Hola a todos! Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve por aquí! Sin embargo, como siempre dije, subiría el pdf del libro, quizá algunos ya lo hayan hecho por su cuenta (y de eso no tengo duda), pero aquí está el pdf oficial de este blog :)
[Link para descargar]
Espero que lo disfruten!
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miércoles, 22 de abril de 2015
lunes, 23 de febrero de 2015
Vicious - Traducción finalizada -- ¿Opiniones?
¡Yay! Finalmente está completamente disponible la lectura online de Vicious [Click aquí para acceder al índice], y con esto hemos dado fin a la traducción de la saga Pretty Little Liars (la traducción de PLS será retomada). El pdf será publicado cuando esté listo y armado, y me encargaré de anunciarlo en la sección Novedades a la izquierda de la pantalla.
Quiero dirigir un agradecimiento público a quienes cooperaron con la traducción de este: Analía, Carla Lu, y Brayan; y a quienes cooperaron en la corrección: Julieta, Raúl, Sofía, Brayan.
¿Ya has terminado de leerlo? ¿Qué te pareció el final? ¡Comparte tu opinión en los comentarios! :)
Quiero dirigir un agradecimiento público a quienes cooperaron con la traducción de este: Analía, Carla Lu, y Brayan; y a quienes cooperaron en la corrección: Julieta, Raúl, Sofía, Brayan.
¿Ya has terminado de leerlo? ¿Qué te pareció el final? ¡Comparte tu opinión en los comentarios! :)
Vicious - Capítulo 35: Vida Real
<<Capítulo 34
Traducido por: Brayan
Corregido por: Andrea F.
Seis Meses Después
Emily se sentó en su cama, mirando alrededor de su antigua habitación. No había estado allí en meses, y se sentía igual y diferente al mismo tiempo. Los mismos posters de Michael Phelps estaban en las paredes, y algunas de sus antiguas prendas seguían colgadas en el armario. Pero el lado de Carolyn ahora estaba sobrepasado por una máquina de coser Singer y un montón de cestos de basura llenos de hilos y tela. Las alfombras también habían sido cambiadas a un color blanco pálido en lugar del antiguo rosa dulce. La habitación se sentía mucho más vacía, ya no más llena de vida.
Y cuando Emily se levantó de la cama y se miró en el espejo, ella era diferente también. Su cara no lucía demacrada y demente. Su cabello aún tenía iluminaciones del verano que ella había trabajado en la tienda de surf en Monterey, California. Se sentía completamente… bien. Para ser honestos, de hecho se sentía asfixiante estar de vuelta en casa—ella lo había sentido poco después de que regresó de Florida, y no había tenido mucho contacto con sus padres desde entonces. Pero ella estaba solo por una noche, para la gran premier de Burn It Down.
Estaba vestida con su nuevo uniforme: Zapatos Toms, pantalones estilo esquiador demasiado grandes, y una camisa Hurley a la medida—uno de los beneficios de ser una de las nuevas caras de la marca, gracias a su nueva fama. Con una mirada más a su reflejo, ella relajó sus hombros y bajo las escaleras. El árbol de navidad estaba en la sala y las luces estaban amarradas en la escalera. Su madre estaba en la cocina, poniendo algunas cosas en una gran canasta navideña. Cuando ella se volteó y vio a Emily, hizo una sonrisa nerviosa. - ¿Quieres desayunar?
Emily no respondió, sus ojos estaban en la canasta. Era otro de los carritos de intento de bienvenida de su madre para alguien que apenas se acababa de mudar a la comunidad. Le dio una punzada irritante. Hace más de dos años su madre había preparado una canasta igual a ésta—sin embargo, de un tema otoñal—para la familia de Maya St. Germain, quienes se mudaron a la casa de Ali. Como resultaron las cosas, ella no había sido aceptada en lo más mínimo para ellos, después de que ella se enterara de que Emily estaba enamorada de Maya.
