sábado, 21 de septiembre de 2013

Burned - Capítulo 26: El mal del Buceador

Traducido por: Daniela
Corregido por: Ade Rubiah

        Esa tarde, a pesar del hecho de que aún tenía un poco de goma de mascar en su cabello y su tobillo dolía infernalmente, Spencer estaba sentada en un bote de pesca con los otros miembros de la clase de buceo. Habían navegado a un pequeño grupo de caletas formadas naturalmente en una parte inhabitada de la isla. Las rocas se veían resbaladizas y húmedas, y el vacío mar turquesa se expandía ante ellos. El sitio era hermoso, pero también tenebrosamente remoto.

        Tim paró el motor del bote. – He guardado el buceo más pintoresco para el final. El coral en esta caleta está impresionantemente preservado y en perfecto estado. Vean si pueden divisar un pez ángel—aquí es donde les gusta reunirse. ¿Están listos todos?

        Todos murmuraron sí, y Tim los guio por el meticuloso chequeo de sus medidores y tanques. Después de terminar, Tim miró a Spencer. - ¿Quieren tú y Reefer bajar primero?

        Reefer. Spencer lo miró desde el  otro lado del bote. Reefer estaba sentado junto a Naomi, claramente evitando su mirada. No se habían dicho una palabra desde que Spencer terminó con él. Se habría saltado el último buceo por completo, pero no ir significaría que no pasaría el curso. Y a pesar de que su futuro en Princeton parecía seguro, no le extrañaría que A tratase de arruinarlo otra vez.

        A—significando Naomi. Spencer miró a Naomi, quien estaba tomando el brazo de Reefer posesivamente. ¿Feliz ahora? Quería espetar. Obtuviste exactamente lo que quisiste, como siempre lo haces.

        En vez de hacer eso, le sonrió a Tim. - ¿Puede ser Kirsten mi pareja?

        Tim miró a Kirsten, quien estaba sentada junto a su pareja, una chica llamada Jessica. – Está bien – Jessica dijo, y Kirsten se paró y tomó sus aletas de natación.

        - Lo único que pido es que nadie se aleje del grupo ¿está bien? – Tim dijo cuando se salió del camino para que las chicas se sumergieran. – Estas corrientes pueden ser muy peligrosas. No quiero que nadie se aleje.

        Una mano se levantó en la parte de atrás. – Pero escuché que hay unos corales aún más impresionantes unas caletas más allá – dijo un chico de cabello corto con un piercing en la ceja - ¿Podemos ir a verlo juntos?

        - Definitivamente no – Las cejas de Tim se arrugaron. – El coral en esas caletas es realmente filoso—alguien podría herirse. También es muy profundo allí—no es seguro para buceadores novatos. Quédense donde pueda verlos todo el tiempo, ¿está bien?

        Spencer suspiró. Eso significaba que tendría que quedarse a la vista de Reefer y Naomi también.

        Tomó una máscara de buceo de la caja de leche y se puso el tirante. Luego ella y Kirsten se sentaron al lado del bote, contaron hasta tres, y dieron una vuelta hacia atrás en el agua.

        El agua estaba tan fría en la piel de Spencer, que sintió que se estaba  hundiendo más, más, más. Abrió sus ojos, tomó aire, y miró a su alrededor. Peces tropicales iban y venían. Algas marinas que parecían dedos se balanceaban como en un ballet elegante. Ubicó a Kirsten a unas pocas yardas y le hizo señas. Kirsten hizo un gesto hacia el tanque de Spencer y levantó sus cejas—como pareja, se suponía que tenían que mantener vigilancia en los trajes de cada una. Pero Spencer solo negó con la cabeza—habían estado en el agua solamente unos minutos. No había necesidad de chequear los controles aún. Lo que realmente necesitaba era unos pocos momentos de estar verdadera y puramente sola. Se dio la vuelta hacia la caleta de la que el chico en el barco había estado hablando, ansiosa por explorar las vastas profundidades. Que se jodan las reglas.

        Vio a todos los demás en el barco descendiendo en el agua, incluyendo a Naomi y Reefer. Una vez que Tim le dio la espalda, nadó graciosamente alejándose del grupo, y por unos minutos, todo lo que pudo oír eran los sonidos de su respiración mecanizada. Burbujas flotaban en su campo de vista. Un banco de pequeños peces rosado-neón pasó rápidamente, seguido por una serpenteante manta raya. Spencer nadó aún más profundo hasta que estaba cara a cara con el coral.

        Espontáneamente, un recuerdo saltó a su cabeza. Al comienzo de sexto grado, cuando acababan de hacerse amigas, los Hastings y los DiLaurentis hicieron un viaje a sus casas de veraneo en Longboat Key, Florida, para un fin de semana largo, y Ali y Spencer tomaron una clase de buceo. Cuando caminaron por el muelle, Ali le dio un codazo y apuntó a una rubia albina dirigiendo el grupo. – Por un segundo, tuve miedo de que fuera Naomi Zeigler. – susurró. – Su familia tiene una propiedad aquí, sabes.

