viernes, 7 de marzo de 2014

Ali's Pretty Little Lies - Capítulo 19: Sobre hielo delgado


Traducido por: Guadalupe
Corregido por: Daniela y Brayan

Dos días más tarde, mientras Ali salía de su casa, Jason se puso en su camino y le abrió la puerta. - ¿Vas a alguna parte? - Preguntó.

- ¿Por qué te importa? - Preguntó Ali, sintiéndose arisca.

Jason se estremeció ante el tono de voz de Ali. - Sólo pensé que yo podría llevarte. - Él se movió incómodo. - Pensé que tal vez podríamos... hablar.

Ali envolvió su mano alrededor de la jamba de la puerta, mirando las zapatillas Vans de su hermano. ¿De qué quería hablar? La última vez que realmente habían hablado, ella expresó su preocupación de que sus padres se divorciaran. Eso fue incluso antes de que se enterara de la aventura de su madre. De repente, el deseo de contarle lo de su madre y ese extraño hombre latía en su interior. La vieja Ali lo habría hecho. Se habrían sentado en la sala de estar de Radley y diseccionado hasta la muerte el asunto, tratando de averiguar por qué mamá lo estaba haciendo, quién podría ser ese hombre, qué iba a ocurrir a continuación. Era difícil guardárselo para sí misma. Cada día que pasaba, se sentía como si fuera a estallar.

- ¿Ali? - Jason la llamó.

Se estremeció y se sacudió, volviendo a la realidad. Ella no era su viejo yo, y nunca podría volver a serlo. Alison DiLaurentis no tenía ese tipo de relación con su hermano—era demasiado temperamental y raro como para preocuparse de él. Ella bajó del pórtico. - Puedo ir sola. - Dijo por encima del hombro. - Dudo que vayamos en la misma dirección, de todos modos.

Diez minutos más tarde, Ali aparcó su bicicleta delante de la Pista de Hielo Orvis Hollis Memorial en la Universidad Hollis, donde se reuniría con Emily. HOGAR DE LOS PINGÜINOS DE HOLLIS, decía una pancarta junto a la acera. Niños con patines de hockey sobre hielo al hombro y palos largos con puntas de boomerang salieron por las puertas dobles. Incluso desde la calle, Ali podía oler las palomitas de maíz recién hechas de la pista y los perritos calientes del stand.

- ¿Alison DiLaurentis patina sobre hielo?

Ali se volvió. Un Escalade negro se había detenido junto a la acera, y el bronceado y lindo rostro de Ian Thomas se asomó por la ventana.

Ali se acercó a él. - ¿Me estás siguiendo, acosador? - Bromeó.

- Me atrapaste. - Ian bajó del coche y se acercó a ella, deteniéndose tan cerca que casi se tocaban. - Sólo quería que supieras que besé a Spencer, tal como me lo pediste. Así que, ¿cuándo vas a cumplir tu parte del trato?

Ali sacó un tubo de brillo y se lo pasó por sus labios. Lo último que quería era darle un beso, pero algo en la forma en que la miraba hacía que se sintiera poderosa como superhéroe, como si pudiera hacer girar los coches en el cielo o doblar barras de acero con su mente. Un segundo más tarde, sin embargo, se dio cuenta: Engañar a Nick con Ian la hacía no mejor que su madre.

Un escalofrío la recorrió. ¿Podría alguien más realmente ser su verdadero padre? ¿Un hombre al azar, alguien que no conocía? No tenía ningún sentido. Su padre había llevado a ella y a su hermana a andar en trineos cuando eran pequeñas. Había asistido a sus recitales de danza. Él sabía que a ella le gustaba el jugo de naranja sin pulpa y el café de vainilla francés de Wawa. Lo que había pasado, si algo había pasado, estaba casi segura de que él no sabía nada de ello.

Y tal vez algo había pasado. El Sr. DiLaurentis y Jason tenían dedos de los pies idénticos, el segundo más grande que el primero. Y Ali tenía el pelo rubio y los ojos azul hielo de su madre. Pero ella no tenía la nariz de ninguno de ellos—ni el pequeño y fino botón de su madre ni el feo gancho de su padre. Durante mucho tiempo, había estado agradecida de no haber heredado la nariz de su padre, pero ahora ella se arrepentía. ¿Y de dónde había sacado los labios con forma de moño y la sonrisa sarcástica? Ella había mirado a su padre durante tanto tiempo en la cena de anoche que él le había preguntado dos veces si ocurría algo.

