta y trató
de calcular el nado hasta la tierra, pero era muy lejos también. Emily podría
nadarlo, quizás, pero junto a ella, Aria estaba luchando y respirando con
fuerza, incluso usando un chaleco salvavidas.
- Debí haberme quedado en la balsa -
Aria dijo entre tragos de agua marina. - Quizás esto no habría ocurrido. Podría
haberlo mantenido a salvo.
- Para. - Spencer dijo severamente. -
¿Y si te hubieras quedado en la balsa, y hubiera comenzado a hundirse, y no
pudieras salir?
Aria miró las suaves paredes de los
acantilados. - ¿Cómo podría haberse pinchado con algo? No parece posible.
Y entonces, como respondiendo, lo
escucharon otra vez: esa risa aguda, parecía salir de las profundidades del
océano. Era una risa vengativa, una risa de satisfacción, una risa que decía, ¿Ahora
que van a hacer perras? Y de repente, un pequeño vástago de idea se formó
en la mente de Spencer.
- Naomi hizo esto - susurró.
La garganta de Aria se movió cuando
tragó. El mentón de Hanna tembló. Los dedos de Emily temblaron cuando se puso
su cabello tras sus oídos. Tan pronto como las palabras salieron de la boca de
Spencer, supieron que era verdad. Naomi las había visto salir. De seguro había
sabido lo que iban a hacer, y de seguro, como A, vio una oportunidad a prueba
de tontos. Spencer ya podía ver las noticias de mañana: Cuatro lindas chicas
van de paseo en un bote salvavidas cuando un crucero es evacuado. El bote tiene
una fuga, las chicas se ahogan.
Probablemente había ocurrido antes.
Cuando los equipos de rescate finalmente las encuentren, sería estimado un
horrible accidente, pero ciertamente no un nauseabundo juego. Nadie iría a la
cárcel. Era el crimen perfecto.
Todas se miraron. - Naomi nos dejó aquí
para morir - Spencer susurró - Hasta donde sabemos, ella y Graham estuvieron en
complot todo el tiempo. Una vez que su bomba no acabó con Aria, se movieron al
plan B.
Emily comenzó a llorar. - ¿Que vamos a hacer?
¡No quiero morir así!
- ¡Ayuda! - Hanna gritó. Pero las olas
ahogaron su voz.
- No deberíamos haber venido aquí nunca
- Emily balbuceó.
- Todo esto es mi culpa - Aria balbuceó
- Si yo no hubiera recibido ese collar, no estaríamos aquí. No estaríamos en nada
de esto si yo no hubiera empujado a Tabitha
- No hables así - Spencer dijo.
- ¡Pero es cierto! - Aria lloró - Soy
la única que se merece esto de A. ¡Ustedes no!
Spencer vio como una ola pasó la cabeza
de Aria. Volvió a flotar a la superficie, tosiendo, cuando otra ola la hundió.
Sus brazos se movían inútilmente. Había terror en sus ojos.
Emily tomó a Aria de la cintura y la
tiró a la superficie. - Tienes que quedarte calmada - le gritó al oído - Entrar
en pánico malgasta energía.
- ¿Cómo puedo no entrar en
pánico? - Aria gritó - ¿No lo ves? A ideó un poético final para nosotras,
lanzándonos al mar igual que como las olas se llevaron a Tabitha. Incluso si
sobrevivimos, ¿Cuál es el fin? A va a encontrarnos otra vez y hacer algo aun peor.
- No digas eso - Spencer calmó - Vamos
a vencer a A. Vamos a encontrar un modo. - Pero cuando miró a la luz
apagándose, se dio cuenta de que todo lo que Aria decía era verdad. Estar a la
deriva en el mar era como la peor muerte posible, pero si sobrevivían, ¿quién
decía que A no saldría con algo aún más aterrador? ¿Cómo podría vivir sabiendo
que A tenía algo guardado para ella justo a la vuelta de la esquina?
Aria se secó el agua de sus ojos. - Si
salimos de esto vivas, le diré a la policía lo que hice en Jamaica.