Su madre se dio cuenta de la mirada de Emily en la canasta y se encogió. Emily podía decir que su madre estaba buscando una manera de romper el hielo. La noche anterior, cuando Emily llegó, la Sra. Fields la había mirado en la misma forma nostálgica, llena de preguntas que no sentía que podía preguntar más. Emily la conocía tan bien para saber qué podría preguntar: ¿Vas a ir a la universidad? ¿Por qué sigues viviendo en la playa? ¿Por qué no me hablas?
Pero Emily no iba a perdonar a su familia tan fácilmente, no después de lo que sus amigas le habían dicho del funeral. Emily había confrontado a su madre acerca de no dejar a Hanna, Spencer o Aria hablar, y la Sra. Fields le había dado un revoltijo de excusas locas. –Estábamos tan confundidos sobre lo que paso. –dijo en una voz rota. –No sabíamos si tus amigas eran el problema o la solución.
-Sí, pero son las que mejor me conocen. –Emily había dicho sin pensar. –Y si en verdad hubiera sido mi funeral, con mis deseos, las hubieras dejado hablar, no importa lo que hubieran dicho.
Su madre se había encogido de hombros y dicho que eso estaba fuera de la discusión. Y de repente, había golpeado a Emily. Ella también estaba fuera de la discusión—por lo menos para los ojos de sus padres. Sus padres estaban tan preocupados acerca de la impresión que le daba a las demás personas—primero, cuando Emily quiso renunciar al equipo de natación, luego cuando salió del closet con ellos, y después el efecto domino de Ali y A y todo lo demás. Ellos ni siquiera pudieron elogiarla debidamente. Ellos la habían forzado a ser la pequeña y perfecta Emily que siempre quisieron.
Pero ella no era esa Emily, y nunca lo sería. Lo que ella tuvo que entender, era que sus padres tampoco iban a cambiar. Y así había dejado a su familia por un tiempo. Siempre los amaría, pero era más fácil hacerlo desde lejos, por lo menos, hasta que ellos entendieran los términos de quién era en verdad ella. Y por ahora, eso estaba bien, porque ella tenía otra familia, una familia real, que la aceptaba sin importar qué.
Sus amigas.
Su teléfono zumbó, y ella miró a la pantalla. Estoy afuera, Hanna escribió. –Nos vemos. –Emily dijo a su madre, agarrando una rosca del platón y dirigiéndose a la puerta.
El aire de diciembre era fresco, y un montón de pilas de hojas invadieron el césped. Emily cruzó el pasto hasta el Prius parqueado de Hanna. Gritó de alegría cuando vio a Spencer, Aria y Hanna dentro. –Oh Dios mío. –chilló, abriendo la puerta de un tirón.
Las tres chicas dentro gritaron también. –Te ves increíble. –Hanna que estaba usando un short y un vestido salpicado que ella misma había diseñado durante su primer semestre en el FIT(1), grito.
-¿Ahora eres como una surfista profesional, Em? –Aria preguntó. - ¿Cuándo vas a enseñarme?
-¡Cuando quieras! –Emily entonó, deslizándose a su lado. –Pero tienes que venir a visitarme. Ha pasado mucho tiempo.
Había pasado mucho tiempo. A finales de Junio, Emily había visitado a Hanna en L.A., donde estaba filmando Burn It Down, pero no se habían visto mucho desde entonces.
La parte norte y sur de la nación estaban exactamente cerrados. Entonces la película había concluido y Hanna y Mike habían vuelto a New York , en donde Hanna iba a asistir al FIT y Mike estaba terminando la secundaria, y ellos estaban viviendo juntos en lo que Hanna había llamado “La villa occidental de una habitación más linda que jamás hayas visto.” Aria estaba viviendo en Brooklyn, pintando y congraciándose con las galerías de arte del área y asistiendo a Parsons—y Noel estaba en New York también, pero en la parte alta de la ciudad en Columbia, donde había entrado al equipo de lacrosse. Aria y Hanna dijeron que se veían, pero no tanto como quisieran debido a los horarios que tenían en sus escuelas. Y Spencer había tomado el trabajo de asistencia legal en Philly y seguía saliendo con Wren.
