martes, 3 de febrero de 2015

Vicious - Capítulo 15: Las Subidas y Bajadas de Spencer

<<Capítulo 14

Traducido por: Daniela
Corregido por: Julieta

           - ¿Señorita Hastings? - los reporteros gritaban cuando Spencer se apresuró a bajar los escalones de la corte después del segundo día del juicio - ¿Qué piensa del proceso?
           - ¿Tienes alguna idea de dónde se está escondiendo Aria Montgomery en Europa? - otra reportera dijo.
           - ¿Qué opinas de que Hanna Marin se vaya a casar? - alguien más gritó.
           - ¿Aun crees que Alison está viva? - una reportera le acercó un micrófono a la cara, con un logo de noticiario local en la base.
           Spencer se ayudó con sus codos para abrirse paso, de alguna manera, llegando hasta las barricadas azules de un área “segura” que los policías habían bloqueado y que estaba fuera de límites para la prensa.  Escaneó el estacionamiento en búsqueda del servicio de autos que su mamá había arreglado para que la lleve a casa —aparentemente, la Sra. Hastings estaba demasiado ocupada para ver el juicio de asesinato de su hija el día de hoy. Se apoyó contra la pared y tomó aire, sintiendo como que iba a llorar.
           Hoy el juicio había sido un desastre, primero fueron los testigos de la fiscalía, y el fiscal de distrito había descubierto expertamente cada cosa incriminatoria que había hecho Spencer a través de los años. Como cuando empujó a su hermana por las escaleras cuando pensó que Melissa era A.  O cuando se volvió loca en terapia, segura de que ella había matado a Su Ali, o cuando hizo plagio de su ensayo de la Orquídea Dorada (no importaba que hubiera confesado su crimen antes de que le dieran el premio), o que había incriminado a otra chica por posesión de drogas, y que había ayudado y sido cómplice de cuando Tabitha Clark fue empujada de ese balcón en Jamaica, y que se sospechaba que estaba involucrada en un caso de uso masivo de drogas en una fiesta de un eating club en Princeton. Ella es una psicótica y violenta mentirosa que tiene impulsos maquiavélicos para obtener lo que quiere, el abogado miró con desdén al jurado. No deberíamos creer en nada de lo que ella dice.
           ¿Y sobre el caso que la defensa tenía sobre Ali? Todo lo que la fiscalía tuvo que hacer, fue presentar ese maldito diario que los policías encontraron en el bosque. Es una persona distinta en estas páginas, dijo el abogado. Alison no es la chica que creemos que es.
           Las puertas de la corte se cerraron otra vez y Spencer observó como Hanna, junto a su madre y Mike, emergió hacia los escalones. Sintió una punzada. Todo el día, Hanna se había quedado sentada tensa e impasible mientras el abogado pasaba por todas las cosas que ella había hecho en los últimos dos años. Pero Spencer sabía, por la forma en que se giraba una y otra vez el brazalete de lacrosse amarillo de su muñeca, lo mucho que las acusaciones le llegaban. Una gran parte de ella solo quería tomar la mano de Hanna, pero nunca había un momento apropiado —cada vez que había un descanso, Mike aparecía al lado de Hanna inmediatamente, llevándosela. Spencer se preguntó si de verdad se iban a casar, como decían los reporteros. ¿Hanna de verdad haría algo así?
           - ¿Spencer?
           Un hombre con chaqueta blanca y pantalones quirúrgicos azules se apresuró hacia ella. La boca de Spencer se abrió: era Wren.
           - Hola, - Wren dijo sin aire cuando ella se acercó - ¿cómo te sientes?
           Todo el cuerpo de Spencer se tensó.
- ¿Estabas en la corte? - chilló. Odiaba la idea de que él hubiera escuchado todas esas cosas horribles sobre ella.