Todas giraron sus cabezas y la miraron.
- No, no lo harás. - Spencer chilló.
- ¡Ya no puedo soportarlo! - Aria agitó
sus brazos - ¿No ven lo que está ocurriendo? ¡A está usando nuestra culpa y
miedo para manipularnos—y podría seguir por siempre si no lo detenemos! El
único modo de librarnos de A es confesar. Entonces A no tendría nada sobre
nosotras.
El mar se calmó por un momento. Hanna
se sacó el agua de sus ojos. Spencer aspiró sus lágrimas. Finalmente Emily se
aclaró la garganta.
- Quizás todas deberíamos
contarlo - dijo.
- No podemos dejarte hacer eso sola,
Aria - Hanna añadió.
- Y es cierto - Una ola golpeó la
mejilla izquierda de Spencer - A no tiene poder si confesamos. De cierto modo,
probablemente nos liberará. Si, iremos a un juicio y si, quien sabe cómo serán
nuestros futuros. Pero al menos A se habrá ido de nuestras vidas.
Aria tragó saliva. - Ustedes no tienen
que arruinar sus vidas por algo que yo hice.
Spencer giró sus ojos. - Por última
vez, Aria, estamos en esto juntas. Todas vamos a confesar. Nunca te
dejaríamos echarte la culpa sola.
Luego, a través de un acuerdo no
hablado, nadaron juntas y formaron un anillo protector. Se sintió, de repente,
como que eran real y verdaderamente mejores amigas. Incluso hermanas.
Spencer entrecerró sus ojos a algo a la
distancia. - ¿Qué es eso? - De vez en cuando, una vez que una ola
pasaba, algo blanco pasaba por el agua.
La boca de Aria se abrió - ¡Un bote!
Hanna movió sus brazos sobre su cabeza
- ¡Hey!
- ¡Por aquí! - Emily gritó.
El suave rugir de un motor sonó por
sobre la rabiosa marea. El barco iba directo a ellas. Hanna se rió cuasi histéricamente.
- ¡Nos ven!
El bote se inclinó hacia arriba en una
ola y luego bajó. Parecía como una embarcación de pesca, con redes colgadas a
los lados y postes sobresaliendo del casco. El conductor tenía un gorro kaki de
pesca que estaba puesto lejos de sus ojos. Spencer se preguntó si era alguien
del crucero.
- ¡Agárrense! – Una voz gritó. Una
cuerda apareció en el agua. Spencer luchó para alcanzarla, pero justo cuando
estaba a punto de alcanzarla, Aria le tiró el pie.
- No lo hagas – dijo en
voz baja.
Spencer estaba a punto de protestar,
pero luego siguió los abiertos ojos de Aria. Había una chica de pie en la
cubierta. La cabeza de Spencer comenzó a dar vueltas.
Naomi.
- ¡Agárrense! – Naomi dijo otra vez.
Enrolló la cuerda y la lanzó otra vez como un sedal. Cuando ninguna de ellas
tomó el anzuelo, entrecerró sus ojos. - ¿Qué hay de mal con ustedes
chicas? ¿Quieren ahogarse?
- ¡Naden! – Spencer gritó, dando vuelta
en el agua. - ¡Tenemos que alejarnos de ella!
Pero entonces otra voz llamó del barco.
- ¡Apúrense chicas, por favor! ¡Necesitamos traerlas a salvo!
Spencer dejó de patalear, reconociendo
la voz. La boca de Emily se abrió de golpe también. Mientras una ola se salió
del camino, una segunda silueta apareció en la baranda. Él usaba una apretada
remera de polo rosada, shorts de lino, y lentes con forma de estrella. La
mirada en su cara era de preocupación y miedo puros.
- ¿Jeremy? – Spencer dijo, parpadeando.
Unas pocas otras personas aparecieron
al lado. Esa chica zorra con la que Emily compartía cuarto, Erin. Kirsten
Cullen y Mike. Noel.
Estaban a salvo.
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