Emily había querido visitarlas a todas en los últimos seis meses, pero ella también había estado muy ocupada. Seguro, para muchos estándares ella había sido una vagabunda de playa, aprendiendo como surfear, cortando árboles en la tienda, haciendo algunos comerciales de Harley, y dando algunas entrevistas lucrativas acerca de su desgarrador fiasco con Ali. También había conocido a una nueva chica surfista llamada Laura y… comenzado algo con ella, pero aún era muy pronto para decir qué. Pero más que eso, Emily había estado encontrándose a sí misma, siendo verdaderamente ella, lo cual era algo que Rosewood siempre había prevenido. No es que lo hubiera sabido hasta que se fue.
-Es tan extraño estar de vuelta en mi casa. –Hanna se quejó mientras se alejaba del freno. –Mi papá sigue llamando cada hora, queriendo verme. Y mi mamá sigue dándome consejos para el matrimonio. –hizo una cara. –Cosas como, “No se vayan a la cama enojados.”
-¡Es raro para mí también! –Aria suspiró. –Especialmente porque Mike y yo nos fuimos. Ella se queja todo el tiempo, quejándose de que sus niños crecieron muy rápido.
- ¿Y no se ve todo… no sé, pequeño aquí? –Emily miró a las casas en el asfalto mojado. –No recuerdo a Wawa siendo tan chiquito-chiquito. Incluso Rosewood Day no es impresionante.
-Eso pasa cuando dejas un sitio. –Spencer se burló, golpeándola juguetonamente en el hombro.
Hanna frenó. –Escuchen, nos reservé una cita a todas para la peluquería a las once y maquillaje a medio día, entonces nos probaremos un montón de vestidos que mi estilista trajo así nos veremos completamente fabulosas para el evento, ¿okay?
-No tienes que hacer todo eso, Han. –Aria reclamó cruzando sus delgadas piernas revestidas de cuero. Ella estaba usando los botines negros tachados más lindos que Emily jamás había visto, y con su nuevo peinado agitado, lucía como una verdadera artista de New York City.
Hanna soltó una risilla. –Por supuesto que sí. Rosewood está apoyando el programa—cuando ellos supieron que estábamos haciendo la premier aquí, dijeron que pagarían por todo, incluido un día de spa para nosotras.
-Bueno, nos lo deben. –Spencer cantó, asfixiando una risilla.
-De acuerdo. –Emily dijo.
Spencer miró a los espejos retrovisores. –Mierda, chicas. Me acabo de dar cuenta de que dejé mi cámara en casa—en verdad quería documentar esto. ¿Te importaría desviarte para traerla?
-Seguro. –todas dijeron al unísono, y Hanna giró hacia el barrio de Spencer.
-Entonces, -Hanna dijo. –De ahora en adelante, vamos a salir por lo menos una vez al mes, ¿está bien? Vamos a ir todas a L.A. en febrero. Lo cual es perfecto, porque está congelando en New York en esa época, ¿qué dicen?
-Totalmente. –Aria respondió, y Emily dejó salir un viva.
-Siempre y cuando Melissa no tenga su bebé antes. –Spencer les recordó. –Va a nacer por esas fechas, y Melissa quiere que asista al parto. –Hizo una cara de loca y miró a Emily quien sonrió tristemente. –Em, sólo puedo imaginarlo. –ella dijo suavemente. –Desearía haber estado allí contigo para haberte ayudado a pasar por eso. –No hace mucho que todas ellas habían estado allí en la habitación del hospital de Emily.
-De cualquier manera, ¿cómo esta Violet? –Hanna preguntó, pareciendo haber leído sus mentes.
