martes, 22 de abril de 2014

Deadly - Capítulo 6 - Spencer va Abajo

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Corregido: Pilar y Brayan.
Traducido por: Analía

Al mismo tiempo ese martes, Spencer acababa de finalizar su trote de cinco millas en el Sendero Marwyn, una vieja línea de tren convertida en un paseo campestre. Mientras ella caminaba de vuelta a su auto, peinando su pelo en una alta coleta de caballo, el viento se detuvo. En la pista no había ni corredores ni ciclistas, pero ella juró poder ver una forma humana en los arbustos. ¿Ali?
            Una mujer y tres perros aparecieron alrededor de la esquina. Un patinador patinó más allá, y una ardilla emergió de los arbustos. Spencer pellizcó el interior de su palma. Ali no está en todas partes. Solo que, ¿en verdad creía en eso ahora?
            Se subió a su auto, vació una botella de agua de coco, y encendió la radio. La primera cosa que escuchó fue el nombre de Noel Kahn. Giró la perilla del volumen para subirlo.
            -... Sin embargo el señor Kahn sobrevivió a su ataque, él está entre el creciente número de víctimas en Rosewood, junto con la miembro de la alta sociedad Gayle Riggs, quien fue asesinada en la entrada de su nueva casa en Rosewood; y Kyla Kennedy, una paciente de la clínica de quemaduras quien fue encontrada muerta detrás del hospital,- dijo una voz barítona y profunda.- Nuevas preguntas están arremolinándose sobre el nuevo criminal serial suelto. Las autoridades también están investigando una posible relación con el detonador del crucero Esplendor de los Mares hace un par de semanas— estudiantes de la preparatoria de Rosewood Day y otras escuelas circundantes estuvieron a bordo.
            Spencer cambió nerviosamente a reversa, casi chocando a un ganso. Si tan solo pudieran entregar sus mensajes de A. Los mensajes podrían aclarar la cosa del asesino serial en un santiamén.
            Ella entró en su calle, absorbiendo el esplendor de finales de primavera. Toneladas de flores habían florecido, y flores de cerezo flotaban por el cielo. Pero cuando vio las Vans de noticias al frente de su casa, pisó el freno. Estaba a punto de salir de la calle y conducir hacia algún otro lugar—  cualquier otro lugar— cuando los reporteros llegaron al auto.
            - Señorita Hastings, ¡por favor!-  Los reporteros golpeaban su ventana.- ¡Solo un par de preguntas! ¿Qué las guio hacia el cuerpo de Noel Kahn?
            -¿Es todo esto demasiado?- Otro reportero gritó.- ¿Están pensando en suicidarse?
            Spencer agachó la cabeza y estacionó en la entrada. Los reporteros tuvieron el buen juicio de no seguirla, pero siguieron gritando. El Range Rover del señor Pennythistle se alzaba frente a ella. Eso era raro: eran pasada las cuatro, y usualmente el señor Pennythistle no volvía de su trabajo hasta las seis. Y ahí estaba el propio Pennythistle, parado en el porche, mirando hacia Spencer mientras ella entraba conduciendo. La madre de Spencer, quien vestía un caqui corto hasta las rodillas y una vieja polera del hotel Four Seasons en St. Barts, estaba al lado de él, con expresión seria. La casi hermanastra de Spencer, Amelia estaba sentada en los escalones, todavía con su camiseta y falda a cuadros de la escuela St. Agnes— ella era la única chica que Spencer conocía que usaba el uniforme después de clases. Había una sonrisa satisfecha en su cara.
            Spencer se desplazó por el estacionamiento y los miró a todos ellos, sintiendo como que algo estaba pasando.- Uh, ¿hola?- Preguntó cautelosamente mientras se acercaba.
            La señora Hastings la guio hasta la puerta.- Qué bueno que estés en casa,- dijo entre dientes.
            El corazón de Spencer dio una voltereta.- ¿Q-qué está pasando?
            La señora Hastings la arrastró hacia la casa. Los dos labradores de la familia, Rufus y Beatrice, se movieron pesadamente para saludarlos, pero la señora Hastings no les prestó atención— lo que significaba que algo realmente debía estar mal. Ella miró a su prometido.- díselo.