Ian movió su mano hacia el brazo de Ali, pero Ali se alejó antes de que pudiera rozar su muñeca. - ¿Sabes qué? He cambiado de opinión. Sólo te voy a dar un beso si rompes con tu novia.

La frente de Ian se frunció. - ¿Melissa?

Ali soltó una carcajada. - No, Spencer. Por supuesto que Melissa. No soy el tipo de chica que va tras chicos que ya están tomados.

Ian cruzó los brazos sobre el pecho. - Es sólo un beso.

- Mi acuerdo es definitivo. - Se dio la vuelta y se acercó hacia la entrada de la pista de hielo.

El interior de la pista de hielo estaba oscuro y frío. Banderines de equipos y placas de campeonatos estaban colgados en las paredes, y música de la nueva ola de los ochenta sonaba por los altavoces. Un Zamboni rugía ida y vuelta en el hielo, limpiando las rasgaduras del hielo Varios niños pequeños estaban de pie impacientemente contra las paredes de plexiglás, sus tobillos de tambaleándose.

Ali vio a Emily en el mostrador de rentas. Cuando Emily se volvió y sonrió, el estómago de Ali se dio vuelta. Esta era la primera vez que estaría a solas con Emily desde que había descubierto el corazón en su cuaderno. A pesar de que ella estaba casi segura de que Emily no tenía idea de que Ali lo sabía, todavía se sentía nerviosa, como que Emily podría adivinar que ella lo sabía.

Y ¿cómo no iba a saberlo? Ali se había ido del vestuario tan rápido. Ni siquiera había tratado de ocultarlo, lo que no era propio de ella en absoluto. Eso la hizo sentirse paranoica acerca de todos los otros secretos de su vida. ¿Qué pasa si la gente se enteraba de esos?

- Hey - Dijo Emily en voz baja mientras se acercaba. Había dos pares de patines de hielo blancos sobre su muñeca, y ella llevaba un suéter tejido y pantalones vaqueros. Le entregó Ali un par de patines talla siete y se sentó en el banquillo. - Gracias por venir. Esto va a ser muy divertido.

- Sólo si te gusta esquivar niños pequeños. - Dijo Ali, viendo como niñas en uniformes de Scouts y patines rentados de color marrón salieron del baño. - Y caerte sobre tu trasero. No he patinado desde que era pequeña.

- No te preocupes. - Dijo Emily en voz baja. - Yo te ayudaré.

Ali miró a su amiga, pensando en ese corazón de nuevo. Amo a Ali, decía. Ali también la amaba, pero no de esa forma. Ella aún no sabía si sentirse halagada o sólo completamente extrañada.

Ali metió su talón en la bota del patín y ató los cordones fuertemente. Acababa de terminar de hacerse un nudo cuando el Zamboni salió de la pista y los guardias abrieron las puertas de nuevo. Los niños pequeños patinaron hacia el centro. Luces de discoteca iluminaron el hielo nuevamente brillante. Una canción de Flo Rida comenzó a sonar.

Los tobillos de Ali se tambalearon en cuanto pisaron el hielo. Emily extendió su brazo. - Toma mi brazo. Te tengo.

Ali se aferró a la manga de Emily. Sus pies zigzagueaban debajo de ella, y ella echó fuera su otro brazo para conseguir el equilibrio. Cuando un niño con patines de hockey sobre hielo y un jersey de los Flyers pasó zumbando, casi chocándole el costado, Ali se fue a la izquierda, pero sus pies giraron a la derecha. De repente, ella estaba sobre su trasero en el frío hielo.

- ¡Oops! - Dijo Emily, ayudando a Ali a pararse. Ella las guio a las dos hacia la pared y le dijo a Ali que se afirme por un momento.- Mueve tus pies así, deslizando. - Explicó, mostrándolo. Su patín cortó una línea perfecta en el hielo. - Mantén tus tobillos rígidos. Y no mires tus pies, eso definitivamente te hará caer.

