sábado, 20 de abril de 2013

Stunning - Capítulo 16: Corriendo por su vida



“¡Todos se ven bien!” Hanna dijo a la estruendosa multitud por la avenida principal en la carrera anual de 10k del hospital de Rosewood. Era la mañana del sábado, y una tranquila lluvia caía. El pelo de Hanna se veía como basura y su maquillaje estaba corrido, pero había prometido a su papá que entregaría chapas de Tom Marin y regalos.

            “¡Tenga una banana!” le dijo a un flaco anciano que corría jadeando en un impermeable trasparente, pasándole una banana con un sticker que decía VOTE POR TOM MARIN en la cáscara. “¡Vote por Tom Marin!” les pasó vasos con agua impresos con la frase TOM MARIN a dos mujeres gorditas de mediana edad que estaban caminando la carrera, sosteniendo juntas un paraguas. “¡Vamos, vamos, vamos!”

            Kate, quien estaba junto a ella con la capucha de su anorak apretada tensamente, se rio. “No creo que tus animaciones vaya a hacer que ellas se muevan más rápido.”

            “Probablemente no,” Hanna se rio mientras los gruesos traseros de las mujeres de mediana edad desaparecieron por la curva.

            “¿Por qué no estás corriendo?” Kate le pasó una banana a medio pelar a una mujer flaca como un galgo inglés con audífonos del iPod en sus oídos. “Recuerdo que mi mamá me hizo animarte el año pasado.”

Hanna se encogió de hombros. El año pasado, corrió la carrera con Mike—y lo venció por un par de segundos. Después lo celebraron con un gran bowl de pasta en Spaghetti Heaven y estaban tan inspirados por sus tiempos que se registraron para unas cuantas otras carreras, a las cuales irían este verano. Pero Hanna no había ido a correr ni una vez desde que rompió con Mike.

            Miró de reojo a Kate. “De hecho, la mejor pregunta es por qué no estás corriendo.” Kate había sido campeona en el equipo de Cross-country en su vieja escuela en Annapolis. Isabel nunca dejaba de hablar de eso.

            Kate pasó sus dedos por su cola de caballo castaño. “Porque Naomi y Riley se registraron primero. La carrera no es suficientemente grande para las tres.”

            Hanna puso más agua en los vasos, solo para hacer algo con sus manos. “¿Todavía están peleadas?”

            “Si.” Kate aplaudió fuertemente a los corredores que pasaban. “La pelea es solo con Naomi. No Riley.”

            Hanna miró extrañada a Kate, esperando que fuera a explicar mejor. ¿La pelea seguía siendo sobre ella? ¿Kate era pro-Hanna, o anti-Hanna? Pero entonces el teléfono de Kate sonó, y se refugió bajo el toldo de la tienda de café tras ellas para responder la llamada. Hanna vio mas gente pasando. Había chicos de la Universidad de Hollis, sus poleras apegadas a sus cuerpos. Habían personas del tipo entusiastas súper-atletas usando camisetas deportivas y zapatillas de atletismo. De repente, dos siluetas familiares aparecieron por la curva. El cabello negro-azulado de Mike estaba apelmazado contra su cabeza, y usaba una polera blanca manga larga, shorts deportivos sueltos y negros, y Nikes amarillo neón. Su mano derecha estaba firmemente tomada de la de Colleen. Estaban usando atuendos que combinaban—solo que la polera blanca de Colleen ahora se traslucía por la lluvia. Dolía ver que el hobby de Mike-y-Hanna era ahora el hobby de Mike-y-Colleen.

            Hanna trató de agacharse tras la mesa de agua, pero Colleen la vio y puso una gran sonrisa. Mierda. Trotaron hacia ella respirando con dificultad. “¡Ohmidios, Hanna, que dulce que estés regalando agua!” Colleen dijo efusivamente, aceptando un vaso, tragándoselo, y tomando otro. “¡Gracias!”

            “¡Bébete todo el galón si quieres!” Hanna dijo entre dientes, queriendo meterle el vaso de papel por la garganta. Luego se volvió hacia Mike y le ofreció un vaso de agua también. “¿Pasándola bien?” dijo en la voz más dulce que pudo forzar, como si no hubieran sentimientos.