           - No, no. Acabo de salir del trabajo. Pensé que podría pasarme por aquí y ver cómo estabas, no he oído de ti. ¿Estas durmiendo mejor? ¿Cómo están tus heridas?
           ¿Wren había conducido hasta aquí solo para hacerle un chequeo?
- Um, estoy bien. - Spencer dijo suavemente - Se están sanando bien.
           - Bien -la sonrisa de Wren tiritaba-. Bueno, está bien entonces. A menos que… -se lamió los labios nerviosamente- ¿A menos que quieras ir por un café conmigo?
           - ¿Qué, así como ahora? -Spencer dijo.
           Wren levantó un hombro.
- Tengo la tarde libre. ¿A menos que tengas otros planes?
           Spencer bajó sus hombros.
- Ya te dije que esto no es una buena idea.
           - Escucha, hablé con tu hermana. -Wren dijo.
           - ¿Tu qué? -Spencer tembló- ¡No tienes derecho! -¿acaso Wren había dado a entender que algo pasó entre ellos? ¿Melissa la odiaba ahora? Spencer miró su teléfono, queriendo llamar a su hermana en ese instante.
           Wren levantó su mano.
- Sólo le dije que me gustaría sacarte a tomar un café como amigo, y que quería saber si estaba bien para ella. Dijo que sí. En serio.
           Spencer parpadeó lentamente. Eso no sonaba tan extremo. Repentinamente, se sintió exhausta. No quería seguir discutiendo con Wren. Y, honestamente, sería bueno si alguien la llevara a tomar café luego de un día tan horrendo. Ciertamente le ganaría a otra agobiantemente silenciosa cena en su casa, con el Sr. Pennythistle y Amelia mirándola como si fuera una alienígena, y con su propia madre actuando como si no existiera.
           Pero luego miró a la tobillera de rastreo. Técnicamente, no se le permitía ir a ningún sitio excepto su casa, la corte y el doctor, a menos que tuviera permiso de sus padres. El padre de Spencer probablemente diría que sí, pero estaba en una reunión de trabajo todo el día. La madre de Spencer probablemente ni siquiera contestaría el teléfono.
           - ¿Te molestaría ir a mi casa? -preguntó con timidez, mostrándole la tobillera- Seria mucho más fácil.
           Wren ni siquiera parpadeó.
- Por supuesto, ¿quieres que te lleve?
           Spencer se hizo sombra con la mano para ver y observó como el servicio de auto llegaba al estacionamiento.
- Nos encontramos allí. -dijo, imaginándose que su mamá se iba a enojar si no lo usaba.
           La casa estaba vacía cuando Spencer llegó, algo bueno. Hablar con Wren sería mucho más fácil sin su mamá husmeando por ahí. Minutos más tarde, Wren estacionó en la acera y se bajó. Spencer se quedó de pie en el pasto, sonriéndole bobamente.
- ¿Quieres, um, sentarte atrás? -preguntó.
           - Claro. -él respondió.
           Lo guió alrededor de la casa hasta la terraza, luego sacó una silla de la mesa para que se siente.
- Um, ¿quieres algo para beber? -titubeó- ¿Limonada, quizás? ¿Coca-Cola?
           - Lo que sea que tengas estará bien. -la miró desconcertado, como si ella se estuviera estresando por algo sin importancia.
           - Oh -Spencer dijo-, bueno, está bien.
           Sacó dos Coca-Cola del refrigerador y se sentó en una silla opuesta  a él. Una cortadora de césped rugía. El jardinero de los Hastings tranquilamente podaba los arbustos en el patio lateral. La piscina relucía de manera seductora y el jacuzzi burbujeaba. Spencer no pudo evitar recordar cuando ella y Wren estuvieron juntos en ese jacuzzi, después de la práctica de hockey. ¿De verdad esa había sido su vida?
           Wren debe haber estado pensando eso mismo, porque dijo:
- Las cosas están un poco diferentes de cuando me quede aquí, ¿eh?
           Spencer miró la propiedad. El pasto aún no había crecido apropiadamente en donde el granero, convertido en apartamento, alguna vez estuvo.