            El señor Pennythistle, todavía en su traje de negocios, suspiró profundamente y le mostró a Spencer una foto de su teléfono. Era de una sala de estar destruida. Después de un momento, Spencer reconoció las pesadas, cortinas de color cobre y la mesa de café de mármol.- ¿Tu casa modelo?- Ella chilló. La casa modelo tenía la habitación del pánico donde ella y sus amigas hablaban sobre A.
            - Un vecino llamó anoche,- dijo el señor Pennythistle seriamente.- Ellos paseaban con sus perros y vieron manchas en toda la ventana y vidrios rotos en los pisos. Y Amelia dijo que te vio robando las llaves de la casa modelo de mi oficina la semana pasada. ¿Tú hiciste esto?
            Spencer le lanzó una mirada a Amelia, quien ahora estaba prácticamente saltando de la felicidad. Soplona. - Por supuesto que no. Quiero decir— sí. Entré a la casa un par de veces. Pero no la destrocé anoche, estuve en casa anoche.- Ella los miró a todos suplicando, pero luego se dio cuenta— ella había sido la única en casa. Su mamá y el señor Pennythistle habían ido al concierto de la orquesta de Amelia.
            El señor Pennythistle aclaró su garganta, después cambió a la foto siguiente. En esta, una chica alta y rubia estaba en la esquina de la sala de estar, mirando la puerta principal. Era Spencer.
            -Eso es imposible,- Spencer chilló.- Alguien lo hizo con Photoshop.
            El señor Pennythistle ladeó su cabeza.- ¿Quién haría eso?
            - La verdadera persona que hizo esto, creo.- Spencer se hundió en la otomana de la sala de estar. Y ese, desde luego, era Ali o el ayudante de A. Pero, ¿por qué? ¿Para enviar un mensaje, alto y claro, de que ellos siempre habían sabido que las chicas hablaban en la habitación del pánico? ¿Para meterla en problemas? Volvió a pensar en el presentimiento que había sentido en el complejo de viviendas que ella y Chase habían investigado. Tal vez Ali había sabido que ellos estaban ahí.
            Le devolvió el teléfono al señor Pennythistle.- Sé cómo se ve esto. Pero no fui yo. De verdad. Llama a la policía. Haz que busquen huellas en todas las cosas que fueron destruidas.
            - Eso no será necesario,- El señor Pennythistle dijo bruscamente.
            -¿Por favor?- Spencer rogó. Ella necesitaba que lo hiciera— tal vez las huellas de Ali aparecieran.
            El señor Pennythistle presionó la palma de su mano contra su frente.- Spencer, ¿tenemos que conseguirte otra cita con el Dr. Evans?
            -¡No!- Spencer gimió. Ella y Melisa habían visitado al Dr. Evans, un psicólogo, el año pasado, y aunque a Spencer le hubiera encantado ir a algún loquero en ese momento, ir ahí y ser forzada a mentir sobre la mayor parte de su vida parecía estresante.- No destruí la casa modelo, pero limpiaré todo si eso los hace sentir mejor.- dijo con cansancio.
            - Limpiar la casa modelo sería un buen comienzo,- El señor Pennythistle dijo rígidamente.
            Knock.
            Las cabezas de todos se levantaron. Dos formas se desplazaron por detrás de la cortina de la ventana. La señora Hastings se lanzó hacia la puerta, su cara retorcida en furia.- Voy a estrangular a esos reporteros.
            - ¿Hay alguien ahí?- Gritó una voz severa y profunda.- Es la policía.
            La señora Hastings se congeló. Spencer miró al señor Pennythistle.- Pensé que no ibas a llamar a los policías,- susurró.
            El señor Pennythistle parpadeó.- No lo hice.
            Él pasó por el lado de la mamá de Spencer y abrió la puerta cautelosamente. Dos oficiales de policías uniformados estaban en el porche.- Soy el oficial Gates,- dijo el oficial más alto, mostrando su insignia. Spencer lo reconoció: era la misma persona que le había hecho preguntas sobre Noel en el hospital. Su estómago se hizo un nudo.
            El oficial Gates hizo señas hacia el hombre a su lado.- Él es mi compañero, el oficial Mulvaney. Necesitamos llevar a Spencer a la estación de policías para hacerle un par de preguntas sobre el crimen que estamos investigando.