            “Si.” Mike se tragó de una vez el agua, luego sacó una banana de la bandeja. “Esa carrera es lo máximo. Amo ver tantos traseros de chicas en spandex húmedo.”

            “Mike,” Colleen lo regañó, sus cejas estaban arrugadas. Mike bajó la cabeza pidiendo perdón, y Colleen giró los ojos antes de trotar hacia un basurero cercano para botar su vaso vacío. Hanna levantó una ceja. ¿Colleen no soportaba las bromas sexuales de Mike? ¿Cómo tenían siquiera una conversación?

            Mike miró a Hanna con curiosidad. “Me sorprende que no estés corriendo este año.”

            Hanna se encogió de hombros. “Nop, el deber de papá llama.” le mostró la chapa de VOTE POR TOM MARIN que había puesto en su chaqueta. “Pero recuerdo la del año pasado. Luego de que terminamos nos metimos entre los arbustos y nos besamos, aun usando nuestras medallas.”

            Los labios de Mike temblaban. “Eh, si...”

            Hanna miró a Colleen. Estaba hablándole a uno de los otros voluntarios de Tom Marin junto al basurero. “Y luego fue la carrera de 10k en el Marwyn Trail este verano, cuando hacía tanto calor que nos metimos desnudos a ese estanque a medio camino. ¿Recuerdas esa anciana que casi nos pilló?”

            Las mejillas de Mike se pusieron rojas. “Hanna, no estoy seguro—”

            “Deberíamos haberlo hecho ese día, ¿No crees?” Hanna interrumpió.

            La manzana de Adam de Mike se movía de arriba a abajo. Abrió su boca, pero no salieron palabras. Podrá haber estado incómodo, pero definitivamente no parecía disgustado. Quizás el quería tener sexo con ella, después de todo.

            Hanna secó una gota de agua de la mejilla de Mike. “Sabes, mi papá tendrá una fiesta de campaña mañana por la noche,” murmuró a su oído. “Deberías venir.”

            Los labios de Mike se abrieron otra vez. Había un brillo intrigado en sus ojos, y Hanna podía asegurar que él estaba considerando decir que sí. Luego una mano agarró su brazo. “¡Hey, mis dos personas favoritas! ¿De qué hablamos?” Colleen preguntó.

            Mike pestañeó fuertemente, luego se enderezó. “La fiesta de campaña del Sr. Marin,” murmuró.

            Los ojos de Colleen se iluminaron. “¡Ohmidios! ¡Mike y yo estamos tan emocionados por eso!”

            Hanna miró a Mike, pero él estaba evadiendo su mirada a propósito. “Colleen se compró un vestido muy bonito,” dijo.

            “Sí,” Colleen se embelesó. “Es de la tienda de bebe en King James. ¿La conoces, Hanna?”

            Hanna se rió. “Si. Solo las putas compran allí.”

            La cara de Colleen se arrugó. Las cejas de Mike se levantaron, y luego él tomó la mano de su novia y se la llevó a la multitud de corredores. “Eso no fue muy simpático,” dijo sobre su hombro. Y luego se fue.

            ¿Qué. Rayos? Cuando Hanna contempló tirarles bananas cortadas a la parte de atrás de sus cabezas, una risa burlona se entonó en el aire, y el vello en la parte de atrás de su cuello se paró.

            Ping. Miró su teléfono, el cual estaba en el bolsillo de su chaqueta. Un nuevo mensaje de texto. Inquietantemente, era de un enredo de letras y números sin sentido.

            ¿Crees que Colleen es tan inocente como parece? Piénsalo de nuevo. Todos tienen secretos... incluso ella. —A

            Hanna miró el texto por mucho tiempo. ¿De qué rayos hablaba A?

            “¡Hanna! ¡Allí estás!”