- No voy a caerme más. - Murmuró Ali. Pero ella dudosamente se apartó de la pared y trató de copiar los movimientos de Emily. Sus tobillos querían moverse, y sus muslos ardían aún más que después de haber corrido de ida y vuelta por el campo de hockey sobre pasto, pero después de dos vueltas alrededor de la pista de hielo, ella comenzó a conseguir el ritmo. En realidad, era casi divertido.

- ¿Ves? -Dijo Emily. - Lo amas, ¿verdad?

- No se lo digas a nadie. - Dijo Ali, guiñando un ojo.

- Lo prometo - Dijo Emily, dándole a Ali una sonrisa. Ali le devolvió la sonrisa, pero luego se dio la vuelta bruscamente.

Ellas se movieron en torno a un grupo de Scouts patinando en grupo y pasaron a unos patinadores artísticos que estaban haciendo complicados saltos en el centro.

Entonces Emily se aclaró la garganta. - ¿Estás emocionada por la graduación?

- Definitivamente - Dijo Ali. La ceremonia se acercaba, y podían usar túnicas y gorros de aspecto oficial, igual que los de último grado. - De hecho, voy a hacer una pequeña juntada el fin de semana previo. Probablemente voy a invitar a Cassie y algunas otras chicas, por lo que será de grados mezclados. Hanna va a invitar a su amiga Josie también.

- Oh. - La expresión desconcertada de Emily no se ajustaba exactamente con su tono de voz agudo. - ¿Sigue en pie la fiesta de pijamas de final de séptimo grado?

- Hasta donde sé. - Dijo Ali. - ¿Por qué?

- Simplemente no estaba segura. - Dos manchas rosadas aparecieron en las mejillas de Emily- Quiero decir, no nos hemos visto mucho últimamente. Tú no estuviste, como, enviándome mensajes de texto. Pensé que estabas enojada conmigo.

Ali se quedó mirando el reloj grande de Pepsi en la pared. - Sólo he estado muy ocupada.

- Está bien. - La voz de Emily era temblorosa. - Así que... ¿no estás enojada?

Ali la miró desafiantemente. - ¿Con qué podría estar enojada?

Por una fracción de segundo, casi quiso que Emily lo dijera. Sé que viste lo que escribí sobre ti en mi cuaderno. Tal vez sería mejor que sea un tema abierto.

- ¡Nada! - Dijo Emily rápidamente. Por un momento, ella estuvo a punto de perder el equilibrio, sus patines se deslizaron en direcciones opuestas y sus brazos giraban en círculos.

Ali agarró un lazo de sus jeans para mantenerla en posición vertical. Por un momento, ella sostuvo la mirada con Emily, desafiándola a mirar hacia otro lado. De repente, se imaginó a Emily perdiendo interés en ella, Ali convirtiéndose en sólo una amiga más, los deslumbrantes cumplidos llegando a su fin. Aunque ella no correspondía el sentimiento de Emily, había algo en esto que la hacía sentirse tan poderosa como lo que estaba haciendo con Ian.

Se aclaró la garganta.- Te ves linda hoy, Em.

Una mirada desconcertada revoloteó a través de Emily.- ¿En serio?

- Ahá. Tu cabello se ve bien. Y no me había dado cuenta de qué tan pequeño está tu culo trasero por la natación.

- Oh, Dios mío, mi culo es enorme. - Emily parecía que estaba a punto de desmayarse. - Bueno, tú siempre te ves bien, Ali.

- Bueno, entonces supongo que las dos somos hermosas, - Dijo Ali, dándole un codazo juguetonamente.

La boca de Emily se tembló de emoción. - Definitivamente eres la chica más guapa en esta pista. En Rosewood. A veces ni siquiera puedo creer que te conozca.

Ali sintió calor en la cara, las lágrimas formándose en sus ojosNo sabía lo mucho que había necesitado que le digan ese tipo de cosas. Avergonzada, ella se dio la vuelta y se lo tragó. - No puedo creer que te conozco tampoco, Em. – Lo decía en más de un sentido: si ella no se hubiera intercambiado con su hermana, ella no conocería a Emily.

Las luces de la pista de repente se atenuaron, y una canción lenta comenzó a sonar. Los niños pequeños se apresuraron por salir del hielo, y las parejas restantes se deslizaron el uno hacia el otro para bailar lento en patines.