Emily sonrió. –Ella esta genial, ¡incluso ya está empezando a decir algunas palabras! –Eso era algo que también había cambiado: Después de la cosas con Ali, Emily había decidido que después de todo, sí quería algún contacto con Violet. Había hablado con la familia de Violet, diciendo cosas absolutamente seguras—sin A queriendo abalanzarse y tratar de llevarse a la bebé—y ellos le habían dado visitas regulares con la niña, quien ya tenía año y medio. La familia estaba planeando llevar a Violet a Disneylandía en California cuando cumpliera dos, y habían invitado a Emily. Ella no podía esperar.
Ellas llegaron a la casa de Spencer, y Spencer introdujo el código a la puerta. –Estaré de vuelta. –ella dijo, corriendo adentro.
Emily se sentó y miró el césped de Spencer, el cual estaba cubierto de una fina capa de hielo. Aunque había estado allí como 1000 veces, de repente, todo lo que pudo pensar fue en la pijamada de séptimo grado, cuando ella, sus amigas y Courtney se habían juntado en esa misma calle. Ella casi podía escuchar sus voces palabra por palabra. Estoy tan feliz de que este día terminó. Estoy tan feliz de que el séptimo grado haya acabado. Y entonces, Mona Vanderwaal: Hey, ¡Alison! Hey, ¡Spencer! Era difícil pensar que una segunda gemela DiLaurentis estaba viendo por la ventana todo el tiempo. Esperando. Confabulando. Y que, horas después, Courtney estaría muerta.
Tres meses antes, la Verdadera Ali había sido sentenciada a una vida entera en prisión. Emily había considerado ir a la lectura de cargos, pero había decidido que no necesitaba ver a Ali otra vez. Aún se despertaba en la mitad de la noche, pensando que Ali seguía allá afuera. Algo acerca de esto no se sentía terminado. Emily deseaba hacer ver a Ali lo que les había hecho, pero tal vez necesitaba dejarlo ir. Ali estaba loca. No escuchaba a la razón.
-¿Qué rayos es eso?
Hanna apuntó a algo en la cuneta de los DiLaurentis. Había un revoltijo de velas, muchos animales de peluche, unos cuantos arreglos florales envueltos en celofán. En ellos se leía Alison en letras rosadas con escarcha.
El interior de Emily se congeló. ¿Otro santuario para Ali? ¿En serio?
Aria hizo una cara de disgusto. –Me pregunto desde hace cuánto está eso ahí.
Spencer volvió al auto con su cámara, entonces miró a lo que las chicas observaban. –Oh, sí. –hizo una cara. –Eso. Amelia dice que lo pusieron después de que Ali fue sentenciada a pasar su vida en prisión.
Emily entrecerró los ojos. -¿Hace tres meses?
Aria chasqueó con la lengua. –No puedo creer que aún hay Ali Cats.
-Probablemente siempre haya. –Emily dijo suavemente. Ella leía los letreros de los Ali Cats a menudo, pasmada de cuanta gente simpatizaba con el aprieto de Ali. –Pero también sabemos que el FBI lo tiene bajo control. Nadie le habla en prisión. Y nadie va a lastimarnos.
-Tienes toda la razón. –Hanna dijo. Miró a Emily por el retrovisor. –Nosotras ganamos esta vez.
El teléfono de Emily sonó. Ella miró a la pantalla, sintiéndose de repente preocupada. Tal vez era por estar de vuelta en Rosewood, tal vez era por estar de vuelta aquí, al frente de la casa de Ali, pero ella no pudo evitar pensar que había recibido otro mensaje de A.
Pero era de Laura. Te extraño, chica, decía. ¡Espero te estés divirtiendo!
Emily miró y sonrió. Le escribió de vuelta a Laura que también la extrañaba. Laura nunca sería Jordan, lo sabía. Nadie sería Jordan. Pero tal vez estaba bien, Emily estaba feliz yendo con la corriente, viendo cómo iban las cosas con Laura.