            Su papá estaba de pie tras ella, afirmando un enorme paraguas a rayas. De pie junto a él había una alta y esbelta mujer vestida con un gorro impermeable, una polera de North Face, jeans de pierna recta, y botas peludas. De su brazo colgaba casualmente una cartera de Louis Vuitton, y un celular en su mano, y estaba mirando a Hanna con una expresión de sonrisa de superioridad. El estómago de Hanna cayó hasta el suelo por segunda vez en menos de un minuto cuando se dio cuenta de quién era.

            Gayle.

            “Oh.” sonó como un graznido. “H-hola.” Hanna miró el celular en la mano de Gayle. La pantalla estaba encendida, como si el teléfono hubiera sido usado recién. ¿Ella le había enviado ese mensaje a Hanna?

            “Hanna, la Sra. Riggs va a ayudarnos a hacer campaña,” dijo el Sr. Marin. “¿No es agradable de su parte?”

            Gayle movió su mano inapreciativamente. “Por favor. Cualquier cosa para ayudar con la causa de Tom Marin.” Guardó su teléfono en el bolsillo de su abrigo. “Lo siento por haber llegado tan tarde, Tom. Mi marido y yo estuvimos en Princeton por una cena anoche para celebrar el nuevo laboratorio para el cáncer que él fundó, y acabamos de volver.”

            “No es problema para nada.” el Sr. Marin miró la multitud de corredores. “Odio hacerte estar de pie en este clima. Si realmente insistes en ayudar, ¿quizás preferirías hacer llamadas en la tienda de café?”

            “Realmente no es problema,” Gayle dijo animadamente. “No me molesta un poco de llovizna. Y además, ¡puedo conocer a tu adorable hija!” Se volvió a Hanna, con una sonrisa de mal agüero. “Realmente quería hablar contigo en el encuentro del ayuntamiento, pero desapareciste, Hanna,” dijo dulcemente. “Supongo que querías estar con tus amigas, ¿huh?”

            “Si, muchos de los amigos de Hanna vinieron al encuentro del ayuntamiento,” dijo el Sr. Marin. “Todos han sido de gran apoyo para la campaña.”

            “Que lindo,” Gayle sonrió. “¿Quién era la chica pelirroja con la que te vi?”

            Hanna se puso rígida. “Ah, debes hablar de Emily Fields,” el Sr. Marin saltó antes de que ella pudiera detenerlo. “Ha sido amiga de Hanna por largo tiempo.”

            “Emily Fields.” Gayle pretendió contemplarlo. El Sr. Marin se dio vuelta para recibir una llamada, y Gayle se acercó. “Qué divertido, ella me dijo que se llamaba Heather,” añadió susurrando.

            Hanna se mordió con fuerza el interior de sus labios, sintiendo la caliente e impaciente mirada de Gayle. “No sé de qué habla,” murmuró.

            “Oh, yo creo que si sabes.” Gayle miró a la multitud que pasaba. “Creo que sabes exactamente de que hablo. No creas que no sé lo que está ocurriendo. No creas que no lo sé todo.”

            Hanna trató de mantener una expresión neutral, pero se sentía como si pelotas de ping-pong estuvieran rebotando en su estomago. ¿Gayle estaba admitiendo que ella era A?

            Pensó en el final del verano. Justo antes de que Emily tuviera su cesárea, reunió a Hanna y a las otras chicas en el hospital y les explicó que necesitaba que la ayuden a sacar a la bebé antes de que Gayle pudiera venir y llevársela.

            Le puso un pesado envoltorio en las manos a Hanna. “Necesito que tu lleves esto a New Jersey y lo pongas en el buzón de Gayle,” explicó. “Es el efectivo del cheque que me dio, junto con una carta de disculpas. Solo ponlas en el buzón y vete. No dejes que te vea. Si se da cuenta de que le devolví el dinero, vendrá temprano al hospital, y nuestro plan será arruinado.”

            Hanna no podía decir que no. Esa tarde, luego de que el bebé nació, condujo quince minutos por el puente de Ben Franklin hacia la enorme casa de Gayle. Se dirigió a la calzada, sintiéndose temblorosa y enferma. No quería estar cara-a-cara con una mujer loca. No luego de lo que pasó con la Verdadera Ali.