- Es cierto. -dijo tranquilamente.
           - Escuché que estabas en el granero cuando ese incendio ocurrió.
           Spencer asintió, recordando esa horrible noche. Si alguien hubiese pillado a Ali entonces.
- No nos preocupemos por eso -dijo-, ya pienso demasiado en el pasado.
           Por un tiempo, hablaron sobre Rosewood y sobre el programa de residente de Wren, y nueva música que a ambos les gustaba. Luego Wren juntó sus manos.
- ¿Escuché que habías quedado en Princeton? ¿Y que tenías un contrato para un libro?
           Spencer bebió su refresco.
- Sí, ambas cosas, pero no es como que vayan a realizarse ahora.
           Wren hizo una mueca.
- Pretende, por un momento, que no vas a ir a prisión por un cargo falso de asesinato. ¿De qué es tu libro?
           Aún le sorprendía a Spencer que alguien quisiera saber estas cosas —pero, pensándolo bien, Wren siempre había tenido interés genuino en quien era ella. Tomando aire profundamente, comenzó a describir el blog de bullying.
- Creo que habría sido un gran libro -dijo melancólicamente-. Hay tantas historias que merecen ser contadas.
           - Aún puedes escribirlo, ¿sabes? -Wren le recordó- Después de todo, Cervantes escribió Don Quijote en prisión.
           Spencer lo miró, sorprendida.
- ¿En serio?
           - Y O. Henry escribió montones de sus cuentos cortos mientras estaba encarcelado por malversación.
           Los ojos de Spencer se iluminaron.
- Amo sus historias.
           - Yo también -Wren puso su mentón en sus propias manos-, pero siempre fui tímido para admitirlo. O. Henry no era genial para mis compañeros.
           Spencer se rio.
- En mi clase de inglés avanzado siempre se trataban de superar entre sí con escritores oscuros. Estoy segura de que habría sido mucho peor en Princeton.
           - ¿Cuál sería tu rama, si fueras a ir? -Wren preguntó.
           Spencer se apoyó en el respaldo y pensó por un momento.
- Al comienzo, cuando entré, iba a ser historia o quizás economía, mi papá siempre pensó que me iría bien en la escuela de negocios -se encogió de hombros-. Pero supongo que ya no vale la pena hablarlo. No voy a ir.
           Wren entrelazó sus dedos.
- Tengo la sensación de que irás si quieres.
           - ¿Entonces tú crees que yo no iré a prisión?
           Se inclinó hacia adelante.
- Sólo creo que ciertas cosas tienen su modo de funcionar.
           Los ojos de Spencer se abrieron como plato. Y entonces, antes de saberlo, Wren se estaba inclinando aún más y la estaba besando suavemente en la boca. Sus labios sabían a azúcar. Su piel estaba tibia por el sol.
           Ella se alejó rápido, mirándolo boquiabierta. Por mucho que trató de alejar su mirada de la cara de Wren, lo único en lo que se pudo concentrar fue en una pequeña gota de Coca-cola en su labio superior, que ella, repentinamente, sintió la necesidad de limpiar.
           - Como sea. -Wren dijo en voz baja. Y luego se sentó bien en su asiento y se volteó hacia el bosque, observando los árboles, como si no hubiera ocurrido nada.
           Pocas horas después, Spencer abrió sus ojos. Estaba recostada en su cama en su dormitorio, se sentía atontada —debía haberse dormido después de que Wren se fue, lo cual no fue mucho después del beso.
           El beso. Había durado solo un segundo, pero había pensado en él un montón desde que ocurrió. ¿Qué quería decir? ¿Había sido sólo un amistoso y compasivo piquito... o algo más? Y, ¿era una buena idea que ella se meta en algo así ahora mismo?