Spencer miró una vez más al santuario de Ali, entonces se encogió de hombros. -¿Sabes qué? A quién le importa si el santuario de Ali está ahí. La gente puede querer a Ali todo lo que quieran. Nosotras tenemos mejores cosas que hacer.
-¡Claro que sí! –Hanna gritó de alegría, dirigiéndose al camino. – ¡Tenemos una premier a la que ir!
Y simplemente así, las cuatro, se fueron, dejando el santuario de Ali—y tal vez a la mismísima Ali—muy lejos. Para Emily, se sintió como un gran momento. Estaban de lleno en sus nuevas vidas. En un mundo que ellas entendían y era seguro. En un mundo en donde podían ser cualquier cosa que quisieran.
Y en un mundo en donde siempre se tendrían la unas a las otras.
1. FIT: Instituto de Moda de la Tecnología.
Vicious - Capítulo 34: Las Alegrías del Matrimonio
<<Capítulo 33
Traducido por: Brayan.
Corregido por: Andrea F, Daniela.
El jueves en la mañana, Hanna y Mike se sentaron en la mesa de la cocina de Hanna para desayunar. Estaban vestidos con batas de baño color tierra monogramadas, que habían recibido como regalos de boda, pantalones de pijamas a cuadros y calzado interesante. Las pantuflas de Hanna eran de tacón con un pouf en los dedos, fueron un regalo de boda de Hailey Blake. Mike estaba usando los calcetines de lana islandesa más feos en los que Hanna había puesto sus ojos. Cuando preguntó si se los podía quitar, él la había mirado y dicho. –Estos son mis favoritos. Mantienen mis pies calientes.
Esos eran detalles íntimos con los que estabas obligado a convivir cuando estás casado con alguien. Aprendías a aceptar sus feos calcetines, eras testigo de como babea en la almohada cuando duerme. Lo pateabas suavemente cuando roncaba. Ella había conseguido eso y más las últimas noches.
Y había sido maravilloso.
Ahora estaban abriéndose paso entre la enorme pila de regalos envueltos en el piso. A pesar de que Hanna había dicho específicamente Sin regalos en la invitación, de todos modos las personas habían comprado todo tipo de estupideces. Y no sólo los invitados a la boda, sino también de gente de todo el país que se sentía mal por Hanna después que Ali reapareció y el veredicto fue revertido.
-Oh, ¡mira, otra SodaStream(1)! – Hanna exclamó, sacando la máquina de bebidas carbonatadas de su envoltorio. Miró la carta que lo acompañaba. – Es de la Sra. Mary Hammond en Akron, Ohio. – Miró a Mike. - ¿Alguien que conozcas?
- Nope, suena como una fan de Hanna. – Mike hizo un gesto. – Ni siquiera me gusta el agua con gas.
Hanna lo agregó al montón de duplicados, que también incluían tres cafeteras Keurig, dos wafleras, cuatro batidoras, y dos juegos completos de cuchillos de cocina. Suspiró mientras ella observaba el botín. – Sólo esperemos que Macy’s nos deje cambiar todo esto por dinero.
- ¡No este! – Mike dijo abriendo un pequeño envoltorio. Era una tarjeta de regalo por 25 dólares para Hooters de alguien de Nuevo México. Lo metió a su bolsillo. – Definitivamente voy a llevar a Noel por unas alitas y unas tetas.
- Eres asqueroso. –Hanna le dijo, arrugando su nariz fingiendo horror.
- Sólo bromeo. – Mike sonrió. –Ni siquiera miraré a esas chicas.
- Tienes toda la razón. – Hanna dijo mientras abría otra ensaladera.
Mike miró la tarjeta, que era otra vez de alguien que ninguno de los dos conocía. – Pero tú sabes que eso significa que no puedes entrenar con ninguno de los entrenadores hot del gimnasio otra vez.
- ¿Qué? –Hanna hizo una mueca. – ¡Eso no es justo!
Mike sonrió. - Tienes que sacrificar algunas cosas por el matrimonio, ¿recuerdas?