        Spencer miró a Ali - ¿Por qué ya no eres amiga de ella?

        - Tuvimos una pelea – Ali respondió simplemente, ajustando el tirante de su bikini.

        - ¿Sobre qué? – Spencer preguntó.

        Ali se encogió – Naomi sabe lo que hizo.

        Ella nunca elaboró algo más detallado. Ahora Spencer entendía que había sido Courtney hablando, una chica que nunca había conocido a Naomi. Nunca había habido una pelea—Naomi nunca había hecho nada.

        ¿O…sí? Había algo tan escalofriante en la voz de Courtney cuando habló sobre Naomi, una crudeza que ni siquiera la mejor actriz podría inventar. ¿Había ella identificado algo peligroso en Naomi cuando llegó a Rosewood? ¿Había más parte de la historia de lo que Spencer sabía?

        Cuando pasó sus dedos por un coral, un dolor agudo aguijoneó su cráneo. Se dio la vuelta, pensando que algo la había golpeado, pero no había una persona o siquiera un pez a la distancia. Parpadeó con fuerza, de repente sintiéndose exaltada. Cuando tomó aire, sus pulmones no se llenaron. ¿Había ido muy profundo? ¿Tenía el mal del buceo?

        Trató de respirar otra vez, pero no pudo inhalar. De repente desesperada, movió su máscara de buceo—quizás no estaba puesta correctamente en su boca. Pero estaba, y aún no podía respirar. Su corazón comenzó a latir. Trató de nadar a la superficie, pero sus brazos y piernas se sentían como pesos muertos. Chequeó su válvula de presión otra vez, pero el tanque seguía lleno. Eso, sin embargo, era imposible—definitivamente no estaba recibiendo oxígeno.

        Luchó por aire, formándose una idea en su mente. Había oído sobre este tipo de cosas ocurriendo. La gente podía alterar las válvulas, hacerlas aparecer con los niveles correctos cuando de hecho el tanque estaba vacío. Sabía que eso era lo que había ocurrido. Y sabía quién lo había hecho también. A.

        Spencer atontadamente miró a través del agua, encontrando a Naomi en el grupo de buceadores a la distancia. Los trucos del aceite de bebé y la cama quebrándose eran juegos de niños en comparación a cortarle el suministro de oxígeno. ¡Por supuesto que Naomi aún la odiaba! ¡Y pensar que Spencer pensó que estaba segura sólo porque había roto con Reefer!

        - ¡Mmm! – gritó, el agua tragándose el sonido. Comenzaron a formarse puntos frente a sus ojos. Agitó sus brazos y piernas y débilmente pidió ayuda, pero los buceadores estaban todos muy lejos para notarlo. Pataleó para acercarse. Para entonces sus pulmones estaban quemando, ávidos por aire.

        - ¡Mmm! – gritó, moviendo sus brazos un poco más. Pero todos los buceadores le daban la espalda. Los ojos de Spencer comenzaron a cerrarse. Su cuello se fue hacia atrás, y su cuerpo de repente se sintió pesado. La oscuridad entró, obstruyendo su visión. Su pierna chocó con una roca, pero no pudo moverse. No tenía energía para moverse. Este era el final, y no podía siquiera pelear.

        Una sensación tibia bañó su cuerpo, y se permitió hundirse. Ya no podía oír su respiración en sus oídos. Sus ojos aleteando para cerrarse. Lo último que vio fue una luz viniendo hacia a ella, llenando su campo de visión…

        Luego, el aire entró a los pulmones de Spencer, y abrió sus ojos con impacto. Tosió violentamente, y el agua salada salió de su boca y explotó por su nariz, quemando sus fosas nasales. Estaba tirada en la cubierta del bote otra vez. Reefer agachado sobre ella, con sus labios húmedos, tenía una mirada de alivio en su cara.

        - Oh dios mío. – Dijo - ¿Estás bien?

        Spencer trató de hablar, pero en vez de eso, volvió a toser. Rodó para ponerse de lado y esperó que el agua se drenase de sus oídos. Por medio segundo, pensó que Reefer había estado besándola, que su ruptura había sido un sueño. Pero luego todo volvió.

        - ¿Qué…ocurrió? – dijo.

        - Comenzaste a hundirte. – Reefer dijo – Te encontré y te saqué a la superficie, luego te hice el  boca-a-boca. Tim chequeó tus válvulas—no te quedaba oxígeno en el tanque.

        Un escalofrío subió por su espina. Miró la multitud de chicos que se había reunido en el barco y encontró a Naomi paseando en la parte de atrás, su mirada rebotaba de Spencer a Reefer. Sus labios estaban apretados tan tensamente que casi estaban transparentes, y sus ojos estaban redondos y amplios. Parecía sacudida—Quizás porque Reefer estaba reconfortando a Spencer.

        O quizás porque su plan para herir a Spencer había fallado.



2 comentarios:

  1. Como odio a naomi!! Igual es ovbio que no es A porque sino se perderia toda la gracia.

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    1. claro, aun así Naomi me parece malvada! sea o no sea A

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