           Había ruidos de tintineo de ollas chocando entre sí y cuchillería siendo sacada de los cajones, que venía de la cocina. Spencer se levantó y fue al pasillo, sorprendida de oír la alegre voz de Melissa abajo. Su hermana se estaba riendo de algo, claramente de buen humor. Aparentemente, no había visto la recapitulación del juicio en CNN.
           Bajó las escaleras y encontró a Melissa y Darren ya sentados en la mesa. Su madre, el Sr. Pennythistle, y Amelia también estaban sentados.
- ¿Qué ocurre? -le preguntó a todos.
           - ¡Spence! -los ojos de Melissa se iluminaron- ¡Traté de llamarte! ¡Me estaba preguntando dónde estabas!
           Spencer frunció el ceño.
- Sólo estaba arriba. -miró a su madre, quien probablemente lo sabía, pero la Sra. Hastings solo se encogió de hombros.
           - Siéntate, siéntate -dijo Melissa, haciendo un gesto hacia un asiento vacío junto a ella-. Tenemos grandes noticias.
           Spencer se sentó. La atención de Melissa se había vuelto hacia Darren otra vez. Fue entonces que Spencer notó que él llevaba puestos un traje oscuro y una corbata gris. No estaba segura de haberlo visto tan vestido en su vida. También estaba jugueteando nerviosamente con su tenedor.
- ¿Me perdí de algo? -Spencer preguntó.
           - Bueno, estábamos a punto de contarle a todos -Darren miró iluminado a Melissa-. Le he pedido matrimonio a Melissa, y ella ha dicho que sí.
           Spencer casi se echó a reír, rápidamente llevando su mano hacia su boca antes de hacerlo. Darren y Melissa eran una pareja tan dispareja, pero ¿quién era ella para juzgar? Observó cómo Darren sacó una caja de anillos de terciopelo de su bolsillo y la puso en manos de Melissa. De repente, sintió un pequeño dolor, ¿Mike le había propuesto matrimonio a Hanna de este modo? Apestaba que no hablara con Hanna y haya oído la historia.
           - Haré una representación, si quieren -Darren dijo-. Melissa Hastings -comenzó en una voz demasiado sentimental-, ¿te casarías conmigo?
           Los ojos de Melissa se abrieron más.
- ¡Sí! -exclamó- ¡Acepto!
           La Sra. Hastings celebró. El Sr. Pennythistle aplaudió. Todos se abrazaron, Melissa incluso tomó a Spencer y la acercó al abrazo.
- Pero hay más noticias -dijo por encima del escándalo, luego tomó aire-, ¡también estoy embarazada!
           Spencer quedó boquiabierta. Darren sonreía. El Sr. Pennythistle aplaudió otra vez.
- ¡Qué encantador!
           - ¿D-de cuánto? -la Sra. Hastings tartamudeó.
           La mirada de Melissa cayó  con timidez hacia su torso.
- Nueve semanas -dijo-. Acabamos de tener un ultrasonido, y todo luce bien. -sacó una foto en blanco y negro y la pasó. Amelia y el Sr. Pennythistle hicieron sonidos de sorpresa.
           Cuando la foto llegó hacia Spencer, se concentró mucho, tratando de distinguir dónde podrían estar la cabeza y los pies de la burbujita. También sintió un ataque de amor hacia su hermana. Quizás por esto era que Melissa no quería involucrarse mucho con el asunto de Ali —profesar que estaba viva a la prensa, etcétera. Quizá quería proteger a su hijo nonato de la ira de Ali.
           - Bien, entonces, la boda debe realizarse rápidamente -la Sra. Hastings dijo remilgadamente, juntando sus manos. Estaba bastante claro que el bebé también había sido una sorpresa para ella-. Qué bueno que le di a Darren uno de mis anillos para el compromiso.
           Melissa sacó el anillo de la caja. El enorme diamante de corte cuadrado brilló mágicamente por la habitación, reflejando formas prismáticas en las paredes. Spencer casi se largó a reír otra vez.
- ¿Ese era tu antiguo anillo de compromiso de papá, no? -le preguntó a su mamá.
           - Sí -dijo la Sra. Hastings, con un tono defensivo-. Tu padre es un idiota, pero tiene gusto exquisito en joyas.