- Está bien, supongo que vale la pena. – Hanna suspiró dramáticamente.
- Vale totalmente la pena. – Mike dijo, inclinándose para besarla.
Cuando se recostó, metiendo un mechón de cabello, detrás de su oreja, Hanna miró sus ojos azules brillante. –Prométeme que no nos volveremos unos de esos matrimonios aburridos. – ella espetó. – No quiero ser de esa gente que se sienta, mira TV y no se hablan el uno con el otro.
Mike agarró un gran regalo con un envoltorio de rayas rosadas y blancas. – Obviamente que no. Nosotros seremos la genial pareja casada. Iremos a fiestas y tendremos un montón de amigos…
- Y viviremos en New York. – Hanna dijo, sonriendo al pensar en el Instituto de Moda de la Tecnología. Había recibido una llamada ayer diciendo que ella seguía siendo bienvenida allí si quería ir. La idea de salir de Rosewood para vivir en un sitio emocionante como New York era bastante emocionante. Estaba cansada de este sitio.
- Sí, mis padres están emocionados, entré a Stuyvesant. –Mike dijo, refiriéndose a la prestigiosa escuela pública de Manhattan. Tienes que tomar un examen para ser admitido y Mike había sorprendido a todos pasando fácilmente—excepto a Hanna, por supuesto, quien siempre supo que él era inteligente. Ella se sintió culpable porque él pasaría su último año de preparatoria en un lugar nuevo, pero él le aseguró a Hanna que también estaba listo para dejar Rosewood. Y él quería estar donde fuera que Hanna estuviera. – Además, Aria estará allí. Oye, - Mike dijo, sus ojos se iluminaron como si hubiera tenido una idea. –Tal vez, deberíamos conseguir un gran apartamento con ella y Noel. ¿Qué tan genial sería eso? Ustedes podrían tener charlas de chicas todas las noches, y Noel y yo podríamos ver fútbol, siempre tendríamos amigos para beber...
Hanna lo empujó juguetonamente. - No vamos a tener compañeros de piso, Mike. Estamos casados.
Estaba a punto de decir algo más, pero se distrajo, su atención se dirigió al objeto que Mike había sacado del envoltorio rosado y blanco. Era una caja de huevo de robin azul de Tiffany.
- ¡Ooh! – ella chilló, quitándoselo a Mike y abriendo la tapa. Dentro, en lugar de un par de copas de cristal de champaña, o uno de esos preciosos marcos de foto plateados como ella esperaba, había un brazalete plateado con un amuleto de corazón de Tiffany. Ella parpadeó. Era exactamente igual al que ella había hurtado del centro comercial King James años atrás. Ese brazalete la había llevado a la estación de policía y había desencadenado el primer mensaje de A, acerca de lucir gorda con el atuendo de la prisión. Excepto que había una diferencia: Este amuleto tenía una inicial grabada. La letra A.
Tambien habia una nota con el brazalete. Hanna lo abrió.
Siempre estaré observando. —A
Hanna sintió como la sangre se drenaba de su rostro. ¿Era del A real? ¿Tal vez antes de que Emily arrestara a Ali en Florida? Deseaba saber cuando UPS(2) había entregado la caja.
Mike agarró la nota y la metió en su bolsillo. – Lo enviaremos a Fuji. Pero tú sabes que no deberías preocuparte por eso.
- Uh huh. –Hanna dijo rápidamente.
Pero eso no detuvo su corazón de que latiera tan fuerte. Iba a tomar algún tiempo antes de que en verdad entendiera que Ali en realidad se había ido. Nick no saldría de prisión tampoco, incluso la Sra. DiLaurentis había sido arrestada por esconder a Ali y apuntar con un arma a Emily. E incluso si, por algún horrible giro del destino, Ali si escapaba de prisión, por lo menos Fuji les creería esta vez. Hanna y las otras no eran más las Pequeñas Lindas Mentirosas, eran las Pequeñas Lindas Contadoras de Verdades. No es que eso suene particularmente bien en la portada de People.