            Se doblaba del dolor cuando bajó la ventana y tiró la manija para abrir el buzón. Sus manos temblaban cuando puso el sobre adentro. Un sonido de silbido se sintió en sus oídos. Algo se movió en los arboles junto a la casa. Hanna presionó rápidamente el acelerador, sin bajar la velocidad para abrochar su cinturón hasta estar seguramente fuera del vecindario. ¿Acababa de arruinar la identidad falsa de Emily? ¿Alguien la había visto? ¿La propiedad tendría cámaras de seguridad?

            Un grupo de gente junto a Hanna hacía animaciones ruidosamente, devolviendo a Hanna al presente. Su papá aun estaba hablando por teléfono, y Gayle aun estaba tan cerca de Hanna que sus caderas se tocaban. Puso una mano fría como el hielo en el brazo de Hanna. “Escucha, y escucha bien,” susurró con los dientes apretados. “Todo lo que quiero es lo que me pertenece. No creo que eso sea mucho pedir. Y si no me es dado, puedo—y lo haré—ir a grandes distancias para asegurarme de obtenerlo. Puedo jugar sucio—muy sucio. Pásale el mensaje a tu amiga. ¿Entendido?”

            Sus labios se torcieron en una cruel sonrisa, y sus uñas se enterraron en la piel de Hanna. La mandíbula de Hanna temblaba.

            “¿Gayle?” el Sr. Marin colgó y apareció junto a ellas.

            Gayle inmediatamente soltó el brazo de Hanna. Giró y sonrió brillantemente al padre de Hanna. “El manager de mi campaña está aquí,” el Sr. Marin dijo. “Me encantaría que lo conocieras.”

            “¡Maravilloso!” Gayle dijo efusivamente. Y así tal cual, se fue.

            Hanna fue a una banca cercana, se sentó, y cubrió su cara con sus manos. Su pulso estaba vibrando tan vigorosamente que podía sentirlo en sus palmas. Las palabras de Gayle se repetían en sus oídos. Todo lo que quiero es lo que me pertenece. Puedo jugar sucio—muy sucio. Había tanto que Gayle podía hacer. Exponerlas a todas. Arruinarlas. Enviarlas a la cárcel. Destruir sus vidas. Arruinar la vida de su papá también.

            Buscó en su bolsillo para buscar su teléfono y presionó el botón de marcado rápido para Emily. “Contesta, contesta,” susurraba, pero el teléfono sonaba y sonaba. Colgó sin esperar el beep, en vez de eso le escribió un texto a Emily para que la llame tan pronto como sea posible. Fue entonces cuando notó un pequeño icono de buzón de entrada en la esquina superior de la pantalla. Otro mensaje había llegado cuando estaba escribiendo.

            Hanna miró a su alrededor inquietamente. Su padre, Gayle, y el manager de campaña del Sr. Marin estaban de pie cerca de la cafetería, hablando. Gayle pretendía prestar atención, pero sus ojos estaban en su celular. Por medio segundo, miró a Hanna, con una espeluznante sonrisa.

            Temblando, Hanna presionó LEER

            ¡Mejor hace lo que te dicen! No querrás que la campaña de papi se haga humo. —A


11 comentarios:

  1. ¿Cuando colgarás el sigte. capítulo?

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    1. Si esque no el Domingo 21, el próximo fin de semana, esta semana tengo examen todos los días :(

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  2. graciias x otro capi mas!!! Esperando cn ansias el siguiente! =)

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  3. lo ame! bueno, en realidad todos, actualiza pronto :)

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  4. cada cuanto subís los capitulos?
    vos ya leíste todo el libro o lo lees a medida que traducís?
    gracias por compartir:D

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    1. todos los fines de semana actualizo al menos un capítulo, los voy leyendo a medida que traduzco, saludos :)

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  5. creo q ya se q es lo q pasa!!!! Gayle es la madre de Tabitha =O nose porq pero tengo ese presentimiento.... y aun me falta mucho por leer para saber si estoy en lo correcto jaja

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