- Las parejas patinan solamente. - Dijo la voz de un locutor por el altavoz. - Toma a la persona que amas.

Una bola disco se encendió, lanzando fragmentos de luz brillante alrededor de la pista. Ali se volvió hacia Emily, su corazón latía rápido. - ¿Quieres bailar?

Los labios de Emily se abrieron, y sus ojos se abrieron como plato. - ¿Contigo? -Dijo ella, sorprendida.

Ali sonrió perezosamente, tratando de controlar su corazón saltante. - Claro, conmigo. Las chicas pueden patinar con chicas, ¿no?

Ella puso sus manos en la cintura de Emily. Ella trató de ignorar los dedos temblorosos de Emily mientras los envolvía alrededor del cuello de Ali. Después de un momento, Emily cerró los ojos. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. Se balancearon de un lado a otro con el ritmo.

- Esto se siente bien, ¿no es así? - Ali susurró al oído de Emily.

Emily asintió nerviosamente. Cuando la acercó más, Emily dejó escapar un suspiro pequeño. Las luces disco se reflejaban contra sus rostros. Ali podía sentir los pulmones de Emily expandirse y contraerse rápidamente.

Bzzzz.

El bolsillo trasero de Ali vibró. Alargó la mano y sacó su teléfono. Llamada anónima, decía.

La realidad vino de vuelta, y Ali se apartó. - ¿Hola? - Preguntó demandantemente en el teléfono, deteniéndose de golpe en el hielo. Una pareja estuvo a punto de chocar con ella, pero no le importó.

No había respuesta, sólo respiración. - ¡Di algo! - Ali gritó. - ¡Yo sé quién es!

Su hermana no dijo nada, sólo dejó escapar una pequeña risita aguda.

- ¿Ali?

Emily le tocó el brazo. Ali la miró, el teléfono en su mano. Los ojos de Emily se posaron en él. - ¿Quién era? - Le preguntó con preocupación.

Ali negó con la cabeza rápidamente. - Era Cassie. - Dijo ella, tirando el primer nombre que se le ocurrió. - Hemos estado haciéndonos bromas entre nosotras durante toda la semana. No es gran cosa.

Emily juntó sus labios. - ¿Estás... segura?

- Ajá - Dijo Ali, metiendo su teléfono de vuelta en el bolsillo. Volvió a vibrar, pero ella lo ignoró.

Otra canción lenta empezó, y Emily tomó la mano de Ali una vez más. Pero Ali se alejó, sintiéndose sudorosa, nerviosa y demasiado, demasiado visible. ¿Y si su hermana estaba mirando de alguna manera en este momento? ¿Y si ella vio a Ali haciendo esto y pensaba que ella estaba bailando con Emily de verdad?

- Creo que un baile lento es suficiente por hoy, ¿No, Em? - Preguntó ella, tratando de que su voz suene como de broma, a pesar de que estaba exhausta y agotada.

Las mejillas de Emily se pusieron rosas. - ¡P-por supuesto! ¡Yo no quería bailar! Yo sólo quería comprar un perrito caliente ¡y quería ver si querías uno también!

Pero la devota sonrisa se quedó en la mente de Ali, y mientras se deslizaban hacia la salida, una sensación amarga brotó en su estómago. Decirle cosas buenas a Emily golpeaba a su punto más dulce, más blando, más vulnerable. Y mientras burlarse por la vulnerabilidad era usualmente la especialidad de Ali, algo en esto la hizo sentir especialmente culpable.

Tal vez fue porque Emily era su mejor amiga. O tal vez se debía a que, en el fondo, las cosas que Emily decía a veces hacían que Ali se sienta blanda y vulnerable también.



Capítulo 18 | Capítulo 20

4 comentarios:

  1. Hola dani, cuando subis mas capitulos?

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    1. Hola! no en mucho más, aunque no podría darte fecha exacta.

      Saludos :)

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  2. cuando vas a seguir con los capitulos??????!!!!! porfaaa aunque sea en ingles si podrias pasarmelos

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    Respuestas
    1. Hola! si quieres leerlo en inglés dirígete a la sección descargas de este mismo blog y allí está el libro entero :)

      Saludos

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