Su teléfono sonó, y ella puso la extraña caja a un lado y miró el número del identificador de llamadas, asustada por un corto segundo de que A pudiera estar llamando. Era un número de Los Angeles. Desconcertada, Hanna contestó y escuchó una voz ronca. - ¿Hanna? Es Hank Ross.
- ¡Oh! Hanna se levantó de su silla. Hank Ross era el director de Burn It Down. - ¿Co-Cómo estás?
- Estoy bien, Hanna, probablemente no tan bien como tú lo estás. – Hanna podía decir por el tono de voz de Hank que él estaba sonriendo. – Felicitaciones por todo. También escuché que te casaste.
-Uh, sí. – ella dijo. Miro alrededor y Mike tocó su brazo. ¿Quién es? Él dijo con los labios, pero ella levantó un dedo, indicando que le diría en un momento.
- Así que escucha, Hanna. – Hank aclaró su garganta. – Tal vez no sepas esto, pero nuestra producción ha sido puesta en espera por un momento. La historia como que se volvió... más grande de lo que habíamos escrito. Alison haciéndose pasar por muerta. Emily mintiendo sobre su muerte también y encontrando a Alison en Florida—queríamos usarlo todo.
- Sí, - Hanna dijo vagamente. – Emily es una heroína.
- Ciertamente, -Hank estuvo de acuerdo. – Así que hemos vuelto al tablero de ideas, reescrito algunas de las escenas. Comprimido algunas cosas, agregado un montón de drama también. Nuestros patrocinadores y el estudio están muy, muy impresionados con el nuevo libreto, y hemos conseguido luz verde para continuar. Va a ser una película aun más increíble que antes.
- Eso es genial. – Hanna dijo. Tenía sentido contar la historia hasta el final.
- Creo que deberías volver y actuar como tú misma. – Hank dijo. – Si aún estas interesada, claro.
Hanna sostuvo el teléfono a lo largo. - ¿En serio?
- Absolutamente. Todos te aman. Y ahora que has sacado el juicio fuera del camino, solo hay un pero: La película se va a filmar en L.A. ahora, no en Rosewood. Unas de nuestras estrellas tenían compromisos dobles en el oeste, y ya que no queríamos perderlos, fuimos forzados a cambiar de ubicación. Filmaremos en el estudio Warner en Burbank este verano. Se sentirá igual que Rosewood, no te preocupes. ¿Entonces qué dices?
Hanna miró a Mike, él la miró emocionado, probablemente sabiendo de qué se trataba la llamada.
- Se supone que debo ir a la universidad en otoño… - dijo mientras se apagaba.
- No es un problema. Planeamos recoger en mitad de agosto, eso te dará mucho tiempo. Empezamos a filmar la próxima semana. – Hank dijo, sonando nervioso.
- Tengo que preguntarle a mi esposo. – Hanna le dijo. – ¿Asumo que el salario total es competitivo?
- Naturalmente. – Hank respondió rápidamente. – Te daremos un aumento de tu última oferta.
- Es bueno oírlo. – Hanna dijo en una voz cortada. – Bueno, mi agente se contactará contigo pronto.
Entonces colgó, puso su teléfono en la mesa y escogió otro regalo del piso. Mike parpadeó. – Um, ¿hola? ¡Estoy muriendo por aquí!
Hanna miró hacia él, lista para explotar de la emoción. - ¿Cómo te sentirías acerca de ir a L.A. durante el verano?
Los ojos de Mike brillaron. – ¿Mi esposa será una estrella?
- Eso creo, - Hanna dijo riéndose juguetonamente. - ¿Entonces qué dices? ¿Vendrás conmigo?
Mike abrió sus brazos. Y Hanna supo, sólo por la forma en que la abrazó, que iba a decir que sí.
1. SodaStream: Dispositivo para preparar refrescos carbonatados caseros.
2. UPS: Compañía de mensajería, encargos y encomiendas.
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