           Melissa movió su mano de acá para allá.
- Fue tan bueno de tu parte que nos dejes tenerlo, mamá.
           La Sra. Hastings cortó su carne.
- Oh, ustedes chicas van a heredar una valiosa colección de cosas de su padre. Ya nada de eso significa algo para -luego miró bruscamente a Spencer-. Bueno, no vas a recibir nada. Tú estarás en prisión y allí no te será útil. Amelia puede recibir tu mitad.
           La boca de Spencer se abrió. Se sintió como si su madre acabara de patearle el estómago. Siempre supo que su mamá podía ser insensible, pero vamos.
           Hubo una pausa incómoda; estaba claro que nadie supo qué decir. Luego Melissa tocó la mano de Spencer.
- ¿Cómo se siente saber que serás tía?
           Spencer trató de sonreír y cambiar el aire.
- Genial. Estoy tan emocionada por ti. Y voy a tratar de ser la mejor tía de todas.
           - De hecho, estaba esperando que fueras más que una tía -Melissa dijo con cautela, girando su nuevo anillo en su dedo-, ¿quizás una madrina, también?
           - ¿Yo? -Spencer tocó su pecho- ¿Estás segura? Claro que podría ser una madrina en prisión, después de todo.
           - Por supuesto -Melissa apretó el muslo de Spencer-. Te quiero en la vida de nuestro bebé, Spence. Tú eres la persona más fuerte que conozco, especialmente dado todo por lo que has pasado -miró a su madre, quien se había levantado y estaba dirigiéndose a la cocina-. No le prestes atención a mamá, ¿está bien? -susurró- Te daré la mitad de las joyas que yo herede. Pero solo las feas. -le dio un codazo juguetón.
           Spencer se secó una lágrima, abrumada con la bondad de su hermana.
- Gracias -dijo-, recibiré los más feos que tú recibas.
           Melissa se tocó la boca con una servilleta.
- Oí que estabas de nuevo en contacto con Wren.
           Aunque Spencer había sido advertida, igual sintió sus mejillas arder.
- Es solo porque es mi doctor -dijo rápidamente-, no somos, como, sabes.
           - Incluso si lo fueran, estaría bien.
           Spencer la miró, sorprendida.
- ¿En serio?
           Melissa asintió.
- Wren solía hablarme sobre ti todo el tiempo. Y lo que pasó al final allí… bueno, no puedo decir que yo no lo orquesté, ¿sabes? -miró abajo a la foto del ultrasonido junto a su plato- Sólo quiero que seas tan feliz como yo.
           - Gracias. -Spencer sollozó.
           Mientras lo dijo, se dio cuenta de que estaba algo feliz. No con el dilema en el que estaba metida, obviamente, pero lo estaba en este momento. Pensó en un bebé llegando a sus vidas, y cuánta alegría traería eso. Pensó en lo placentero que era tener una real, preciosa, y verdadera relación con Melissa. Y luego pensó en Wren. Inclinándose hacia ella. Besándola suavemente. Esa mirada contenta en su cara, después de eso, mientras miraba a los árboles.        
           Tomó su teléfono, repentinamente cargada con decisión. El mensaje de texto de Wren del otro día seguía en su buzón de entrada; presionó un botón y comenzó una respuesta. Gracias por venir hoy, escribió rápidamente.  Espero poder volver a verte.
           Esperaba que él también lo esperara.



4 comentarios:

  1. Hola yo quiero descargar the lying game y como que los link's estan caidos!

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  2. Oigan cuando suben el siguiente libro de The lying Game????
    Ya quiero saber que pasa!!

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  3. Estuve un largo rato esperando a que tradujeras Vicious, ahora estoy en vicio con él, ansieosa por los siguientes capítulos se te agradece por tomarte el tiempo para hacer este trabajo.

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