            Ellos miraron a Spencer. Ella retrocedió en la otomana. ¿Habían venido porque sabían que ella había mentido?
            -¿Qué crimen?- La señora Hastings ahora estaba de pie junto a la mesa del sofá aferrándose a la gran estatua de oso de color jade que ella y el padre de Spencer habían comprado hace años en Japón.
            El oficial Mulvaney, quien tenía unos duros ojos grises y labios finos, metió su insignia en su bolsillo.- Recibimos un dato anónimo sobre que la señorita Hastings culpó a otra chica por posesión de drogas el verano pasado.
            Las orejas de Spencer empezaron a timbrar. ¿Qué?
            La señora Hastings estalló en risas.- Mi hija no se droga. Y ella estaba en la universidad de Pensilvania haciendo un programa pre-universitario muy intenso el verano pasado.
            El policía más alto sonrió con suficiencia.- El crimen sucedió en el campus de Penn.
            La mejilla de la señora Hastings tembló. Ella miró a Spencer, a quien la cabeza le daba vueltas. Un dato anónimo. Cargos de drogas.
            Ali.
            Algo en su cara debió haber revelado algo, porque la expresión de la señora Hastings cayó. - ¿Spencer?
            Se sintió como si un bulto del tamaño de un gran disco de hockey  hubiera crecido en la garganta de Spencer. Todo lo que ella imaginaba, de repente, era una sesión de estudios un par de semanas en un programa pre-universitario. Spencer y su amiga Kelsey Pierce se habían sentado en sus camas en su dormitorio, tratando de meter mucha información en sus mentes de una vez, y hubo un golpe en la puerta.- Oh, gracias a Dios,- Spencer había dicho saltando de la cama.
            Era Phineas O’Connell, otro estudiante en el programa  pre-universitario— y su traficante. Ella arrojó los brazos alrededor de la delgada figura de Phineas, desordenando su capa, su pelo de emo rockero, y se burló en broma del look antiguo de su remera de Def Leppard que probablemente le habría costado ochenta dólares en Saks. Y luego le había dicho en una voz seria.- Ok, entrégamelas.
            Phineas había dejado caer dos A Fácil en su palma— una para ella y otra para Kelsey. Spencer le había pagado, luego él salió por la puerta danzando el vals. Kelsey le hizo una reverencia y Spencer le tiró besos. Luego tragaron las píldoras, estudiaron como locas, y sacaron As en el examen del día siguiente.
No era de extrañar que Spencer haya buscado a otro traficante fuera del campus después de que Phineas se fuera, sin embargo eso fue lo que las había guiado al arresto de ella y de Kelsey. Seguramente Phineas no les había contado a los policías, — él era igual de culpable. ¿Lo había hecho Kelsey? ¿La policía le habría creído a alguien que venía de un hospital mental?
- Estoy segura de que es un error,- dijo con voz temblorosa mientras caminaba hacia los policías.- Pero, um, tan sólo responderé sus preguntas, ¿está bien?-. Tenía dieciocho, lo que significaba que podía ir a la estación de policía sola. No había manera de que tuviera una discusión con su familia ahora. Mientras más tiempo pudiera mantener a su mamá lejos de descubrir la verdad, mejor.
Mientras los policías la acompañaban a la patrulla, los reporteros de afuera sacaban fotos y rogaban por comentarios. Por encima del estruendo, Spencer oyó sonar su teléfono. Lo buscó en su bolsillo y miró la pantalla. Tan pronto como vio que el nuevo mensaje era de un anónimo, se quiso abofetear a sí misma. Por supuesto.

Éste fue un A Fácil para mí, Spence. No pensaste que iba a mantener tu secreto para mí por siempre, ¿no?— A
  

Capítulo 5 - Capítulo 7

2 comentarios:

  1. Ohhhhhhhhhh creo que ya todo se esta empezando a descubrir!!!!!!!!!!

    Cuantos libros le siguen a este?????????

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    Respuestas
    1. hasta ahora solo uno, Toxic, pero creo que la autora confirmó que hay dos mas aparte de Toxic, no estoy segura.

      Saludos!

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